a veces me pregunto si un recuerdo es algo que tengo… o algo que he perdido

hoy ha tocado tarde de recuerdos, y rebuscando entre las cajas de las 15, los 18 y los 20 años, he encontrado recuerdos que ya no me parecían míos. los había perdido. afortunadamente, son cosas que nunca se pierden de verdad, solo se extravían entre experiencias más cercanas que no dejan hueco para lo de atrás. a veces, merece la pena abrir la caja, y recordar.

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1. esta es la única medalla que ganamos después de pasarnos toda la vida escolar jugando al baloncesto. año tras año, el equipo de trinitarias conseguía un “honroso” penúltimo o último puesto en la liga. hasta que frente al reto más difícil, el año de COU, plagadas de exámenes, de bajas y de hormonas, nos liamos la manta la cabeza y decidimos jugar. ganamos todo. campeonas póstumas.

2. de adolescente nunca robé pero alguna vez me convertí en ejecutora de hurtos sin importancia. algunos chicles del kiosko de la cristi, accesorios de menos de cien pesetas y, el día que más, robé un precio. 6.499 pesetas. añejos recuerdos.

3. cuando toda tu infancia y adolescencia la pasas en un colegio de monjas es inevitable que manejes a la perfección términos como” sembradores de estrellas”, “vigilia” o “jornadas de convivencia”. en estos eventos dominaban los buenos sentimientos como paz, amor, perdón…e incluso leit motiv como el que se incluye en la foto “pon en tu vida el corazón”.

4. él no se acuerda pero yo sí. no tendríamos más de 13 o 14 años pero paseábamos en grupo por la era de detrás del hogar del jubilado, aburridos, una tarde cualquiera de agosto. entonces encontró unas hierbas y se entretuvo trenzando. cuando acabó, se acercó a mi, sin discreción, porque nunca ha sabido qué es eso, y me dijo “este anillo es para ti, no lo pierdas porque lo necesitarás el día que nos casemos”.

5. los veinte años me trajeron una rasta y mucha fiesta. disfrutábamos tanto… quemábamos las gracias y los litros en el bombín, para después bailar a medias con una copa de la mano. entrábamos en nuestros lugares favoritos como si no hubiera pasado la semana. pero el que más nos gustaba era uno que no podíamos compartir: nuestra compañía. de ahí nació el carnet chip (que no vip).

 

 

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Querida Mama Lucca:

sentimos mucho no haber escrito antes para contarte que el vuelo fue muy bien y que ya estamos en Salamanca. De hecho, ya ha pasado casi un mes desde que nos fuimos, pero seguro que no estás preocupada, porque sabes (tú que ves el canal internacional de la TVE) que si hubiera habido un accidente de avión, lo pondrían a todas horas, y no ha sido así.

Pues nosotras estamos muy bien, echándoos de menos a tí y a tu marido (que ya se me ha olvidado su nombre y todo), a tu hijo Gian Lucca y a tu otro hijo Gian Lucca, no, perdona, que siempre los confundíamos aunque se parecían lo mismo que un huevo a una castaña; tu otro hijo Niccola, eso.

Nos acordamos mucho de los ratos pasados en nuestro Giardinetto, es imposible olvidar a la vecina que siempre salía a tender al menos dos lavadoras a las 11 de la noche (nos dio mucho juego pensar en su trabajo, su familia, sus manías); también tenemos curiosidad por saber qué habrá sido de ese huésped que jugaba en la Fiorentina y se hospedó acompañado de su novia la cual le amenazaba continuamente con suicidarse porque él era un vago redomado y no movía ni un puto dedo para limpiar.

Tenemos que confesarte una cosa. Bueno, dos, ahora que me acuerdo. Una, que entramos a hurtadillas en nuestro antiguo apartamento una vez que ya nos habíamos trasladado al Giardinetto. Es que se nos habían olvidado los 5 kilos de patatas y no había manera de hacer una tortilla decente. Luego tuvimos que entrar otra vez (a hurtadillas) porque como somos subnormales con las patatas en la mano nos dimos cuenta de que nos faltaban las cebollas, situadas exactamente en el mismo sitio en el que habíamos recogido las anteriores.

Y dos, ¿ves esos libros que tenías en el jardín, y decías que se los dejaban los ingleses y que eran muy útiles porque siempre había nuevos huéspedes que los usaban? bien, pues tienes uno menos, porque me lo bajé a la playa el último día y cuando me quise dar cuenta estaba en un avión con destino a madrid llevando un libro titulado Sunshine Operation en el bolso. No es un best seller, pero si quieres, yo te lo mando. Junto con esta carta, que sabemos que te gusta mucho practicar español.

Le tienes que preguntar a Gian Luca que si ya le contestaron los de la aserradora para barcos. maría, aunque está en Bérgamos, sigue muy intrigada, porque no sabe si tu hijo de verdad tiene un trabajo tan interesante o le quería tirar todos los trastos encima.

Echamos de menos a Coco Belloooooo Cocco, Massagio, Tatoo y Occiali. También a todos los Blandie Blues, que a mi personalmente me daban mucho asquete pero oye, al final me acostumbré a compartir las limpidas aguas de la playa con esos bichos y me creí la historia esa de su ciclo de vida natural que conlleva el secado y posterior aparición de los cementerios de blandi blues. me daban pena y todo. ¿qué habrá sido del perro verde que compartía orilla con nosotras? ¿tendrá algo que ver con estás horribles pústulas que me están saliendo por todo el cuerpo?

Bueno mama Lucca, no quería aburrirte, que ya sé qué te gusta más hablar que a toda la población de la sardenia junta, así que te mando saludos y recuerdos de todas, y a lo mejor, si me deja el wordpress, un paquetito de jamón serrano al vacío de esos que tanto recordabas.

Besos y cuídate, Vincentina!!

el otro día

el otro día…
el otro día estaba intentando dormir, y se me ocurrió que tenía que abrir un blog, ya sé que están más de moda los fotologs e incluso los spaces, los tkacks y los kendings,… pero a mí mientras daba vueltas en la cama, me apeteció que el mío fuera un BLOG, y además se tenía que llamar “el otro día”, y a ser posible no lo tenía que leer nadie, o por lo menos nadie conocido ya que mis oscuras intenciones pasan por criticar y vilipendiar en él. Que mala soy. Eso si, de hacerlo, con gracia. El nombre viene de ese mítico “el otro día cuando estaba en la playa (y ya es noviembre)”, ” el otro día en clase (y ya estás casi jubilado)”, “te vi el otro día (y ya no vivís en la misma ciudad)”, etc, etc.

Este texto de aquí arriba lo escribí “el otro día”, más o menos hace medio año cuando decidí que quería un blog. Y al final su nombre es My Charm School por cuestiones que ya he explicado anteriormente y no critico ni vilipendio ni nada parecido pero me gusta.

Me gusta igual.