Soñar

A veces dan ganas de huir, otras te pones triste porque ves a alguien partir… hay días que quieres descansar y otros que es mejor seguir. Lo importante es que pase lo que pase, nunca pierdas las ganas de SOÑAR.

Me encantan los “Palabras Pintadas” de @LibrosZorroRojo

La ciudad pausada

Tenía muchas ganas de visitar esta exposición desde que estuvo en la Filmoteca de Salamanca allá por Octubre del año pasado pero no encontré el momento, las ganas, no sé, es difícil enfrentarse a las imágenes de una historia que aún no acaba, de ver algo que has vivido hace unos meses con el miedo de volver a vivirlo. Pero el arte sirve precisamente para eso, para remover, entrañarse y hacernos abrir los ojos mientras nuestra cabeza (y el corazón) sacan sus propias conclusiones.

Ahora en el DA2, “La ciudad pausada” es una exposición que reúne fotografías realizadas por profesionales de los medios de comunicación salmantinos (fotógrafos de prensa) que saben muy bien como capturar la esencia de un momento en una imagen. Con ellos volvemos por un momento a la puerta de un hospital, a la interminable colina del supermercado, los aplausos en las terrazas, las calles desiertas y tantas otras situaciones que no debemos olvidar.

Quiénes mejor para capturar esos instantes que las personas que recorrieron sus calles durante el estado de alarma, quienes estuvieron informando de la situación y dejando constancia de esta Salamanca vacía, silenciosa y atormentada. ¿Qué otra cosa es la fotografía sino una forma de detener el tiempo, de registrar un instante que de otra forma desaparece?

Os invito de verdad a acercaros hasta allí para verla y hacer que esos instantes no desaparezcan para no volver a repetirlos (para visitar el DA2 basta con reservar en el teléfono 923 184916, también abre los domingos por la tarde)

La timidez de los árboles

Esta mañana en uno de los momentos que más disfruto de la semana, el paseo por mi pueblo, he estado estudiando la timidez de los árboles. Es un curiosos fenómeno por el que sus ramas y hojas se estiran pero jamás se tocan con los de otros árboles, respetando su espacio.

Los árboles nos dan lecciones maravillosas, solo hay que tomarse el tiempo suficiente para disfrutarlas. Nosotros mismos somos raíces, ramas, frutos y semillas. Es increíble la de cosas que compartimos sin que nos demos cuenta. Crecemos sin saber a dónde vamos a llegar pero convencidos de la fuerza de lo que nos sostiene, a la vez que con la misma timidez tenemos que respetar también el espacio del otro.

Maravillosas lecciones que nos da la naturaleza.

Eufemismos de la Nueva Normalidad

En esta Nueva Normalidad ha cambiado hasta nuestra forma de hablar ¿no lo habéis notado? Primero porque utilizamos palabras que hace años ni manejábamos (confinamiento, antígenos, hidroalcohólico, desescalada, resiliencia…) y segundo porque estamos adoptando unos eufemismos que hay que manejar a la perfección para no quedar de pardillos. Aquí estoy yo, no os preocupéis, para compartir un breve pero necesario “DICCIONARIO DE EUFEMISMOS PANDÉMICOS”, ¡allá va!

– Tener fatiga pandémica = estar hasta el chichi pero en bonito. Como no procede ir por la vida cagándonos en todo o llorando por las esquinas porque ya no podemos más con tanta incertidumbre, pues decimos lo de la fatiga y listo.


– Recuperar el asunto cuando las cosas vuelvan a la normalidad = NUNCA. Que no te engañen, si te dicen eso te están dando largas, no se atreven a reconocer que esa normalidad ya no va a volver y antes de decirte “ya te llamaremos” o “ no hay presupuesto” pues se agarran al asunto pandémico.

-Ser asintomático= carecer de algo. Que no te engañen. Del significado principal que es “no tener síntomas de covid” ha pasado a una galería amplísima de asintomáticos inteligentes, guapos y graciosos que no presentan ni un solo síntoma de inteligencia, belleza ni gracia. Es así.

-No reconocer a alguien con la mascarilla puesta= hacerse el loco. Tal como siempre, cuando no querías ver a alguien que tenías enfrente pero al final te acababan cazando tirabas de “es que soy miope”, “es que estás muy cambiado”, “hijo voy pensando en lo mío y ni me entero”. Ahora con la mascarilla se simplifica mucho el argumento.

-Mantener el aislamiento social= pasar de los pesados. Aquí me daréis la razón que tenemos que estar agradecidos por un argumento tan contundente para evitar esos encuentros que te daban pereza y que no encontrabas la manera de pasar de ellos. Voilá.

-Hacernos un zoom= ponernos al día. Ya no se lleva eso de llamarse simplemente, escribirse un correo ¡o una carta! No, ahora que ya hemos aprendido lo que mola es una “video” y bueno que deciros de los que han aprendido a difuminar fondos en Teams, ponerse efectos estilo snapchat, o compartir pantallas, ¡diversión infinita!!!!!!!

– Definir la nueva normalidad= Un imposible. Aquí llegamos a punto muerto. Lo que es nuevo no es normal, porque es nuevo, y para cuando quiera ser normal, ya se ha hecho viejo.

¿Alguna aportación más?

Cosas que me pregunto últimamente

¿Volverán las cosas a ser cómo antes? ¿Cómo eran antes? ¿Yo elegiría ver las imágenes sola o con ellas? ¿Merece la pena? ¿En serio? ¿Cómo será vivir sin preocuparse de nada? ¿Se puede? ¿Cuánto costará quitar todo este barro del coche? ¿Había que apretar el gatillo de la manguera? ¿Por qué mi GPS cree que vivo en el bar de abajo? ¿Quién hace los anuncios de alarmas? ¿Había vida antes del reggeaton? ¿Cuántos seguidores necesitas para ser influencer y para qué? ¿Estaré ya en Zamora? ¿O es Portugal? ¿SERÁ POR AQUÍ?

Y si.
Es por aquí.

Mirador del Águila

No podemos hacer muchas cosas ahora, está claro. No podemos olvidarnos sin más de la pandemia y reunirnos para comer o beber con nuestros amigos. No podemos abrazarnos sin más pensando que no va a pasar nada porque yo soy yo y tú eres tú y entonces acabamos los dos contagiados a la semana. No podemos deprimirnos tampoco encerrados en casa pensando que no podemos hacer nada. Porque no es cierto.

Porque podemos pasear con cierta distancia, seguir descubriendo lugares increíbles en plena naturaleza y respirar, sin miedo. Podemos llamarnos por teléfono para contarnos lo que hemos hecho, o escribirnos un WhatsApp para no sentirnos lejos. Podemos tachar un día más en el calendario, en lugar de un día menos. Eso si podemos hacerlo.

La tienda de la felicidad

Hacía mucho tiempo que no me reía tanto con un libro. Llorar si, aburrirme también pero el sentido del humor con tanta pandemia se me había quedado algo aturdido.

Y entonces llega Carmelo y me deja entrar en su correo y me veo a mi misma a carcajada limpia. Un personaje carismático y muy pandémico, lleno de soledad y de palabras, que lo mismo se pelea por un kilo de tomates con el servicio de Atención al Cliente de Carrefour que aloja en su casa al mendigo de la esquina. Cuánto de nueva normalidad hay en esta novela de Rodrigo Muñóz Aviar, y pensar que la escribió antes de que el mundo empezara a desmoronarse…

Quizas, Rodrigo, ¿habría alguna posibilidad de recuperar el contacto epistolar con el Carmelo post- coronavirus? Creo que la posibilidad de descubrir en sus palabras qué piensa de la pandemia podría ayudarnos al resto de la Humanidad.

Ahora me voy.
“Me reclaman”

Palabras contra la soledad

Aislamiento social no es igual a a soledad. Nos están pidiendo limitar la interacción y pasar más tiempo en casa pero no podemos confundir esto con estar solos, sin más, dándole vueltas a la situación sin encontrar nada a lo que agarrarnos. O estar con alguien pero no ser capaz de expresar cómo nos sentimos, guardando dentro todos nuestros sentimientos. No. Es el momento de contarlo, pintarlo, llorarlo, gritarlo, escribirlo, compartirlo, sacar fuera lo que nos causa angustia, miedo o preocupación y así empezar a gestionarlo.

Desde Unpuntocurioso seguimos insistiendo en el poder mágico de las palabras para ayudarnos en infinidad de situaciones, y esta pandemia es una de ellas. Conversaciones telefónicas, historias que nos ayuden a desconectar, canciones que nos transporten por un rato a otra realidad, diálogos imprescindibles, correos electrónicos para chequear “¿cómo estás?”… No dejéis de intentarlo, por favor, estamos hechos de historias y solo al contarles conseguiremos vemos con la perspectiva necesaria para poder asumirlas y vivir con ellas. 

Además en la actualidad contamos con un montón de herramientas que nos facilitaban la vida antes de la pandemia y que ahora podemos utilizar con fines comunicativos para que nos ayuden a sentirnos cerca de los demás, en lugar de lejos. Po eso os dejamos aquí unos consejos que os pueden resultar importantes en momentos complicados, con todo nuestro cariño: 

– No dejéis que nadie se marche al hospital sin un teléfono móvil y un cargador. Es muy importante. Posiblemente sean momentos confusos pero ese detalle puede significar una diferencia abismal en los ratos interminables de soledad, un vínculo con todo lo que espera afuera para ayudar a que pasen los días en contextos de enfermedad.

– En la medida de lo posible, vamos a llenar nuestro teléfono móvil de historias. Pueden ser audiolibros para los que no tienen muchas ganas de leer (aplicaciones como Ivoox, Audiolibros o Storytel) o el acceso directo y gratuito a la plataforma de lectura digital de las Bibliotecas gracias al Ministerio de Cultura y a las distintas comunidades, aquí te explican cómo acceder a la nueva app en Salamanca https://castillayleon.ebiblio.es/about

– Los crucigramas, sudokus, sopas de letras, juegos de palabras son puro entretenimiento para no pensar pero a la vez tener la mente en movimiento. También los programas de la televisión sobre cultura general, ocio cercano y accesible. 

– Recordad que hay mil maneras de permanecer en contacto: a veces es importante conectar el video para comprobar cómo esta la otra persona, pero a veces es suficiente con una llamada o incluso un whatsapp en el que digas sencillamente “estoy aquí”. Los pequeños detalles cuentan. Cuestan poco pero pueden cambiar el día de alguien. No lo olvides. 

– Tampoco es mala idea documentar las experiencias. Todos tenemos un cuaderno en blanco que podemos ir rellenando con reflexiones, ideas, momentos… Al sacarlos al papel podemos verlos con otra perspectiva y gestionarlos utilizando toda las herramientas que hay a nuestro alcance: el dibujo, la escritura creativa, la composición musical, la fotografía. 

La soledad emocional es uno de los síntomas silenciosos del coronavirus y solo se combate con “acompañamiento”. Por eso es tan importante dedicarnos tiempo primero a nosotros mismos, a gestionar nuestra propia historia, ayudarnos a parar, sentir, cuidarnos y agradecer lo que si tenemos, para estar preparados y ser solidarios después con el otro que también nos necesita. Palabras como resiliencia, empatía, autocuidado, fortaleza, unión, agradecimiento y creatividad nos ayudarán a salir de esta. Pongámosla en práctica.

Vestida para pintar

Quité gotelé, pinté, levanté suelo, limpié una y otra vez en el nuevo local de Unpuntocurioso con este vestido. Hay gente que trabaja con mono o con ropa vieja, porque se va a manchar. Yo no soy así. A veces no hago las cosas como todo el mundo pero siempre le pongo mucho cariño y mucho cuidado.

Y me mancho, claro que me mancho 🙂

Esto también pasará

El otro día fui a comprar mi café para llevar en el bar de la esquina, como hago todos los días, y al ir a pagar la camarera me dijo “a este invito yo”. Un detalle que me emocionó hasta las lágrimas y me hizo pensar: no es el mejor momento para la hostelería y ella me invitó a mi, que no me conoce pero me ve todos los días, porque sí es el mejor momento para las personas.

Esto también pasará, lo malo de la pandemia, y nos quedarán momentos como el que os cuento para agarrarnos a ellos. Detalles que nos hicieron más humanos, que nos permiten agarrarnos a algo bueno en lugar de ahogarnos entre tanto y tanto malo…

Esto también pasará, como dice el viejo cuento sufí que se me viene a la mente una y otra vez durante estos días… por si no lo conocéis, lo dejo por aquí. Merece la pena https://naturalezasavia.com/esto-tambien-pasara/