Fernando Maés y Raúl Vacas

Supongo que sobran las palabras cuando las propias no van a estar a la altura de las del poeta, certero elector de términos que conectan con otros términos que terminan uniéndonos a todos, humanos, palabras y versos. Tampoco voy a intentarlo con la música. No lo intento. 

Prefiero quedarme con los ojos cerrados y escuchar. Simple. Dejar que las voces y los ritmos y las cadencias se me cuelen por el oído y alcancen a recorrer todo mi cuerpo. Prefiero descansar. Que pase el tiempo. Hasta que me despierte de nuevo,  en el mítico Savor, una frase que creo haberle escuchado a ellos.

“Es la hora: borrachos, go home”. 

Nuevos espacios de lectura, ¿la biblioteca?

La cultura actual es diversa, y las prácticas letradas tienen que atender a todo eso, desde las obras literarias a las series de televisión. Por tanto los espacios de lectura tradicionales tienen que reciclarse, y además deben aparecer otros nuevos que posibiliten el flujo de información y las conversaciones culturales en las que se ha convertido la alfabetización. Ahora, es posible emprender desde espacios físicos y virtuales, pero es necesario “enmadejarlos”, no solo fomentando la relación entre los espacios básicos del hogar, la escuela y la biblioteca sino dinamizando todos los espacios hábiles de la comunidad, abriendo y prolongando así el “mundo de la lectura” hacia todos los rincones posibles.

La biblioteca debe jugar un importante papel en esta nueva organización del conocimiento y la cultura, en un mundo plagado de tecnología, información y comunicación en el que los lenguajes se vuelven multimedia y la alfabetización se enmarca, cada vez más, en contextos socioeducativos concretos. ¿Por qué? Porque es necesario redefinir la cadena de valor de la lectura. En la sociedad del conocimiento actual, gracias a la “nube”, cualquiera puede editar, recomendar, re-escribir y difundir conocimiento, por tanto hay que buscarles nuevos valores a las bibliotecas para que se integren en el sistema digital y ofrezcan algo de interés para los usuarios. En concreto, si ya son espacios físicos que posibilitan el acceso a los nuevos formatos y medios de lectura (ordenadores, conexión a Internet, etc…), también deberían formar en su uso, entiendo que posibilitan el acceso a la lectura y a la cultura a través de la tecnología. Formular talleres, facilitar el acceso a libros en red, compartir contenidos digitales de calidad, formar a los usuarios que se enfrentan a una experiencia distinta a la hora de leer, deben ser metas de las bibliotecas actuales.

La vida rima…

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…y me gustaría que la mía fuera consonante en los pares.

creo que no es mucho pedir que mis versos coincidan con los versos de otro,

aunque sólo sea a partir de la última vocal acentuada.

dejo libres los impares, no me importa.

¿cantidad? indeterminada. dejémoslo a la suerte.

¿calidad? insuperable.

hay que leer muchos versos antes para poder escribir poesía.

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