Día Internacional del gato

Yo nunca he tenido gato, bueno, solo una vez, al principio del todo, cuando aún vivía mi abuela y le metimos en casa a Gati, que ronroneaba por las noches y así toda la casa descubría que dormía escondida entre las mantas.

Después llegó Piper pero se fue mi abuela y también se acabó marchando él, y con él los saltos en los sillones orejeros que te daban unos sustos terribles en las cenas.

Pasó el tiempo y nunca más tuvimos gatos, pero llegaron gatos nuevos. Los felinos son así: aparecen cuando menos te lo esperas y te adoptan, ellos, mientras deciden cuando vienen y cuando van con total libertad. El gato que mejor nos adoptó fue Rayitas, y le cogimos tanto cariño que sufrimos mucho cada una de las siete vidas que casi perdió la vida. Pero era popular y resistió. Hasta que una primavera nos fue abandonando lentamente, ronroneando entre nuestras piernas mientras se despedía con mucha pena. Con Rayitas aprendimos que los gatos, si van a morir, se alejen mucho del lugar donde les quieren, para no sufrir y hacer sufrir.

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Después de su marcha nos enteremos de que había dejado familia, y fue así como nos adoptó Doro, un gato pelirrojo con rayas digno hijo de su padre. Antes de comer ya casi sabía ronronear, y las jeringuillas con leche que le daba mi hermana cada ocho horas sirvieron para demostrarle que siempre que necesitará algo de comer o de achuchar, allí íbamos a estar.

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Un día a Doro le salieron dos hijas, preciosas, siamesas y morriñosas. Las llamamos Nata y Nube y, si bien a la primera la costaba un poco más socializar, a la segunda le gustaba hasta jugar al rummy, dormir en la hamaca, comer pâté… Habíamos decidido casi adoptarlas cuando empezaron a desaparecer. Primero fue Nata y a los dos meses Nube. Y nunca volvimos a saber nada de ellas.

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Este año ha llegado a casa Modi, de Modogliani. No sabemos si es un gato o es un artista porque salta y ronronea y maúlla y vuelve a saltar y luego lo hace todo a la vez. Le estamos cogiendo cariño, aunque nos usurpe el sofá y no nos deje dormir. Pero estamos pensando en adoptarlo.

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Y eso que nosotros nunca nunca hemos tenido gato.

Nueva gama de colores Armuña Pantone

La primavera nos permite disfrutar de colores especialmente intensos y gracias a la tecnología, ¡podemos hasta ponerles nombre|Os invito a disfrutar del buscador de colores de PANTONE disponible en este enlace y a jugar con la naturaleza. Aquí están los mios 🙂

Amarillo Colza Pantone 107 C

Amarillo Colza Pantone 107 C

Azul Cielo Primavera Pantone 2173 C

Azul Cielo Primavera Pantone 2173 C

Camino Pantone 2011 U

Camino Pantone 2011 U

Verde Cebada Pantone 10308 C

Verde Cebada Pantone 10308 C

 

Volar

Hoy en casa de mi abuela había un pájaro atrapado entre unos maderos del techo del establo, medio derruido. Yo le oía batir las alas desesperado mientras destendía la ropa. Le oía batir las alas al pasar la página del libro que estaba leyendo. Solo oía cómo batían sus alas. Así que me fui a buscar unas tijeras, un cuchillo, lo que fuera. Acerqué una escalera vieja y después de santiguarme me subí. Peldaño a peldaño, alcancé a rozar la madera donde aleteaba. Estaba manchada de sangre. La agarré, tiré de ella y se quebró, pero el pájaro quedó suspendido, aún colgando de alguna astilla. Por un momento pensé que con mi gesto le había condenado, sin querer, y entonces se soltó. Salió volando.

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Eso, eso es la vida.

Ahora ya sé los secretos de los árboles

FullSizeRender (7)Me los enseñó mi padre y otro, pequeño, me lo contó en susurros Mario Benedetti:

«La modestia de los árboles es infinita. 
Cuando la brisa matinal los acaricia, 
ellos dejan caer dos hojas tiernas. 
Y cuando el vendaval los agrede sin piedad, 
endurecen sus ramas como rejas. 
Su tronco recobra entonces la solidez 
de su origen, y el temporal se aleja, 
con lluvia de vencido.»