My Charm School


Cambio de familia
Febrero 8, 2010, 10:07 pm
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25.11.09  telecinco.es

 

Las protagonistas de ‘Cambio de familia’ son dos madres trabajadoras que tienen un modo muy distinto de ver la vida y un rasgo en común: ambas creen que siempre tiene la reazón. Deberán intercambiar su vida durante dos semanas con la pretensión de imponer sus propias normas en sus nuevas familias, lo que podrá generar todo tipo de conflictos.

1.Las protagonistas

Esther parece la angelina jolie de barcelona; vive por y para limpiar, mientras de paso cuida a tres hijas mimadas y se pregunta cómo con ese cuerpo y esa cara que dios le ha dado y es la envidia de toooodas las mujeres del planeta sigue aguantando a un engendro sin sangre que se pasa el día trabajando duerme con ella y lleva por nombre chiqui, el colmo de la fuerza masculina.

Graciela habría sido feliz en los sesenta pero vive en el siglo XXI y va por el cuarto intento de formar una familia con un hombre diferente pero manteniendo a los hijos que dios le va dando. allí donde viven todos, en las lejanas pero paradisiacas y atemporales islas canarias, el día está hehco para pescar y ver tres novelas, no para coger la bayeta y quitarle la roña al teléfono.

2. ¿Cómo se desarrolla el programa?

Las mujeres se despedirán de sus familiares y se trasladarán a sus nuevos hogares. A Esther le entran los siete males juntos cuando descubre su nuevo hogar. se le saltan las lágrimas mientras va haciendo de don limpio inquisidor por toda la vivienda y finalmente llora desconsolada y sola en su cuarto cuando, a las 11 de la noche, en el primer día con su nueva familia, llegan todos los vecinos canarios y se plantan a hacer botellón en su salón. sus labios siliconados tiemblan y mientras se caga hasta en el apuntador, jura que como las cosas no cambien, ella no aguanta ni medio minuto más en esa pocilga. Mientras Graciela descubre una casa señorial e impoluta, con tres niñas que parecen de cromo y un marido que no se sabe si es el marido o un holograma, porque ni habla ni rie ni se mueve ni nada. 

El programa se centra en la adaptación de las dos mujeres a sus nuevos hogares. Evidentemente, Esther se sube por las paredes, se pasa el día limpiando como una vulgar porno chacha con esos modelos ajustados y esos labios siliconadas (evidentemente no se los puede quitar) e impregna de mala hostia la casa canaria, convirtiendo en una regla inversamente proporcional la relación limpieza-bienestar. a los dos días no la aguanta ni el hijo pequeño ni la mayor ni siquiera los vecinos. Graciela en cambio se las promete muy felices, presumiendo de una estabilidad y unas dotes de psicóloga con las que quiere sonsacar al triste marido de Esther sus “verdaderos” sentimeintos (si es que tiene) insistiendo cada vez  que habla con el hombre en que le cuente sus problemas, su situación con su mujer. el que calla, otorga. con las niñas, eso si, muy bien. le engañan todo lo que pueden y más pero ella es feliz, porque no está triste (y está regla también es inversamente proporcional).

En los últimos días de conviviencia, las madres trasladadas tienen la potestad de cmabiar algunas normas que no les gusten del hogar en el que les ha tocado vivir. a esther con tal de no oirla gritar ni verla siquiera, todos lo hacen caso. la odian tanto que son capaces de limpiar con tal de darle en las narices. y de utilizar una bayeta para limpiar la vitrocerámica y otra distinta para los pelos del perro, si hace falta. Graciela pide pasar más tiempo con las niñas ( esos tres seres demoniacos que la torean) y salir un día con chiqui. este se niega, por supuesto, sin argumentos pero tajante.

al final, las dos mujeres, que ya estaban hasta las narices de su propio familia, quedan hasta las narices de su nueva familia también. asi que vuelven a su hogar porque de noche, todos los gatos son pardos.

3. Enfrentamiento entre las dos parejas

el programa se emite en telecinco y como no podía ser menos, incluyo un careo final entre las dos parejas (muy curioso que en esta ocasión hayan decidido respetar a los menores) en el que, especialmente graciela y esther SIN CONOCERSE se dicen de todo menos bonita. que si tu casa está hecho una pocilga, que si tu hija tiene maldad, que tu marido no tiene sangre, que te medicas, que si tu deberías medicarte… finalmente sin poder agarrarse a ningún amago de cordialidad (para qué?), las dos mujeres, hembras dominantes de la manada, se levantan arrastrando a sus respectivas parejas y se marchan con cajas destempladas.

fin de la historia.



educar hoy, ¿con qué?
Febrero 8, 2010, 2:23 pm
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Un poco de historia del comic americano
Febrero 7, 2010, 6:40 pm
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Nos parece que siempre han estado ahí, nos gusta creer en un mundo lleno de super héroes que pueden aparecer detrás de cada esquina, individuos aprentemente normales que dedican sus ratos libres a salvar a la humanidad. Pero ellos también tienen fecha de nacimiento.

Que Batman y Superman hiciesen su aparición en 1939 no es casualidad. Para los americanos, la década de los años 30 fue una de las más nefastas de su historia. Tras la crisis del 29, la población se vio fagocitada por la miseria y el paro, multiplicándose el índice de criminalidad y corrupción. Batman apareció como el auténtico héroe de los bajos fondos. Puso sus dotes de investigador al servicio de los habitantes de Gotham City, y de paso les recordó que lo importante, pase lo que pase, es poder contar con uno mismo.

Superman en cambio vive en un mundo donde aparentemente nada es complicado. Cuando los peligros acechan, transmite a todo el que quiera seguir sus aventuras el mensaje adecuado: la defensa de la libertad, la lucha contra el mal, el amor a la patria… En 1941, todo cambia. Tras el ataque de Pearl Harbour por parte de la aviación japonesa todos los americanos tomaron conciencia de que no eran invencibles. La guerra llegó al país y Supermán también se alistó, defendiendo los colores azul y rojo frente a las amenazas de la guerra.

En 1945 EEUU lanza sobre Hiroshima la primera bomba atómica de la historia. Veinte años después, en la década de los 60, el país aún sigue marcado por ese suceso. En el universo de los superhéroes nacen Spiderman, Hulk o Daredevil, todos víctimas de la radiación nuclear, aunque eso les ha dotado de sorprendentes poderes…

Los años 70 se caracterizan por un momento de progresos espectaculares de la ciencia. Estudios que revelan avances científicos y se centran en la genética. Así que ¿por qué no imaginarse que las mutaciones genéticas se convierten, de repente, en un fenómeno corriente? Este fue el comienzo de los X-men, una parte de la población que se encuentra súbitamente dotada de poderes sobrehumanos.

Los 80, la década de los noventa y el recién estrenado siglo XiX…

LA HISTORIA EVIDENCIA QUE LOS CÓMIC SON ALGO MÁS QUE AVENTURAS FANTÁSTICAS DE ENTRETENIMIENTO, QUE TENEMOS QUE AGRADECER QUE HAYA HABIDO SIEMPRE ALGUIEN CON UN LAPIZ EN LA MANO DISPUESTO A DIBUJAR Y A PONERLE BOCADILLOS AL SENTIR DE UNA ÉPOCA.



y hoy?
Febrero 3, 2010, 3:39 pm
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ponle palabras a tu propia vida en forma de nube de etiquetas:-)

via: www.wordle.com



avatar
Febrero 1, 2010, 2:38 pm
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comunicación audiovisual: MATRICULA DE HONOR

ciencias naturales: SOBRESALIENTE

sociología: APROBADO

economía: MUY DEFICIENTE

via: www.avatarizeyourself.com



FACE TO FACE
Enero 29, 2010, 2:41 pm
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¡Mueran los ‘heditores’!
Enero 28, 2010, 9:13 pm
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visto en El Pais, escrito por Luisge Martín

Aristóteles distinguió hace ya muchos siglos entre la democracia, que es el gobierno del pueblo, y la oclocracia, que es el gobierno de la plebe o, si se prefiere, de la muchedumbre. En la primera, elegimos a los que creemos mejores y delegamos en ellos -bajo vigilancia crítica- para que nos dirijan. En la oclocracia, en cambio, no elegimos a nadie ni delegamos nada: todos opinamos de todo, todos hacemos todo y todos somos sabios en cualquier materia y profesión.

¿Es beneficioso que haya faltas de ortografía, incoherencias narrativas y redundancias?

¿Hay que poner anuncios de Coca-Cola en la novela para garantizar la libertad del autor y el lector?

En estos días se repite hasta la saciedad que Internet democratiza la cultura, pero yo creo que lo que va a hacer, si nadie lo remedia, es oclocratizarla, y eso, lejos de parecerme una virtud o un beneficio social, me parece una amenaza apocalíptica.

En el artículo de Javier Calvo Por un libro universal (EL PAÍS, 24 de diciembre de 2009) se repetían algunas de esas ideas recurrentes en las que se predica, con voz epifánica, el advenimiento de una cultura liberada por fin de las cadenas de los editores. ¿Pero esas cadenas tan esclavizadoras son reales?

A las oficinas de una editorial media llegan al cabo del año casi 1.000 manuscritos. En España deben de circular durante ese tiempo más de 5.000 originales diferentes. La inmensa mayoría de ellos son impublicables, como sabe bien cualquiera que los haya ojeado, y lo primero que hace el editor (gastando dinero para ello) es separar el grano de la paja. Luego, de entre todos los granos elige aquellos que tienen más afinidad con su línea editorial: literatura de autor, best sellers, creación experimental… Mi biblioteca, como la de cualquier lector curtido, está llena de libros de las editoriales que publican el tipo de literatura que me interesa. Es decir, me he aprovechado de la labor y del saber hacer de sellos como Anagrama, Seix Barral, Alfaguara o Tusquets, y lo he hecho porque confiaba en el criterio profesional de sus editores.

Pero los editores, además, editan los libros, si se me permite decirlo de un modo tan tautológico. Es decir, les aportan valor añadido: hacen sugerencias, corrigen deslices o erratas, proponen cambios, pulen el estilo… Los autores estamos absolutamente ensimismados en lo que hemos escrito y aquellos amigos a los que pedimos opinión no son capaces siempre, aunque lo intenten, de examinarnos con distancia, de modo que los editores son los únicos que pueden enfrentarse a la obra con competencia y desapego a la vez.

Lo que se nos propone ahora es la desaparición del editor. La extensión del modelo de edición tradicional al e-book, se nos dice, es “perjudicial para el autor y el lector”. ¿Es beneficioso, entonces, que en vez de 150 novedades anuales clasificadas por sellos editoriales definidos haya en la Red 5.000 textos sin depurar? ¿Es beneficioso que José Saramago y mi prima Paqui (que es casi analfabeta pero se divierte contando historias) estén en pie de igualdad? ¿Es beneficioso que los textos tengan faltas de ortografía, incoherencias narrativas y redundancias? Y aún peor: ¿es beneficioso que desaparezcan esos libros de no ficción que impulsan las propias editoriales, encargándoselos a autores? ¿Quién se ocupará de traducir una novela a otro idioma, de adelantar el dinero que supone ese trabajo?

En la mayoría de los comentarios que predican el nuevo Edén digital se huele el incienso de la España católica: ganar dinero es malo, es pecado; el editor, avaro, insaciable, no lee novelas, sino cuentas de resultados.

Yo, en cambio, he conocido a muchos editores preocupados sólo por llegar a final de año, por mantener puestos de trabajo y por poder editar libros arriesgados aunque su rentabilidad fuera dudosa. Claro que se han hecho algunas fortunas con la edición: ¿y qué? Pero lo peor es que los mismos que abominan del editor mercader nos aseguran sin empacho que una de las soluciones para que el autor tenga ingresos es introducir publicidad en el propio libro. “Cuando una mañana Gregorio Samsa se despertó de unos sueños agitados, se encontró en su cama de Ikea convertido en un monstruoso bicho”. ¿Es de eso de lo que hablamos? ¿O de que al cambiar de capítulo en Ana Karenina salte en la pantalla del e-book un banner con un anuncio de agencias matrimoniales? No sé si es que me he hecho demasiado viejo para entender los códigos morales de la post-postmodernidad -o lo que sea esto-, pero reconozco que me escandaliza ver el desparpajo con que se mezcla la ética de Fidel Castro con la de Esperanza Aguirre. Por un lado se sataniza al editor empresario y por otro se recomienda poner un anuncio de Coca-Cola en mitad de una novela para defender así la independencia autoral y la libertad del lector. Antes había “visiones del mundo”; ahora, al parecer, sólo hay ángulos ciegos.

El otro asunto que me desconcierta es el del papel que se le asigna al autor en el nuevo mundo e-editorial. Dado que el editor debe desaparecer, se propone que el autor se comporte como un empresario de sí mismo y asuma el desarrollo informático y administrativo, la gestión comercial y la promoción de sus libros.

Es decir, que además de escribir bien, a partir de ahora para ser autor habrá que tener ánimo empresarial, adquirir conocimientos de márketing, elaborar banners y páginas web, dedicar tiempo a infectar viralmente la Red con nuestros productos, preparar performances y poseer algo de dinero para la inversión informática y los viajes promocionales. Los autores, por tanto, no sólo no cobraríamos, poco o mucho, sino que pagaríamos para escribir. Todo ello con la esperanza vaga de que se produjera un retorno de la inversión que nos permitiese al menos comer. Ese retorno no vendría del pago -barato o caro- de los lectores, que se considera impertinente, sino de algún tipo de publicidad como los ya mencionados.

¿Puede alguien imaginar a Kafka, a Dostoievsky o a Scott Fitzgerald en estas lides? Los autores, sin llegar al tópico romántico, suelen ser seres inadaptados, neuróticos y con una cierta incapacidad para las cosas terrenales. Hubo incluso que inventar la figura del agente literario para que se ocupara de sus asuntos. Y ahora pretendemos que compongan la melodía, dirijan la orquesta y toquen todos los instrumentos. A lo peor alguien como Saramago decidía abandonar la literatura, abrumado por esos deberes mundanos (no olvidemos que hay autores que no soportan ni las giras promocionales), pero mi prima Paqui, en cambio, saldría literariamente reforzada, pues es formidable en las relaciones públicas y en la promoción personal.

Saramago y mi prima Paqui pueden convivir en la Red, por supuesto, pero está en juego el tipo de literatura triunfante, el estilo de libro que queremos para el futuro. Con el e-book desaparecerá aproximadamente un 75% del coste actual del libro -papel e impresión, distribución, venta minorista y gastos de financiación de los invendidos-, de modo que el precio podría abaratarse enormemente sin empeorar la calidad y sin poner a la literatura en manos de Repsol o de Nokia. La distribución, por otra parte, sería universal y perpetua: un libro estaría disponible en Lima y en Tokio, hoy y dentro de 20 años, posibilitando así la difusión ilimitada de los autores, simplificando al máximo la logística de las editoriales y permitiendo a cualquier lector tener acceso a títulos hoy inencontrables. Y técnicas de comunicación digital como la de regalar el primer capítulo de una novela, ahora todavía en pañales, podrían suponer una nueva revolución en los costes de publicidad y una indiscutible garantía para el lector indeciso. ¿Nos parece poco paraíso?

No nos engañemos: lo que peligra con un sistema en el que no haya editores ni haya venta no son los beneficios de los accionistas ni los privilegios de unos pocos, sino la dignidad del libro y de la cultura que transmite. Oclocracia o democracia, that is the question.

Luisgé Martín es escritor; su última novela es Las manos cortadas (Alfaguara).



diccionario panhispánico de dudas “cool”
Enero 27, 2010, 9:57 pm
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o lo que es lo mismo, cómo el inglés se ha colado en nuestra rutina convirtiéndola en algo aparentemente más interesante.

afterwork: dícese de un local de copas al que uno va al salir del trabajo.

asap: abreviatura de as soon as possible, una manera muy chic de decir que no has hecho algo, pero tienes intención de hacerlo.

cocooning: un estilo de vida en tiempos de crisis: te quedas en casa sin salir pero lo pasas bien (yo antes lo llamaba botellón).

cool: tener estilo, estar a la moda.

drunch: lo mismo que el brunch (desayuno-almuerzo) pero por la tarde. en castizo, merienda-cena.

diy: siglas de do it yourself, una gran política de vida que abarca desde la ropa hasta la mampostería pasando por la comida.

friki: cualquiera que tenga un comportamiento que no se asocie con lo normal. para emitir estas valoraicones deberíamos resucitar a platón o a aristóteles, pero bueno.

indie: viene de independent y se relaciona con la filosofía diy.  ha quedado claro? alternativos, guapos y modernos.

it: lo más in, ya sean personas, bolsos, perros o trapos.

neet: not in employment, education or training. vamos, los ninis ingleses.

preppy: jersey a los hombros y perlas al cuello, pero en moderno.

sexting: ligar mandando mensajes un poco pornos a través del movil.

speakeasy: restaurantes o bares poco conocidos pero molones cuya existencia se transmite por el boca a boca.

y hasta aquí la lección de hoy. no penséis que me la he inventado, eh… la podéis encontrar en una fuente de actualidad de prestigio, en concreto, la revista mia nª1220 ( no todas las publicaciones pueden presumir de haber superado el millar y seguir tan frescas!).



agorer!
Enero 25, 2010, 2:08 pm
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EL SECRETO DE LOS CUENTOS
Enero 21, 2010, 9:09 pm
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por Gustavo Martín Garzo

Shakespeare decía que el amor es demasiado joven para tener conciencia, y así debe ser la lengua literaria: una lengua arrebatada a los sueños, demasiado joven para saber lo que dice. Todos los cuentos tienen que ver con el amor, que es encantamiento, atención, desvelo… Y, sobre todo, alegría. Hacer posible lo que no lo parece, reestablecer el reino de la posibilidad, eso es lo que entiendo por alegría. Y esa alegría está en todos los grandes cuentos, y es lógico por ello que queramos que los niños los lean. Y lo mejor para lograrlo es predicar con el ejemplo. Es decir, hacer que la lectura y los libros pasen a ser algo tan natural y gozoso para ellos como ver a su madre haciendo un bizcocho. Creo que no hay escena más maravillosa, más misteriosa, para un niño, pues inevitablemente cuando ve a esa persona querida ensimismada en las páginas de un libro no puede dejar de preguntarse qué es lo que hace en realidad y en qué ocupa sus pensamientos. Adentrarnos en los pensamientos secretos de los seres que amamos, eso es lo que nos permiten los cuentos. Y lo maravilloso es poder leerlos, o escucharlos, como si fuera la primera vez que se hace en el mundo, sin saber nada de ellos: ni siquiera la época en que fueron escritos, ni siquiera el idioma, si están traducidos o no. Poder leerlos, como se escucha una historia en la oscuridad, confiando que nos traiga noticias de lo que amamos, que nos consuele de esa oscuridad, que nos ofrezca motivos para seguir viviendo…

Y es curioso que la mayoría de las veces para transmitirnos este amor a la vida los escritores tengan que recurrir a historias desoladoras. Cervantes nos dice que debemos amar los sueños, pero su libro termina con la derrota del caballero que sueña. Y Andersen, ¿qué decir de él? Su gran tema es la tristeza. Es cierto que la tristeza forma parte del hombre, y que por eso, como decía Monterroso, todas las grandes historias son tristes. Pero en Andersen hay un grado más, y su obra se propone como una exploración de ese continente inmenso, tan terrible como dulce, que es la tristeza humana. Y sin embargo pocos autores han sido capaces de escribir historias más conmovedoras y consoladoras que las suyas. Pensemos en La sirenita, por ejemplo. Su gran tema es el amor. El amor como aventura, como entrega, como sacrificio. Su personaje abandona todo cuando tiene y es -su identidad, su vida, su territorio-, para partir en busca de ese otro que ama. En un mundo que hace de la identidad, personal, nacional, lingüística, la cuestión esencial, no puede haber una historia más necesaria que esta. No creo que exista posibilidad de vivir sin aventurarse más allá de lo conocemos y lo que creemos ser, y en eso la Sirenita es un personaje ejemplar. Quiere tener a demás un alma inmortal. ¿Fracasó en su intento? Yo creo que no, porque logra tener una historia por la que siempre será recordada. Y ese mundo de los cuentos es el que elige el alma para aparecer en el mundo.

Me acuerdo de la parábola de las vírgenes prudentes y necias, Las primeras guardaban su aceite esperando la llegada del novio que habría de llevarlas a la boda; las segundas, se entretenían en la noche llevando su lamparita encendida, de forma que cuando llegaba el novio habían gastado su provisión de aceite y no podían seguirle. ¿Con cuál de ellas nos quedamos? Si lo hacemos con las prudentes, nos perdemos el gozo de ese deambular en la noche; si lo hacemos con las necias, nos quedamos sin boda… Creo que las grandes historias son las que aciertan a combinar ambos mundos. El personaje de Peter Pan pertenece al mundo de las vírgenes necias, pero Wendy es una virgencita prudente; y lo mismo pasa con Don Quijote y Sancho. Una vez se me ocurrió decir un poco en broma que el narrador era un perverso con corazón candoroso, pero es lo que creo de verdad.

La razón ultima por la que contamos a un niño una historia es buscando su felicidad. No creo que haya una razón de más peso para contársela. Hay otras: que les enseñen a ser generosos, a amar la naturaleza y a los animales, a confiar en los que quieren, a no tener miedo. Pero lo esencial es que les haga felices escucharla. Si no ¿para qué se la contaríamos? Es como cocinar ciertos platos para ellos. Lo hacemos porque necesitan alimentarse, pero ese mundo de bizcochos, tartas de chocolate, natillas y leche frita, pertenece a que antes llamé el mundo del alma. Y el alma es la parte menos doctrinal y previsible del hombre, porque ama vivir sin porqués. Borges decía que quien escribe para niños puede quedar contaminado de puerilidad, y es cierto. Pero no lo es menos que el problema no está en los riesgos que se corren sino en cómo se logran salvar. Además ¿qué es ser pueril? Somos pueriles cuando jugamos con un niño pequeño o cuando paseamos con un perro. Somos pueriles cuando amamos a alguien, cuando nos arreglamos para ir a una fiesta o cuando bailamos, y lo seremos definitivamente cuando nos hagamos ancianos. Don Quijote es pueril, y muchos personajes de Kafka también lo son. Incluso me atrevería a decir, que la lectura es un acto pueril, ya que nos instala en el mundo de la irrealidad. En ese caso ¿por qué habría de ser mala? La puerilidad no se confunde con la niñería. Tenemos vidas reales pero nos enamoramos de vidas irreales.

En cierta forma el anhelo de belleza también es pueril. No nos basta, por ejemplo, con que los libros merezcan la pena, nos gusta también que sean hermosos, que alegren nuestra vista. Y esto lo saben bien los editores de libros. Es importante que el niño los vea como lo que son, objetos semejantes a un cofre maravilloso, una lámpara que oculta un genio o una alfombra voladora… Todos esos objetos, como les pasa a los libros, tienen una doble naturaleza. Son a la vez objetos comunes, que forman parte de nuestra vida cotidiana, una lámpara, una alfombra, un baúl; pero, a la vez, son puertas, lugares de tránsito, que nos comunican con otros mundos. Pero las puertas siempre han sido lugares sagrados. El escritor japonés Haruki Murakami nos cuenta en uno de sus libros que los chinos enterraban en el umbral de las puertas de sus ciudades huesos de antiguos guerreros y sacrificaban perros para que su sangre los vivificara y así pudieran defender mejor sus accesos. Las puertas comunican los distintos mundos, y esa es la función de la literatura. En cierta forma todos los grandes libros tienen algo de sagrado. Y ese carácter viene precisamente de su poder para vincular mundos que estaban separados: el mundo de los vivos y el de los muertos, el de los adultos y los niños, el de los hombres y el de los animales, el del hombre y la mujer… Y es el alma, nuestra alma, quien realiza esos viajes. Podríamos decir que los verdaderos cuentos son los que guardan la memoria de esas andanzas del alma. El emperador Adriano dijo que era un huésped caprichoso. Contamos historias para que esa “pequeña alma vagabunda y dulce” siga a nuestro lado en el mundo. O, mejor dicho, los cuentos son la prueba de que sigue aquí, con nosotros. Cuando el mundo deja de contarnos cosas es porque nuestro huésped se ha ido…