Lo que yo quiero

Hay días en los que se levanta uno especialmente sensible y solo tiene ganas de dar las gracias, por todo lo bonito que le rodea y por lo que vendrá, seguro, porque cuando uno tiene cerca gente buena no pueden ser las cosas de otra manera.

Quiero a mi familia, que es peculiar pero bonita, y no es perfecta, claro que no, pero entre todos hemos aprendido a estar por encima de todas nuestras imperfecciones. Somos cabezotas, muy trabajadores, hablamos a veces demasiado alto y otras somos excesivamente discretos, o callados, pero también echamos una partida de rumi todas las tardes y nos ayudamos los unos a los otros con todo lo que se nos pone por delante.

Quiero a la persona que tengo al lado, que me cuida y me mima y me hace sentir que soy importante para él, me mira a los ojos y me abraza y sé que si estoy cerca suyo, todo pasa. Yo espero también significar lo mismo para él. Me hace creer en el presente y en el futuro, y con él siempre me salen las palabras.

Quiero a mis frikis, son todas tan distintas y tan valientes… hemos pasado por tantas cosas juntas que sin duda no puedo por menos de admirarlas. A todas. Ha habido enfermedades, rupturas, enfados, muchísimos kilómetros de por medio y por encima de todo un “frikis, ¿qué hacemos?” que nos volvía a juntar en Bérgamo, en Malta, en Gerona, en Villaverde o donde fuera.

Quiero a mis amigos, me encanta hablar con ellos de libros y de destinos para viajar, echarnos una bachata o unas judías, qué más da, crecer juntos, aconsejarnos, compartir cualquier tema de conversación, aunque sean dolores de articulaciones u horas de trabajo o de sueño. Echo de menos a algunos, pero los quiero igual.

A todos, sin ninguna excepción, me gustaría dedicarles estas palabras de Frida Kahlo, para que si se pasan por aquí se lleven una sonrisa y si no, que no se preocupen, porque también se lo diré sin pantalla de por medio.

IMG_4912

 

Me da pena el mundo

Tan lleno de violencia y de muerte. Pienso mucho en la gente que da a luz todos los días en un mundo tan oscuro. Y pienso mucho en mis abuelos y en el mundo que no han visto, y en la luna que nos alumbra a todos por igual en cualquier parte del mundo.

Y aunque a mí no me faltan las palabras, y a veces las malgasto en asuntos que no tienen ni importancia, hoy no tengo. Porque no tengo explicación para tan poco amor por la vida ni para semejante fanatismo por una religión que solo lleva a la muerte. No encuentro una manera humana de que se arregle toda esta mierda ni una sola palabra que me ayude a entender por qué ha pasado esto en Barcelona, por qué pasó en París, en Niza, en Bruselas… Es como si el mundo se partiera en pedazos, pero no tengo ni idea de quién va sujetando el hacha.

IMG_4897.JPG

No creo que tengamos mundo para mucho tiempo más. Y el que nos queda, me da pena. Así que hoy, solo por esta noche, me marcho.

Mañana a más tardar nos ponemos todos a arreglarlo. A hilvanarle los pedazos 😦

 

Sol y luna

Cada vez que un día termina…

20767886_10155156080166137_6821879406573364069_n.jpg

…otra noche comienza.

20767843_10155156080321137_3548802199271813067_n.jpg

Es así y así tiene que ser, no sirve darle vueltas. La diferencia está en qué hacemos nosotros con ese tiempo que nos regalan, si lo disfrutamos y lo valoramos con todos sus matices o simplemente dejamos que se escape por el horizonte. Tenemos que aprender a fijarnos, amigos. Ni dos días son iguales ni la luna siempre alumbra. De nosotros depende la luz que le queramos poner.

 

EL PASTOR

1462774522_480737_1462775076_noticia_normal.jpg

Y lo pongo así, en mayúsculas, porque ayer el cine estaba lleno, Miguelón en su papel estuvo inmenso y los cielos de la Armuña no pueden representar mejor la inmensidad.

Tenía muchas ganas de acudir al estreno de esta película rodada en La Armuña -que me ve pasear todos los días y que me regala las estampas más claras, sencillas e intensas que llevo en la retina-. Ayer me emocioné con las palabras de Jonathan Cenzual, el director, que afirmaba “la belleza que tiene la zona radica precisamente en el hecho de que no haya nada. Pero no solo impacta cinematográficamente , sino emocionalmente. Nunca me aburro de esa inmensidad que tiene, y eso lo hay en pocos sitios. No hay ningún sitio de presión por una montaña o por un valle. El horizonte es infinito. A la gente no le parece tan bonito porque la idea de belleza se ha ligado a veces con el paisaje bucólico de La Toscana italiana o de una playa. Esos cielos e inmensidad que ves en La Armuña no los ves en ningún otro sitio.” 

Precisamente es esa NADA que menciona la que me unía a la historia irremediablemente Ese sentimiento de estar en un lugar que no tiene nada pero es inmenso a la vez. Ese contraste entre lo que creemos que es grande y no lo es, y lo pequeño que parece algo que, en realidad, es inmenso.

“El pastor” comienza con unos minutos increíblemente buenos dedicados a la vida de Anselmo, dedicado por completo al cuidado de las ovejas, acompañado por su perro y por algunos libros que descansan en su mesilla y ya nos van rompiendo tópicos. La película se abre como se abre el cielo que acompaña estos planos, y va lenta como un día en un campo armuñés, como las propias ovejas, que no tienen nada más que hacer que seguir el camino marcado.

La vida de Anselmo tendría sentido en un mundo sin prisas ni plásticos ni embargos, pero bien sabemos que ese mundo ya no existe, y cuando la realidad comienza a llamar a su puerta, sus cielos también comienzan a ser más pequeños y más cortos sus paseos. La vida de Anselmo estaba bien para Anselmo, pero nadie permite ya que cada uno haga lo que quiera. Ni mucho menos. No somos Anselmos. Somos ovejas.

elpastor_cines_espa_a_HD.jpg

La trama aumenta la tensión y la metáfora, a veces demasiado evidente, va cobrando forma con cada diálogo, con cada enfrentamiento que se va llevando la templanza de un pastor que lee a los clásicos, bebe mucho vino y lava su ropa con extremo cuidado. De toda la película sin dudarlo me quedo con Anselmo, y con todos los Anselmos del mundo, que ven un poco más allá del dinero y de los tiempos que nos ha tocado vivir, donde el horizonte más que disfrutarse se fotografía, y se olvida uno de mirar y de fijarse, pendiente siempre de la prisa, de ir más allá sin saber ni dónde queda eso.

the_shepherd_-h_2016.jpg

¿El final? Abrupto. Duro. Seco. Pero también es seca La Armuña y duros sus inviernos.

 

Día Internacional del gato

Yo nunca he tenido gato, bueno, solo una vez, al principio del todo, cuando aún vivía mi abuela y le metimos en casa a Gati, que ronroneaba por las noches y así toda la casa descubría que dormía escondida entre las mantas.

Después llegó Piper pero se fue mi abuela y también se acabó marchando él, y con él los saltos en los sillones orejeros que te daban unos sustos terribles en las cenas.

Pasó el tiempo y nunca más tuvimos gatos, pero llegaron gatos nuevos. Los felinos son así: aparecen cuando menos te lo esperas y te adoptan, ellos, mientras deciden cuando vienen y cuando van con total libertad. El gato que mejor nos adoptó fue Rayitas, y le cogimos tanto cariño que sufrimos mucho cada una de las siete vidas que casi perdió la vida. Pero era popular y resistió. Hasta que una primavera nos fue abandonando lentamente, ronroneando entre nuestras piernas mientras se despedía con mucha pena. Con Rayitas aprendimos que los gatos, si van a morir, se alejen mucho del lugar donde les quieren, para no sufrir y hacer sufrir.

IMG_4791

Después de su marcha nos enteremos de que había dejado familia, y fue así como nos adoptó Doro, un gato pelirrojo con rayas digno hijo de su padre. Antes de comer ya casi sabía ronronear, y las jeringuillas con leche que le daba mi hermana cada ocho horas sirvieron para demostrarle que siempre que necesitará algo de comer o de achuchar, allí íbamos a estar.

IMG_4792.JPG

Un día a Doro le salieron dos hijas, preciosas, siamesas y morriñosas. Las llamamos Nata y Nube y, si bien a la primera la costaba un poco más socializar, a la segunda le gustaba hasta jugar al rummy, dormir en la hamaca, comer pâté… Habíamos decidido casi adoptarlas cuando empezaron a desaparecer. Primero fue Nata y a los dos meses Nube. Y nunca volvimos a saber nada de ellas.

IMG_4793IMG_4794

Este año ha llegado a casa Modi, de Modogliani. No sabemos si es un gato o es un artista porque salta y ronronea y maúlla y vuelve a saltar y luego lo hace todo a la vez. Le estamos cogiendo cariño, aunque nos usurpe el sofá y no nos deje dormir. Pero estamos pensando en adoptarlo.

IMG_4756.JPG

Y eso que nosotros nunca nunca hemos tenido gato.