Es tan tarde, mademoiselle, que ya empieza a ser temprano

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Hay una hora del día muy curiosa en la que el atardecer se parece tanto al momento en el que amanece, que si no fuera porque ponemos bien los pies en el suelo y recordamos dónde está el norte, nos llevaría de cabeza sin llegar a saber si estamos dormidos o despiertos.

Por eso todos necesitamos un Norte.

Tener los pies en el suelo.

Y los ojos bien abiertos.

¿Conoces ya FINGERPLAYS?

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Comienza el curso y con él un montón de posibilidades por explorar. ¿Conoces ya FINGERPLAYS? Es una publicación interactiva para disfrutar de canciones, poemas y juegos en inglés con los más pequeños. Si te gusta compartir tiempo de calidad con los lectores más pequeños, disfrutas con las propuestas creativas y dispones de un teléfono móvil o tablet… ¡Te va a encantar!

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El cuento de los tres cerebros

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Había una vez una cabeza y dentro de esa cabeza habitaban tres cerebros. Se llaman Cerebro Racional o Neocórtex; Cerebro Emocional o Límbico; y Cerebro Reptiliano o Animal. Los tres eran bien distintos pero se complementaban muy bien. Por ejemplo, Neocórtex era el más tranquilo y reflexivo de los tres. Límbico era más emocional y Reptiliano… Pues era el más irreflexivo e impetuoso.

Cuando alguien llamaba a su casa, y llamaban un montón de veces al día, pues si les apetecía abrían la puerta de la Atención. Era la puerta de su casa y entre los tres le habían puesto nombre: Atención.

El que abría la puerta era siempre Límbico y al observar al que llamaba decidía si le dejaba pasar y le invitaba a tomar algo con Neocórtex o si no se fiaba de él y entonces llamaba corriendo a Reptiliano para que lo sacara de allí.

Si llamaba a Reptiliano era porque el desconocido no le gustaba, le parecía peligroso o amenazante. Pero si le dejaba pasar hasta el salón para tomar un café con Neocórtex entonces es que le resultaba interesante y Curioso, que quería saber más de él y pasar un rato juntos. Así echaban las horas a veces con desconocidos interesantes y otra veces con viejos conocidos que venían a contarles novedades.

Eso si, Límbico tenía que estar de buen humor para abrir la puerta porque si no… Si estaba muy cansado ni se levantaba a abrir, así que la puerta de la Atención permanecía cerrada. Si estaba malhumorado no abría porque no quería y si estaba muy triste o estresado lo mismo. Así que era muy importante que Límbico se encontrara bien para que la puerta de la Atención se abriese y tuvieran visitas.

CONCEPTOS CLAVES: cerebro racional, neocórtex, cerebro límbico, emociones, cerebro reptiliano, instinto, atención, aprendizaje, curiosidad.

 

 

 

Arte de Portas Abertas: la galería urbana de Madeira

Con la atención de abrir las puertas de la ciudad de Funchal (Madeira) al arte y la cultura, en la calle Santa María y aledaños se puede disfrutar de un proyecto común de artistas y poetas que convierten un paseo por la zona antigua de la ciudad en una experiencia muy contemporánea. Este texto abre la primera puerta de la calle:

Desta porta da cidade

por onde passa o universo

vou registando memórias

seja em prosa ou em verso

Y a partir de ahí podemos ir curioseando para descubrir puertas grandes y pequeñas, pintadas o esculpidas, poemas largos y cortos, sorpresas escondidas… Una auténtica GALERÍA URBANA hermana de la de la Plaza del oeste que podemos disfrutar en Salamanca que demuestra que los miles de kilómetros que nos separan no condicionan que disfrutemos juntos de nuestra creatividad. Disfrutad algunas pinceladas🙂

Hay cosas que no me gustan de mi pueblo

En mi pueblo pasan cosas que no me gustan. Si. Pero al menos hay el doble o el triple de cosas que me encantan. Por ejemplo, las risas en el mata y los bailes de última hora. Los campeonatos de Rumi en la plaza y el coro de mujeres que ensaya durante la semana para la misa y luego canta. Son preciosas. Me gustan las familias que aprovechan la mañana, la tarde y la noche de las fiestas. Los niños que ya no saben aburrirse sin mas, también me encantan. Adoro las batallitas de los amigos de mis abuelos y los banderines que cuelgan de la iglesia. La paella del domingo en la plaza. Las arrugas. La panceta. El cha cha chá. Todo eso me hace olvidarme de las cosas que no me gustan de mi pueblo, porque me encanta.

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