Yo que siempre he sido muy de hablar y de compartir todo y de apostar por el diálogo y de ayudar a través de la palabra, pues ahora me callo.

39 años y no me ha servido de nada, solo disgustos. Me he llevado auténticos sopapos por intentar explicar cómo me hace sentir una situación, lo que me duele que no me pidan perdón cuando me hacen daño o intentar justificarme por querer cosas distintas al resto o tener planes que se salen de lo normal (y que es lo normal, eso no lo tengo claro).

Total, que he decidido que si no lo digo en voz alta entonces no es real y no hay ni pena ni decepción ni miedo ni angustia ni nada. Nada de nada. Si no lo digo, no pasa. Otra cosa es lo que siento, pero eso me lo dejo para mi, que yo me entiendo.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s