Estoy muy orgullosa de mi misma

Me lo digo poco pero a veces me hace falta. Estoy muy orgullosa de mi misma, la verdad. Me ha convertido en una mujer fuerte, resiliente, luchadora, discreta, cariñosa, educada. Me he caído mil veces y me he levantado todas de pie. He llorado muchísimo este año y creía que mis ojos no lo iban a soportar pero las pequeñas arrugas que ahora veo cuando me miro en el espejo son aprendizajes. Me miro y me veo, como soy, con todas las cosas que antes no sabía hacer y ahora ya hago, con todos los no debo pero tengo que intentarlo. He perdido gente pero no tengo muy claro si las relaciones que hay que estirar tanto merecen la pena. No me gusta forzar. Pero tampoco dejo de confiar, nunca. Estoy llena de contradicciones y de buenos propósitos, para mi y para el resto. Me tocó ser así, y ya no me niego. Me acepto, y me quiero mucho. Porque me lo merezco 🙂

Qué ver y hacer en Pontevedra

Hay lugares que suelen pasar desapercibidos y tienen mucha magia dentro, es algo que suele suceder en Galicia y a mí me ha pasado en Pontevedra. Fue destino de última hora, buscando playa y tranquilidad, y no podíamos haber acertado más.
1. Llegamos al Hotel Combarro y nos encontramos a un guía en la recepción. Fran es un todoterreno que sabe de playas, de empanadas y del tiempo atmosférico, nos aconsejó enseguida un lugar donde comer y disfrutar del primer día en cualquier playa pasando Combarro porque había miles. Y así lo hicimos: después de una buenísima pieza de croca gallega en el Milongas nos acercamos hasta la playa de Laño y nos quedamos contentos con nuestro primer acercamiento. Cenamos en el bonito pueblo de Combarro y tuvimos la suerte de conseguir mesa en el restaurante O Bocoi, ¡una delicia de mariscos!

2. Nos levantamos pronto para viajar hasta la Isla de Arosa. Fue la mejor elección, sin duda. La primera parada fue en la Playa de Area de Secada y parecía un lugar de postal. Agua tranquila y no excesivamente fría, zona para paddle surf, árboles para hacer un picnic…

Después buscando un lugar para conocer descubrimos que en el puerto tenían Feria de Marisco ¡qué suerte! Comimos navajas, pulpo, pimientos, croquetas de marisco, sardinas y todo delicioso. Después buscamos otra playa para pasar la tarde y llegamos al Parque Natural de Carreirón. Allí todas son una maravilla, y en el atardecer decidimo dar un paseo por todo el entorno para descubrir todas las sorpresas que escondía. Zonas nudistas, otras salpicadas de piedra, ensenadas… Todo bellísimo.

3. Madrugamos también y decidimos acercarnos hasta la playa de La Lanzada a refrescarnos con sus olas y dar paseos curativos por la orilla. A la hora de comer apostamos por un arroz de marisco en El Rincón y después de dar una vuelta por la Isla de la Toja intentamos bañarnos en las playas de San Vicente de Mar ¡estaban heladas! Así que volvimos a la playa de Foxos, al lado de la Lanzada, y terminamos disfrutando de un concierto de Adrian Sevilla en el chiringuito.

4. Apostamos el cuarto día por los alrededores de Sanxenxo porque, aunque ya habíamos estado en la zona siempre hay lugares nuevos que visitar. Paramos en la playa de Areas, disfrutamos de una mañana excelente hasta que el sol empezó a pegar muy fuerte y nos fuimos a comer al Mesón Portonovo, en el mismo Portonovo. Y sin una triste sombrilla que nos resguardaré terminamos volviendo al hotel porque era imposible aguantar tanto sol. Al final, después de un ratito de descanso, por la tarde pusimos rumbo a Pontevedra y descubrimos una ciudad con encanto, para pesar unas horas. ¿Lo mejor? La ración de Zamburiñas en el bar O Cañón de Pau. Precios populares, buen servicio y calidad exquisita.

5. Elegimos Bueu como destino y con un buen día de sol pasamos la mañana en la playa de Portomaior. Después paramos a comer un menú del día en el restaurante Entrebrasas y nos fuimos a dar un paseo por el pueblo. Nos encantó el Museo Massó: entramos a echar un vistazo y acabamos hora y media despues, descubriendo todas los secretos de aquella conservera que había llegado a ocupar casi todo el pueblo y qué había fundado no una empresa sino una forma de entender el mar y vincularlo además con el arte. Terminamos cansados y después de otro ratito de playa cenamos en el restaurante Pinela, Justo enfrente de nuestro hotel, donde jugábamos al juego de los pimientos de padrón (ya sabéis, unos pican y otros no).

6. El sexto día fuimos a Cangas buscando una Olaya que en fotos parecía una auténtica maravilla y en directo también lo era: la playa de Barra. El Caribe de Pontevedra. Es una playa nudista con agua helada pero ambiente tranquilo, ideal para disfrutar una mañana. Comimos en el restaurante O Bruño su delicioso menú arrocero y nos quedamos con ganas de probar las tapas del restaurante Eladio (para la próxima). Nos quedamos en la playita más cercana y así terminamos el día.

7. Para nuestro último día en Pontevedra primero un paseo senderista por los alrededores del hotel, descubriendo los molinos de Freixas y la ruta que lleva por el parque de la Memoria hasta la Playa de Campello. Allí los marineros volvían con todo lo conseguido ese día, y en la orilla de podía observar la riqueza de la ría ¡impresionante! Después nos fuimos a Cambados y el día terminó en la playa de Lourido, con el recuerdo de una comida deliciosa que disfrutamos en el restaurante Isla de Tambo hace ya algunos años ¡recomendable!

Y hoy ya tocaba volver, con los buenos recuerdos de Galicia impregnados en la piel y con el deseo de Fran antes de despedirse “sed felices, amigos”.

10 ideas para hacer del mundo un lugar mejor antes de que llegue el otoño

Me vais a llamar loca pero he tenido unas cuantas ideas que pueden a ayudar a que la crisis que se nos viene en otoño no sea tan crítica y a que en vez de decir constantemente “ay, la que se nos viene encima” nos pongamos a actuar ya para que no se cumplan los peores augurios. Allá van:

  1. Poner a desempleados a limpiar los montes y las sierras desde ya mismo, tanto los que han sufrido incendios como los que los pueden sufrir – si no hacemos nada – en los próximos tiempos. 
  2. Mejorar el rigor en los medios de comunicación que, con tal de conseguir audiencia, cambian titulares y se venden al clic fácil creando carencias donde no las hay y moviendo a la población como un rebaño de ovejas que se fía de lo que lee en cualquier panfleto digital o en papel. 
  3. Vender sentido común para el consumo energético. De poco sirve el ahorro que hacen los negocios si de forma personal no ponemos nuestro granito de arena y claro, como el gobierno no va a ir casa por casa… 
  4. Empezar ya a hacer algo. Habré escuchado ochocientas veces la frase de “nos vamos de vacaciones que con la que se nos viene encima…” y ese pensamiento es tan español que me alucina. Podemos reciclar desde ya, cuidar nuestro entorno aquí o en la playa, ahorrar electricidad, abrir las ventanillas en lugar de poner el aire, cosas tan sencillas que me da vergüenza hasta tener que repetirlas.
  5. El cambio climático existe y nos está avisando. Ojalá que el máximo problema que pudiera provocar fuera tener un armario mezclado de invierno y de verano pero lo cierto es que se multiplican los incendios, que no va a llover ni mucho menos con la frecuencia de antes y no podemos mirar el cielo y pensar a ver si cambia el tiempo sino adaptarnos e intentar mejorar con lo que tenemos. 
  6. El bien común es el bien común y el individual es el de cada uno. Se acabó el abusar de los recursos compartidos especialmente en el terreno rural y más respeto por colaborar cuando haga falta. Juntos somos equipo, por separado no somos nada. 
  7. Apostar por la tierra. Y no os riais porque recursos tiene y muchos ni se aprovechan. Es de sabios y de inteligentes tener un huerto, un par de gallinas, quizás una vaca. Sembrar y cuidar son dos verbos que van hilados al desarrollo humano. Y se nos olvida a menudo. 
  8. Las redes sociales son una fuente inagotable de información pero también una pérdida absoluta de tiempo. He visto generaciones enteras completamente absorbidas por la pantalla de un móvil y cuando se la quitas, no saben ni cómo regar una planta. Un problema importante de ignorancia vital que tenemos que subsanar cuanto antes.
  9. Dejar de culpar a las instituciones por todo. Tienen mucha culpa, está claro, pero detrás de ellas están las personas y nosotros estamos detrás de los que eligen a esas personas así que entonemos el “mea culpa” y empecemos con cualquiera de los puntos anteriores.
  10. Se aceptan sugerencias.

Sonrisa eterna

Sonrisa eterna

cercano y amigable

siempre.

De esas personas

con las que se puede hablar

de casi

cualquier cosa.

Escultor, tallista,

escritor, ciclista,

jubilado y emprendedor,

seguidor del Avenida.

Y otra vez su sonrisa.

Guardo un whatsapp suyo

“eres genial, Rebeca”

y ahora mas que palabras

significan despedida

y tristeza.

El adios repentino, duro,

cruel, injusto,

de este amigo de mi padre

que podría haber sido tu amigo,

el amigo de cualquiera,

de tan buena gente que era.

Buen viaje, Faustino.

Matemático, músico, pintor, geómetra, filósofo, poeta, escultor, arquitecto, investigador científico, urbanista, constructor e inventor… Leonardo Da Vinci fue un niño al que le interesaba saber cómo funcionaba todo, y de las cosas que veía e imaginaba, hacía dibujos. Aprendía mucho de la observación de la naturaleza y le encantaba utilizar sus cuadernos para dibujar y escribir todo lo que pasaba a su alrededor. Y es en estos cuadernos donde han quedado diseños de inventos que, posteriormente serían algunos de los más importantes para la historia de la humanidad.

Obsesionado con comprender el mundo pero también con sacar todo el provecho posible de sus hallazgos, Leonardo fue todo un pionero de la ingeniería moderna, aquella que parte del saber científico y lo aplica en el diseño de artilugios para hacernos la vida más fácil.Para crear, de acuerdo con él, primero es necesario observar.

Nos quemamos todos

Esta mañana me levanté pronto y fui a dar un paseo por el campo. El día estaba raro y enseguida me di cuenta, por el color del cielo y por el olor, de que algo pasaba. ¡Un incendio!, pensé, pero esto es La Armuña y pudiendo recorrer kilómetros a la redonda con un solo vistazo me di cuenta de que no se estaba quemando nada. Y estaba equivocada: nos quemamos todos.

Arde Zamora y la ceniza llega a Salamanca. Arden Las Hurdes y no es un incendio de Cáceres. Arde la península por todas partes y nos extraña que el día esté gris, que huela a quemado. Total, hay tantos kilómetros de distancia…

El fuego no entiende de fronteras ni de grupos políticos, no sabe cuándo son las elecciones no cuánto cuesta cada casa que quema. El fuego era, para muchas doctrinas antiguas, uno de los constituyentes básicos de la materia junto al agua, el aire y la tierra y los cuatro explicaban el funcionamiento de la naturaleza.

¿A alguien la queda alguna duda de lo que nos están intentando decir ahora? Que llevamos mucho tiempo sin cuidarlos, que nos hemos acostumbrado a intentar controlarlo todo y no se puede, que es la fuerza de la naturaleza la mas poderosa que existe e intentamos combatirla a través de los que nos gobiernan como si fuera una responsabilidad política en lugar de una responsabilidad personal. Y nos equivocamos.

Cuando hay un incendio nos quemamos todos porque mañana puede ser tu casa, tu pueblo, tu Tierra. Y de poco sirve esperar a la maquina de Diputación, a la ayuda de los fondos Feder o al operario del Ayuntamiento.

Mi padre me dijo ayer que iba a limpiar un poco la cuneta y no es suya. O a lo mejor es tan suya como tuya y si cada uno asume un poco de lo que tiene cerca empezamos a cambiar ligeramente las cosas.

Es hora de prestar atención a los que sienten la Tierra como propia: a los que la labran, la pastorean, que reconocen los trinos de los pájaros y saben cuándo el viento anuncia tormenta sin que haya una sola nube en el cielo. Saben mas que muchos otros que creen tener respuestas y no las están buscando en los lugares adecuados.

Escuchadles a ellos.

Escuchad a la Tierra.


#SoydelOeste

Había una vez un barrio que estaba lleno de colores… y de hilos que unían a las personas, de cuentos que se escondían por todas partes, de gente bonita y amable, y de arte, MUCHO ARTE.

Un lujo poder ser parte de este barrio contando CUENTOS con Unpuntocurioso y disfrutando como espectadora de las obras de la 11 Galería Urbana

Bodas así

Qué bien lo pasamos ayer en la Boda de Fonso y Laura. Estuvimos 12 horas clavadas de celebración: desde que puse un pie fuera de mi casa hasta que volví, de 12 a 12. Y entre medias días, reencuentros, fotos bonitas, emoción, lugares especiales, comida deliciosa y baile, mucho baile. Había olvidado lo mucho que me gusta escuchar música y bailar, desde un pasadoble a Flying Free pasando por Camela y Chiquilla. En medio un montón de recuerdos y de momentos únicos vividos entre amigos. Fue uno de esos días que se te olvida que tienes móvil y que eres autónoma y que no piensas ni un segundo en el trabajo ni en preocupaciones. Uno de esos días para disfrutar. Así que millones de gracias Laura y Fonso, por hacerlo posible, por cuidar tanto los detalles, por ser tan disfrutones ¡y por casaros!!!