La luna de Jaime Sabines

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La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.

La revolución del libro infantil, ¡somos nosotros!

Después de unas semanas muy duras y frente a las adversidades, el trabajo de Unpuntocurioso sigue adelante por encima de todo. Puede ser que se pierdan la confianza, las ganas, la ilusión o las fuerzas. O puede ser que solo se extravíen y con mucha lucha y constancia… se recuperan.

Por muchas luchas. Por muchas revoluciones.

 

Por todas las que nos quedan.

 

Los cuatro elementos

Agua, Fuego, Tierra y Aire son los 4 Elementos  de la Naturaleza y se pueden definir como las energías arquetípicas que tienen su efecto en nuestro ser, nuestra conciencia y forma de entender el mundo.

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Si eliminas el fuego, que se ha cobrado cruelmente este fin de semana mas de sesenta vidas en una tranquila zona del centro de Portugal, y lo sustituyes por las personas que luchan contra él, por los que pedimos al agua, la tierra y el aire que colaboren para que nada de esto pase mas, entonces quizás podamos convivir en paz con los elementos y recibir de ellos lo mismo que debemos entregarles: cuidado y respeto.

Força, Portugal.

Regalos de cumpleaños

Hace años que, en tono de broma, utilizo las redes sociales para sugerir posibles regalos que me encantaría recibir el día de mi cumpleaños. Sé que podéis pensar que es frívolo o interesado peor en realidad comencé con esta curiosa costumbre cuando en mi entorno empezaron a  frustrarse un poquito al no acertar con sus detalles. Que si eres muy difícil de contentar, que si uno nunca sabe, que si eres exigente… Lo cierto es que yo le ponía tanto amor a los regalos que le hacía a los demás, con postales hechas a mano, envoltorios originales o mucho cariño en paquetes pequeños o grandes, que me ponía un poca tonta cuando no me encontraba lo mismo en los míos. O cuando no lo sabia ver, porque ahora tengo claro que eso siempre estaba. Siempre.

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Eso me pasaba antes, cuando era pequeña. Ahora firmaría una lista larga larga de peticiones que no tienen  nada que ver con lo material pero que son de esas cosas que a uno le llegan al alma: pediría siempre un vale para solucionar el mundo con el café de después de comer, un abrazo antes de acostarme, que contesten al segundo tono cuando saben que la llamada es importante, que si me ven cómo me esfuerzo me hagan la vida más fácil. También un curso acelerado de contabilidad y una solución para los problemas con Hacienda. Confianza para cuando la desconfianza te rodea. Propuestas que llegan antes de hacer propuestas. Ideas que nacen antes de ser tareas. Palabras que que ayudan a que las situaciones no se hagan feas. Indiferencia pediría a veces, también. Y diferencia.

Mucha ilusión, para pasar todos y cada uno de los días.

Y mucho tiempo para disfrutarlos en buena compañía.

🙂

 

 

Mayalde: música y tradiciones que emocionan

No me cansará nunca de escuchar en directo a Mayalde. Nunca. Su forma de defender los valores de la familia y de la tradición, de educar con tiempo y con música, me parece lo más acetado de este mundo en el que nos ha tocado vivir, en el que casi no sabemos mirarnos a la cara sin que haya entre medias – o entre las manos- una pantalla.

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El grupo formado por Eusebio, Pilar y sus hijos Laura y Arturo, se mueve siempre sobre sencillos escenarios cargados de cucharas, calderos, sogas, panderos, zuecos, orinales, platos. Y con ellos entre las manos, utilizan siempre la voz, el recurso que nos hace más humanos que a ninguna otra especie, el habla como elemento que nos diferencia, y con ella el ritmo que nos acompaña desde que aún descansamos en la tripa de nuestra madre.

Con ellos es fácil entender que todas las canciones son infantiles porque se las cantan los viejos, que son los que las saben, a los niños, que son los que las necesitan. También es fácil entender que la tradición siempre encuentra el camino y que cuando nos reunimos, en una plaza, en un patio o en cualquier sitio, estamos nosotras y todos los que ya se fueron pero nos acompañan siempre en el recuerdo. Y ese recuerdo debería estar lleno también de palabras.

Ayer en la iglesia vieja del Arrabal éramos muchos, entre vivos y muertos, niños y viejos, recuerdos y proyectos. Y creo que puede afirmar que nos emocionamos todos, y cantamos y reímos y nos sorprendimos de todo lo que teníamos en común siendo de pueblos diferentes, de edades distintas, de otros lugares. Nunca me cansaré de escuchar a Mayalde, nunca.

Y ójala que hubiera muchas familias como la suya, que transmite de generación en generación el amor por la palabra como parte fundamental del hecho de educar, y que ríe y bebe y baila y  se propone sin dudar el seguir sembrando la semilla de la tradición para que nunca desaparezca de nuestro lado y nos siga asentando las raíces para que puedan crecer nuestras ramas.

¿Os cuento un secreto? El momento mas bonito de ayer no estuvo en el escenario, sino tres filas por delante de la mía, justo cuando Eusebio comenzaba las “panaderas” y una señora muy mayor, sentada con el bastón al lado, comenzaba a mover sus manos con sus propias panaderas, como si su recuerdo fuera más fuerte que los años y tan resisten como el bastón que la sostiene.

 

Cachete Jack

En mi viaje a Valencia también descubrí a Cachetejack. Es un dúo de ilustradoras españolas cuyo trabajo se caracteriza por la cotidianeidad más absoluta mezclada con mucho sentido del humor e ironía. Somos tal cual ellas nos muestran, con mucho color, mucho sabor y mucha tontería encima.

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Os recomiendo que echéis un vistazo a su trabajo en http://www.cachetejack.com/

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Abrazos, de Beatriz Adela

El otro día estuve de viaje de trabajo en Valencia y, además de aprender un montón y conocer gente extraordinaria, me dio tiempo a pasear, a darme un baño en la piscina del hotel y a descubrir curiosidades de esas que me encantan.

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Una de ellas fue la colección” Abrazos” de Beatriz Adela. De paseo llegué hasta el IVAM y en su fantástico librería “Dadá” me pasé una hora entre fanzines, álbumes ilustrados e ilustraciones. Entonces, descubrí unos abrazos extraordinarios, de una sencillez asombrosa pero a la vez cargados de emociones. Algunos eran liosos, otros profundos e incluso algunos tristes. Peor me encantaron todos. Por eso hoy os los recomiendo: podéis descubrirlos aquí en www.beatrizadela.com y soñar con ellos o comprarlos o simplemente compartirlos o hacer todo a la vez, como hice yo.

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