Mi estantería

Hace poco me he cambiado de casa y después de un tiempo, mirando estos meses con perspectiva, me da la sensación de que mis años de vida se van convirtiendo en libros, cajas, juegos y tecnología. Por este orden.

16114497_10154514314806137_2881801694759601696_n

Los libros porque me han acompañado desde muy pequeña, yo crezco con ellos, y ellos crecen conmigo. Son mi tesoro particular, hay algunos que tengo desde que era niña, otros, para niños también, los he comprado hace unos días. Leo literatura juvenil, narrativa actual, poesía… Me encanta leer, y con ellos es muy difícil sentirse sola o perdida.

Las cajas porque creo que son la forma más útil de almacenar recuerdos o proyectos. Los dos igual de importantes. Tengo una caja para coser los descosidos, otra llena de materiales para hacer mis propios libros. Otra en la que guarda cables que no utilizo pero seguro que algún día necesito. Y otras que simplemente se van vacías, de momento, a la espera de otra idea o proyecto.

Los juegos porque tenemos que seguir jugando siempre, solos o con amigos. Nos mantienen despierto y son divertidos, ¿qué mas se puede pedir? Algunos están hechos a mano, otros también son libros. Hay de mil tipos, nuevos y antiguos, pero todos necesarios.

La tecnología porque no queda otro remedio. Siempre he dicho que aunque no se pueda tocar, aunque ocupe poco espacio, la necesitamos para estar al día, para facilitar un montón de cosas de nuestra rutina. Aún asi, rodeados de móviles, portátiles y tabletas, siempre me viene a la mente una frase que dice “la tecnología nos ha hecho más prácticos pero nos ha robado al ilusión”.

En los huecos que quedan pongo cosas que me gustan porque si. Un despertador viejo que encontré en casa mi abuela; el álbum de fotos de todo lo bonito; la cámara y el tiempo para inmortalizar momentos; documentos importantes, porque nunca se sabe.

Y entre todos ellos aire. Mucho aire.

 

Los diez mejores momentos de las Primas con el Avenida

  1. La noche de la semifinal en Torrejón en el 2015 en la  que nos disfrazamos de jugadoras y los amigos de Isi se creían que éramos las de verdad “yo soy Silvia… Silvia Domínguez”, “¡pero si juegas mañana!”. Impagable.
  2. El momento super perdidos en medio de Valencia a las 5 menos diez de la mañana hace casi diez años con Héctor mientras corríamos hacia todos los lados y decíamos “que nos cierran el albergue”, “¿pero por dónde se va?” “a este de la cerveza lo hemos visto ya diez veces!”
  3. Las carretas que van delante… Las carretas que van detrás… Menudos viajes en bus que compartimos con la Peña La Ranita, Peña Laura Camps, Los Halcones Charros y todos los fieles seguidores. Concretamente este fue a Hondarribia, Y no hay nada más que añadir.
  4. El falso chino de Zaragoza. Recorrer todos las calles del centro con un frío infernal después de ver la semi de la Copa del 2010, ya no recuerdo, para llegar a un restaurante con tapas españolas y que diversas pistas – ojos rasgados, marcos de fotos con la foto que viene por defecto, acento peculiar- te ayuden a descubrir a un falso chino.
  5. El camino nocturno hasta llegar a la discoteca Caramelo en Sevilla en el 2008 o 2007, después de la terrible derrota en semis de la Copa del año . Sigo pensando que bebimos algo que nos trastornó porque nosotras no somos así. No :-).
  6. La noche de Carnaval después del partido de Vigo de Liga en el 2008, creo. “Yo habré perdido el escudo pero tú… tú has perdido la dignidad…” Jajajaj.
  7. El amor desproporcionado que sentíamos por Ana Montañana, que nos llevó  a hacer una megapancarta gigante con nuestra frase favorita: ANA AMONTAÑA MVP, lolololooololololooolololololoololol MVP.
  8. Lo mal mal mal que lo pasaos en Zamora en la Copa del 2013: sin sitio en el pabellón, los insultos del gordo cabrón, la denuncia a la Policia Nacional, las veces que nos perdimos, el GPS para vehículos…
  9. Ese partido de liga que fuimos a ver a Burgos en el 2012, y al terminar de comer cuando se acercó el camarero a ofrecernos un chupito de “hierbas, orujo, anís, café, pacharán, limoncello, …” yo le pedí uhn “francés”  ¡qué verguenza! Pero qué risas…
  10. Y en general todos, primas, me quedo con todos y cada uno de los momentos que hemos compartido con el Avenida en estos más de 15 años, incluso antes de que fuera Avenida. Con las victorias y las derrotas, con los viajes y los partidos en casa. Con vuestra compañía y la de todos los que han querido acompañarnos.

Ahora os toca a vosotras. Os espero en lo comentarios con vuestros 10 momentos inolvidables :-))))

Oda a mis botas chilenas

Hoy han llamado a mi puerta. Cuando he abierto, me he encontrado a mis botas chilenas.

botas

– ¿Vosotras no estábais en la cocina?

– Si, si. Pero llevamos más de un mes allí. No parece que tengas muy en cuenta nuestra existencia.

– No digáis eso, por favor. Y pasad, que hace fresquito.

Pasito a pasito, pasito a pasito, pasito a pasito han llegado hasta el salón.

– No sé si vosotras las botas tomáis algo.

– Pues mira- han respondido- acuérdate que somos chilenas, así que si tuvierais por ahí un poco de pisco.

– Nada, imposible. Negrita, Ballantines o ginebra de la cesta de Caja Duero. No os puedo ofrecer otra cosa.

– Bueno, no te preocupes.

– Y si me podéis contar a qué habéis venido- intercedí mientras tomaba asiento en el sofá – me quedaría más tranquila. Es la primera vez que tengo una conversación con unas botas.

– Bueno, Rebeca- me han llamado por mi nombre-, nosotras no somos un par de botas cualquiera. Acuérdate de aquel fabuloso día en el condado de Temuco, allá donde Cristo perdió el mechero, cuando Soraya y tú decidisteis coger un autobús para conocer el lago de Pucón, y allí os encontrasteis con que solo teníais veinte minutos para conocer el pueblo, ver el lago, hacer mil fotos y alcanzar el último autobús de vuelta a Cunco. Qué hiciste en ese momento, ¿te acuerdas?

– Si, claro.

– Algo muy normal no…

– Pues comprarme un par de botas.

– Exacto. No somos unas botas normales. Venimos del culo del mundo y aparecimos por obra y gracias de la casualidad en tu vida. Te solucionamos los días más fríos en Cunco.  Y después estuvimos contigo durante las infernales trece horas del viaje de vuelta a España. En las fiestas de Villaverde en las que te empeñaste que podíamos quedar bien combinadas con un vestido de tirantes, allí también estuvimos. Fuimos a Estambul, París, Oporto, Belgrado, a Rumanía, casi nos hicimos ortodoxas con María. Hemos visto crecer garbanzos, cebada, lentejas y trigos varios años seguidos. Viajamos contigo a tres Copas de la Reina distintas. Hasta hemos salido de fiesta y todo. Y ahora…

– Ya sé lo que me vais a decir.

– No puedes vivir de los recuerdos, tienes que hacer recuerdos nuevos. Y el nuestro es un agujero enorme, Rebeca. No lo puedes coser ni pegar con el Silbor de los chinos. No se puede hacer nada. Se acabó. Terminó nuestro ciclo.

– Y que hago yo ahora sin vosotras? Sois las únicas botas que me sirven para los días de lluvia. Con vosotras siempre estoy cómoda. Pegáis con todo. Y si no me da igual, porque igual yo os pongo. Con vosotras aprendí que soy pronadora. Que no paso frío nunca, cuando estoy con vosotras…

– Se acabó, Rebeca. Todos tenemos un ciclo y el nuestro terminó, tienes que entenderlo. Ya no servimos para caminar porque estamos demasiado gastadas y te vamos a dejar coja. No podemos evitar que entre la lluvia por el agujero. O la nieve. O la mierda.

– Lo entiendo, pero ¿qué hago yo ahora?

– Haz lo que haría cualquier otra persona. Tiranos a la basura.

-…

– Y cómprate otras botas.

Se me han llenado los ojos de lágrimas pero tenían razón. Las he acariciado por última vez, esa piel rugosa que un día fue suave y marrón. Después me he asomado al balcón. Y he hecho lo que tenía que haber hecho hace mucho tiempo: “probar a tirar desde la terraza directamente la basura al contenedor”. No he encestado. pero no importa. Mañana pasará alguien y pensará que mis botas son geniales.

 

Y que el agujero no es tan grande.

 

 

10 momentazos de la Fundación

  1. El descarado robo del mando de las diapositivas por parte de Marita de Sterck.
  2. El mítico momento marisil de “aquí no se puede estar parado, siempre hay algún libro que colocar, siempre hay algún libro que colocar…”
  3. La mañana que Ángel se compró un piso y acabamos bebiendo champán caliente en el cuartito con Amadora, la bruja recomendadora, y Humpty Dumpty.34280_414618806136_6894229_n
  4. Aquel problemilla tan embarazoso que tuvimos con Martín Cascajo…
  5. Todos en la sala bailando “Zoran, zoran dokkoisho” con los japoneses en esa semana tan especial organizada por “el señor que huele a vino”.
  6. Aquella vez que Carmen llegó ilusionadísima disfrazada de Señor Sol y alguien le contó que había fallecido. .
  7. Cuando la FGSR vivió su Día de la Ira de la mano del colonizador egipcio.
  8. Las mañanas de verano cuando nos imponíamos como tarea jugar al “Zuma” la última hora de cada día (menudas competiciones…)
  9. El asco que todos lo cogimos al juego de Dixit y a cualquier recomendación que viniera de Viiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiigo.
  10. Y todos y cada uno de los momentos y risas vividos a vuestro lado!!!

Ahora os toca a vosotros (sección comentarios)

a veces me pregunto si un recuerdo es algo que tengo… o algo que he perdido

hoy ha tocado tarde de recuerdos, y rebuscando entre las cajas de las 15, los 18 y los 20 años, he encontrado recuerdos que ya no me parecían míos. los había perdido. afortunadamente, son cosas que nunca se pierden de verdad, solo se extravían entre experiencias más cercanas que no dejan hueco para lo de atrás. a veces, merece la pena abrir la caja, y recordar.

SCN_0001

1. esta es la única medalla que ganamos después de pasarnos toda la vida escolar jugando al baloncesto. año tras año, el equipo de trinitarias conseguía un “honroso” penúltimo o último puesto en la liga. hasta que frente al reto más difícil, el año de COU, plagadas de exámenes, de bajas y de hormonas, nos liamos la manta la cabeza y decidimos jugar. ganamos todo. campeonas póstumas.

2. de adolescente nunca robé pero alguna vez me convertí en ejecutora de hurtos sin importancia. algunos chicles del kiosko de la cristi, accesorios de menos de cien pesetas y, el día que más, robé un precio. 6.499 pesetas. añejos recuerdos.

3. cuando toda tu infancia y adolescencia la pasas en un colegio de monjas es inevitable que manejes a la perfección términos como” sembradores de estrellas”, “vigilia” o “jornadas de convivencia”. en estos eventos dominaban los buenos sentimientos como paz, amor, perdón…e incluso leit motiv como el que se incluye en la foto “pon en tu vida el corazón”.

4. él no se acuerda pero yo sí. no tendríamos más de 13 o 14 años pero paseábamos en grupo por la era de detrás del hogar del jubilado, aburridos, una tarde cualquiera de agosto. entonces encontró unas hierbas y se entretuvo trenzando. cuando acabó, se acercó a mi, sin discreción, porque nunca ha sabido qué es eso, y me dijo “este anillo es para ti, no lo pierdas porque lo necesitarás el día que nos casemos”.

5. los veinte años me trajeron una rasta y mucha fiesta. disfrutábamos tanto… quemábamos las gracias y los litros en el bombín, para después bailar a medias con una copa de la mano. entrábamos en nuestros lugares favoritos como si no hubiera pasado la semana. pero el que más nos gustaba era uno que no podíamos compartir: nuestra compañía. de ahí nació el carnet chip (que no vip).