Lluvia fina de Luis Landero

Nunca, nunca, aunque no pase nada, la gente deja de contar, y si hay infierno, también allí seguirán contando por los siglos de los siglos, dándole cuerda una y otra vez al juguete de las palabras, intentando entender algo del mundo, tanteando en el absurdo de la vida en busca quizá de algún resorte que abra su ciega cerrazón (…) y nos descubra el gran tesoro de la razón, de la luz, del sentido exacto de las cosas. 

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Biblioteca “Resistiré”

En el hospital de campaña de Ifema han creado una biblioteca con donaciones de libros de particulares y empresas. Empezó como un carrito con ruedas y ya van más de cinco estanterías dedicadas a soñar a través de las historias de otros para olvidarse un poquito de las propias. Y como nada funciona solos, la emoción la ponen los voluntarios que se hacen cargo de ellas, los que recogen libro en las casas para Ifema, los pacientes que tímidamente se acercan y la óptica que donó gafas de lectura para que no ver bien o haber salido de casa si ellas cuando todo esto empezó, no sea un problema.

Hay iniciativas no esenciales que son a la vez la esencia de la vida: la lectura como forma de colaborar, como viaje de los que no pueden tomar el tren, como humanización del tiempo de los enfermos, gracias por emocionar con una noticia así.

Lectura fácil de Cristina Morales

 

“Lectura fácil” es una novela

muy dura y a la vez divertida

para pasar estos días

de cuarentena total.

 

Una novela es dura

no porque haga daño

cuando la lanzas,

es dura porque

habla de cosas muy complicadas

y las protagonistas

son cuatro mujeres subnormales

que no tienen una vida fácil

así que les pasan cosas complicadas

por eso la novela es dura.

 

La cuarentena total

significa que todas las personas

estamos metidas en casa

porque fuera hay un virus

que mata a la gente,

especialmente a los mayores,

y si nos quedamos en casa

el virus no infecta a nadie

y se marcha.

 

Gracias Cristina Morales

por las risas y gracias

a la editorial Anagrama
por publicarla

y gracias a mi amiga

María por decirme

tienes que leerla

que es muy divertida.

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Somos lo que hablamos

Hablar. Ponerle palabras a lo que sientes. Si tienes ganas de llorar, saber que eso se llama estar triste. Si tienes ganas de insultar a alguien, es estar enfadado. Decir más “cuéntame”, “perdona” y “te quiero”. Hablarte a ti mismo. Y escuchar. Escuchar también es importante. Escuchar a LUIS Rojas Marcos, por ejemplo. https://youtu.be/GMOCcZokR_I Y leer su último libro porque tiene razón: “Somos lo que hablamos” publicado por la editorial Grijalbo.

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“Había una vez una palabra
redonda, entera, brillante.
Adentro de la palabra estaba el mundo.
Y en el mundo estábamos nosotros,
diciéndonos palabras.”
(Graciela Montes)

Los asquerosos

El otro día cenando en Cádiz el camarero nos sirvió unos esféricos de moluscos marinos con forma de anillo de compromiso. Fue en ese preciso instante cuando tuve claro que tenía que terminar de leer la historia de Manuel, el protagonista de Los Asquerosos, porque le veía en todas partes. Le sentía conmigo criticando a los que se hacían selfis sin fin a la orilla de la playa de La Caleta, en las ferreterías del Barrio de la Viña donde vendían destornilladores de estrella y huyendo de las marabuntas que se preparaban en la plaza al paso de las procesiones de Semana Santa.

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Si os digo que tenéis que leer este libro porque os vais a echar unas risas os estoy mintiendo. Porque para reirse hay que entender el chiste, ir por detrás de las palabras redundantes pero necesarias que se trabaja Santiago Lorenzo para darle voz a tantos manueles que escondemos dentro, a tantos de nosotros que quisiéramos huir de la realidad sucia y clavar un destornillador en donde sea para respirar aire de verdad y caminar y caminar sin rumbo hasta sentir que hemos llegado a un lugar que nos pertenezca de verdad, aunque no sea nuestro. Tampoco son nuestros los móviles ni los trabajos ni los amigos ni la familia: son solo algo que tenemos hoy, que cuidamos con ahínco para no perderlos, pero no son nuestros.

Manuel es un pseudolute, un Robinson Crusoe moderno, y también es un poco yo y un poco tú, que estás leyendo esto. Es esa parte asocial que nos gusta esconder porque no queda bien, y también ese punto de locura que por segundos nos nubla la mente pero siempre nos sobreponemos y lo dejamos a un lado, porque no procede, no está bien, qué loco pensar ese, quién pudiera pero yo no puedo.

Teneís que leeros este libro para ser un poco Manuel, para daros el placer de ser otros, menos perfectos, menos cuerdos y mas libres; para ocupar la España vacía y llenarla de palabras líricas, políticas y hermosas a la vez. Y mira que es difícil pero no hay nada que no se pueda conseguir entre las páginas de un buen libro.

Y me despido aquí de Manuel pero no de Santiago Lorenzo. Aquí comienza una bonita y delirante amistad, estoy segura.

Ya que estamos

No tenía pensado escribirte

pero es navidad.

No tenía pensado salir

pero hay casamiento.

No tenía pensado viajar

pero son vacaciones.

No tenía pensado comer

pero ya estás sirviendo.

No tenía pensado mirar

pero fue señalado.

No tenía pensado avanzar

pero están empujando.

No tenía pensado emigrar

pero vino la crisis.

No tenía pensado volver

pero oí tu llamado.

No tenía pensado besar

pero abriste la boca.

No tenía pensado brindar

pero alzaste la copa.

No tenía pensado volar

pero me diste alas.

No tenía pensado concluir

pero oí los aplausos.

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Luis Pescetti

Unidos contra Drácula.