10 cosas curiosas sobre Bélgica

1. Bélgica engorda. Pero mucho. Y cómo no va a engordar si su dieta consiste en Patatas fritas con salsa, cerveza y cofres con chocolate. Ellos te lo dicen de otra manera, que parece hasta que engorda menos: fritten, bier en een waffle met chocolade, alstublief. Pero engorda.

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Estación de Brussels- Nord

2. Nunca sabes en qué idioma te van a hablar. En la zona flamenca – Leuven, Gante, Amberes- hablan neendarlés; en la zona balona hablan francés; y en Bruselas lo mismo te dicen hola que dag, merci que danke, so que arre. De ahí que haya grupos de turistas hacinados en las estaciones de tren en medio del desconcierto porque quieren ir a Gante y no saben que se dice Gent, o Lovaina Leuven o Louvain y repitan en taquilla sin que ningún belga los entienda “one ticket to Amberes, one ticket to Amberes!!!!!!!

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Panorámica de una calle en Gante

3. Los belgas son muy importantes. Si, os parecerá una tontería, y pensaréis que no hay gente de Bélgica que sea ni muy famosa ni conocida pero estáis terriblemente equivocados. El asfalto de las carreteras lo inventó un belga. Otros dos, hermanos, la pintura al óleo. El plástico moderno también lo inventaron en Bélgica. Y las www que tecleamos todos los días vienen de allí. Los patines en línea son belgas, la teoría del Big Bang, Nueva York es un poco belga ¡hasta el Manifiesto Comunista, que se escribió allí!

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El auténtico Manneken Pis de Bruselas

4. Audruey Hepburn es belga, Jean Claude Van Damme, Rubens, Beethoven tiene familia flamenca, Tintín, Asterix, Hernandez y Fernández, Lucke Luke, Los Dalton, ¡todos son belgas!

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El mayor de los Dalton, Joe, localizado en el Atomium.

5. Para disfrutar del país es imprescindible que viajes en tren y con un Rail Pass. Este fabuloso bono de diez viajes en blanco te permite recorrer de punta a punta los lugares que escojas y que dentro del mismo itinerario, puedas ir visitan en el mismo dí, ¡pagando solo un billete! Me explico: tú rellenas como origen Brussels Nord y como destino Ostende y te subes a un tren que vaya primero a Gent- Gante. Luego a otro que llegue a Brugge- Brujas. Y por último al de la costa con destino Oostende- Ostende. Tres por uno. Más el de vuelta. Bueno para tus bolsillos, bonito para tus sentidos.

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Preciosa escultura de Nello y Pastrache en Amberes.

6. Qué arte tienes, Bélgica. Nunca te cansarás de disfrutar de la amplísima gama de creaciones artísticas que te ofrecen las ciudades belgas: desde el arte flamenco más clásico hasta el surrealismo pasando por apuestas contemporáneas. Y llama la atención lo mucho que cuidan el diseño ya sea de carteles en las calles, escaparates, joyas, anuncios…

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Cartel de un museo belga.

7. Puedes disfrutar de los contrastes mientras no se conviertan en extremos. Me explico, en ciudades como Bruselas conviven riqueza y miseria en el mismo entorno, neerlandés y francés, cristianos y musulmanes. Y no es ningún problema, siempre que se respete y que los contrastes no se lleven a los extremos. He visto cosas que me invitan a pensar que hay algo de racismo en territorio belga pero también he visto militares en la estación descargando maletas de señoras mayores y empleados de un quick dándole comida a un homeless. Contrastes.

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Plaza de la Bourse, lugar de encuentro para toda la población.

8. Hay que ser curioso cuando uno viaja. Por ejemplo, una de las partes que más me ha gustado de Bruselas en el Mercado de las Pulgas, en El Barrio de Marolles, que no está marcado como ruta turística. Y me fascinó sentarme en la orilla Del Río en Amberes y descubrir ¡que no hay puentes! En Brujas disfruté especialmente  con el silencio del precioso jardín del Beguinaje, frente a tanto turista..  Y esta misma mañana casi me vuelvo loca en e museo Magritte, en Bruselas!! 🙂

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Recorrido de los murales de cómic en Bruselas.

9. No os asustéis cuando escuchéis hablar en flamenco. Yo hice un curso básico y es mucho más fácil de lo que parece. Dos pistas: hay muchas palabras que se escriben de forma parecida a como suenan en inglés, y hay otras que son iguales al alemán. Si mezclas todo, ¡te sale el dutch! Gracias se dice dank-u y de nada bedanks. Por favor es alstublieft, y hola, dag. Hora es uur. Hotel es hot. Si es ja. Y no es nee. Y para todo lo demás, Google translate.

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Plaza de Amberes.

10. Y así llegamos al final. Mi recomendación es que sea cual sea vuestro destino, hagáis uso de la tecnología para hacerlo más accesible y fácil. Se supone que para eso la inventaron así que hagámoslo. Por ejemplo, cuando sales fuera normalmente no tienes datos en el móvil, porque salen muy caros, pero hay aplicaciones maravillosas como MAPS ME – y lo pongo en mayúsculas- que funcionan sin conexión, te geolocalicen, te quedan en itinerario que hayas buscado previamente, te ofrecen información adicional si está disponible y no se llevan toda la batería de un plumazo. Hiperrecomendable, de verdad. Si no la tenéis, descargarla. Es como el viejo mapa pero en tiempo real y con la magia de la geolocalización sencilla y guiada.

België verrast!

La Belgique surprend!

Belgium is surprising!

Bélgica sorprende!

De vacaciones sin Internet

Este año decidí que mis vacaciones estarían libres de Whatsapp, Facebook y Twitter. Libres de conexión y de Internet. A cambio, un destino paradisíaco, la isla de Madeira, y una compañía preciosa.

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Ya estoy de vuelta y solo puedo recomendaros muy mucho la experiencia. No solo la de visitar la isla, un lugar mágico con miles de posibilidades para explorar la naturaleza, la montaña, el mar y disfrutar de todo lo que te ofrece. También la experiencia de desconectar, de vez en cuando. De mirarse a los ojos al cenar sin el móvil sobre la mesa. Charlar de mil cosas en el coche. Hacer fotos para ti. Para verlas. Una y otra vez. Y luego ya decides si las quieres compartir. Mas adelante.

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La vida tiene muchos puntos curiosos si nos paramos a disfrutarlos. Infinidad de sorpresas que necesitan tiempo y atención para ser descubiertas. La gente es el mejor Google que existe; los ojos, la cámara más perfecta; perderse es el mejor mapa; hablar y hablar y hablar, la red social más completa.

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Parece difícil, en el mundo en el que vivimos en el que todo va tan rápido que nos da la impresión de que estar desconectado es perderse algo. Pero da igual que lo sepas o no, estés dónde estés recuerda que el mundo sigue girando. El paisaje y la conversación en tus oídos te recordarán con más intensidad que ningún dispositivo que estás vivo. VIVO.

Vivos.

 

 

15 ventajas de veranear en el pueblo que te darán ganas de irte al tuyo

Estamos en plena temporada alta del verano, con lo que las playas y aeropuertos comienzan a llenarse de viajeros ansiosos por disfrutar de su descanso estival. Los destinos exóticos y costeros son los más deseados en estas fechas, aunque muchos otros emprenden un viaje quizá con menos glamour pero con muchas otras ventajas: al pueblo.

Bien sea porque se tiene una segunda residencia allí, porque se quiere pasar unos días con la familia o porque el presupuesto no da para otra cosa, numerosos pueblos de España aumentan su número de habitantes en estas fechas. Lo que a algunos les puede parecer unas vacaciones aburridas y monótonas esconde sin embargo multitud de beneficios, como pueden ser disfrutar de la calma, del entorno natural o de pequeños placeres que sólo se encuentran allí.

Aquí tienes 15 ventajas de pasar unos días en el pueblo que te van a dar ganas dehacer las maletas y volver al de tu infancia por unos días… o sacar el mapa y buscarte uno de inmediato si eres urbanita de toda la vida:

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1. No te despertará el ruido del tráfico

Si durante el resto del año antes que tu propio despertador es el ruido del atasco de la mañana el que te hace abrir los ojos, en el pueblo nada te quitará el sueño. Y si canta el gallo, media vuelta y a seguir durmiendo.

2. Podrás aparcar el coche y desempolvar la bici

Di adiós por unos días a las grandes distancias y a pasar gran parte de tu día en el transporte público o conduciendo. Podrás llegar a cualquier sitio andando e incluso aprovechar para volver a montar en bicicleta.

3. Todo el mundo te conoce (o quiere conocerte) y te saluda

Vale, si buscas el anonimato quizá no es tu destino ideal, pero para unos días no está mal que los vecinos te saluden y se paren a hablar contigo. Eso sí, no esperes que te llamen por tu nombre, allí siempre serás el hijo de la Luisa, el pequeño de los Pérez o directamente se dirigirán a ti por el mote de toda la vida.

4. Reconectarás con la naturaleza

¿A quién no le sienta bien un poco de aire fresco? Podrás pasear por el campo, hacer excursiones a lugares cercanos, improvisar un picnic o pasar el día en el río si el calor aprieta demasiado.

5. Podrás salir a la calle con lo primero que pilles

Las chanclas y las camisetas de propaganda están permitidas. No está mal relajarse de cuando en cuanto a los dictados de la moda. De hecho, si vistes demasiado moderno rápidamente te conocerán como el rarito.

6. El tomate sabe a tomate

Y el pan está más rico, la fruta más sabrosa y las verduras son de foto.

(VENTAJA EXTRA: los bodegones que podrás montar para tu Instagram)

7. Podrás recuperar el hábito de la siesta

Después de una buena comida, nada mejor que unas horas unos minutos de sueño reparador. Todo un lujo que de lunes a viernes no puedes darte.

8. Todo suele ser más barato

Siempre hay excepciones (como la tienda de comestibles), pero los precios en los pueblos suelen estar por debajo de los de las grandes ciudades. ¿Otra ronda?

9. Podrás aprovechar para salir a coger moras

¿Acaso no es un placer salir a dar un paseo, coger las más maduras y comerlas directamente de la zarza?

10. Volverás a jugar al dominó

O a la brisca. O al mus. O al parchís.

11. Podrás salir a tomar la fresca

De pequeño te parecería un aburrimiento, pero es una oportunidad para pasar un rato agradable de charla a buena temperatura para acabar el día de manera relajada.

12. La rebequita y la mantita son necesarias

Al contrario que en la ciudad, por la noche refresca. ¿Recuerdas la sensación de tener que taparse en pleno verano?

13. Sabrás la hora por el sonido de las campanadas de la iglesia

Un sonido que raramente escuchas en tu día a día y con el que podrás olvidarte de mirar el reloj. Sí, también el del móvil. Con ellas también te enterarás de las noticias del pueblo: si hay bautizo, si alguien se casa…

14. Las verbenas, con sus pasodobles, sus agarraos y el Paquito Chocolatero

Sólo hay que perder la vergüenza y arrancarse con los pasodobles para acabar dándolo todo con las canciones viejunas de la orquesta (y aunque te cueste reconocerlo, pasártelo en grande).

15. Recordar lo mucho que brillan las estrellas

Siempre están ahí, pero la contaminación lumínica impide apreciar su belleza desde las ciudades. Por fin podrás aprenderte de una vez por todas cuál es la estrella Polar o dónde está la Osa Menor.

Visto en Huffington Post

Grecia: un pasado siempre presente

Durante siete días he caminado cámara en mano por Grecia. De la capital a las islas, de calles grandes y turísticas a callejuelas estrechas. De rincones conocidos solo a través de redes sociales hasta el Partenón. Un amplio recorrido actual que me ha permitido llegar a una conclusión determinante: Grecia es el país del eterno pasado en el presente. Ni la abandonarán nunca lo heroico de su historia ni tampoco el caos de sus propuestas dionisiacas. Los griegos son Sísifo, Tsipras, Platón, Apolo, Seferis, Varoufakis, Atenea, Elytis y Theodoraki a la vez. Una mezcla explosiva para un mundo que pide realidades por encima de leyendas o diatribas. Un sueño para los que no ven más allá de las sumas y las restas.

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Perdonadme que no profundice en el epicentro económico de la crisis griega, pero lo mío no son los números, y creo que muy pocas veces éstos son la respuesta. Si alguien se hace preguntas, que respire las calles griegas, que pasee y sienta la humillación de la población, que se empape de humanidad en lugar de hacerlo de cuentas. Y piense por un momento en el orgullo de un pueblo al que se le ha preguntado por su futuro, en un intento de escapar de su pasado que siempre se presenta, y ha visto como no vale de nada y se le humilla y se le recuerda que no va a salir con vida de si historia. Porque es eterna.

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En siete días en Grecia no he percibido las emociones más fuertes en la Plaza Syntagma o en cualquier calle de Atenas. De hecho, he visto mas gente rebuscando en la basura en cualquier calle de Madrid que en la capital griega. No había cola en los cajeros. Apenas huelgas. La gente aguanta heroica y se prepara para mas recortes, mas ajustes, que no van a conseguir sacarles de la quiebra. No he visto esperanza en Grecia, tan solo nostalgia.

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Ayer en el Odeón de Herodes Ático, a los pies de la Acrópolis se celebraba un homenaje a Mikis Theodorakis con motivo de su 90 cumpleaños. Y fue allí precisamente, entre casi mil griegos, en un escenario incomparable rebosante de años y de ruinas, fue allí donde por momento sentí la emoción más fuerte de mi viaje. De repente me sentí parte de su Historia, pude notar con una fuerza abrumadora el sentimiento compartido por los asistentes, la nostalgia y las luchas de sus abuelos o padres, el cariño de las letras, la fuerte de sus palmadas, las lágrimas de sus vivencias. Respiré Grecia.

Y eso solo se consigue a través de la cultura. Saber nos hace libres. Ójala alguien, algún día, se pare a pensar en esa máxima, pasee por La Academia, por una biblioteca o por el Ágora y recuerde que allí se gestaron y se gestan muchas respuestas. Que siempre nos hemos hecho muchas preguntas pero lo importante es no tenerle miedo a las respuestas, y mucho menos de dónde vengan. Ójala, Grecia.

Te cambio el aplauso por un fin de semana en Cádiz

cadiz5Lo dice Andrés Suárez en su canción Luz de pregonda,y no encuentro frase que defina mejor lo que supone para mi marcharme a Cádiz, viajar cientos de kilómetros para pasear por La Victoria, leer un buen libro en la playa, beber blancos en La Viña y comer fritos,  como si no hubiera mañana ni más tarde ni nubes ni horarios ni incertidumbre ni preocupaciones ni nada.

Yo quiero ser siempre esa, que se lanza al mar aunque haya olas, sonríe a la cámara aunque quede fea (qué más da) y te invita a acompañarla. Porque sola… Sola en esta vida no se puede hacer nada.

Gracias, chicas!

Os quiero mucho pero no lo suficiente para invitaros al hotel:-)

A lo mejor algún día….