Lluvia fina de Luis Landero

Nunca, nunca, aunque no pase nada, la gente deja de contar, y si hay infierno, también allí seguirán contando por los siglos de los siglos, dándole cuerda una y otra vez al juguete de las palabras, intentando entender algo del mundo, tanteando en el absurdo de la vida en busca quizá de algún resorte que abra su ciega cerrazón (…) y nos descubra el gran tesoro de la razón, de la luz, del sentido exacto de las cosas. 

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Lectura fácil de Cristina Morales

 

“Lectura fácil” es una novela

muy dura y a la vez divertida

para pasar estos días

de cuarentena total.

 

Una novela es dura

no porque haga daño

cuando la lanzas,

es dura porque

habla de cosas muy complicadas

y las protagonistas

son cuatro mujeres subnormales

que no tienen una vida fácil

así que les pasan cosas complicadas

por eso la novela es dura.

 

La cuarentena total

significa que todas las personas

estamos metidas en casa

porque fuera hay un virus

que mata a la gente,

especialmente a los mayores,

y si nos quedamos en casa

el virus no infecta a nadie

y se marcha.

 

Gracias Cristina Morales

por las risas y gracias

a la editorial Anagrama
por publicarla

y gracias a mi amiga

María por decirme

tienes que leerla

que es muy divertida.

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Fotografía creativa para redes sociales

Ayer hice un curso de “Fotografía creativa para redes sociales” deDomestika con Drcuerda que me mantuvo toda la tarde entretenida ¡y aprendí un montón! Así que no lo dudes: si te gusta la fotografía y te sobra un ratito (ejem), ¡hazlo! (además es gratuito)

https://www.domestika.org/es/courses/410-fotografia-creativa-para-redes-sociales

Y por cierto que los profesores, Daniel Rueday Anna Devís, son unos auténticos artistas que  cuentan los seguidores por cientos de miles y eso es gracias a la creatividad que brota por los píxeles de cada fotografía que publican en esta red social. Anna y Daniel son arquitectos, aunque su pasión por contar historias a través de imágenes divertidas les ha llevado a colaborar con marcas como Disney, Coca-Cola, Swatch o LG realizando fotografías de lo más originales con una estética sencilla y minimalista.

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*** Y en la actualización añado mis primeras pruebas, ¡estoy encantada con todo lo que he aprendido!!!!!!

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La trinchera infinita

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“Puede que el miedo que tú tengas haga que nadie te vea como un héroe pero no por eso vas a dejar de ser una víctima”

En esta frase se condensa toda la esencia de “La trinchera infinita” pero también habla del sinsentido de la guerra, sea cual sea el bando; de la incertidumbre y a la vez la certeza del amor a pesar de las circunstancias; y de la soledad, que es la trinchera sin fin que da título a todo.

Algunos pensarán que es otra historia más sobre republicanos y nacionales, que ya hemos visto muchas, pero nunca serán suficientes. Y menos si vienen del impecable trabajo de Antonio De la Torre y Belen Cuesta, que se echa a la espalda todo el peso de la Historia más reciente de España con esa mirada de amor y miedo  infinito que lucha contra la política y contra el odio y contra la violencia y se atreve incluso a luchar contra el amor que nunca nos debemos perder por mucho que amemos a otro: el amor propio.

Son dos horas y media de película pero a la vez son treinta años siendo prisionero de tus propios ideales, haciendo víctimas también a los que le quieren y escapando del odio que no caduca, pase el tiempo que pase. Cada cual que saque sus propias conclusiones.

Y pensad pero sin tener que ir hasta el pasado si han cambiado mucho las cosas o seguimos escondiendo lo que no nos atrevemos a enfrentar por miedo, un miedo que te hace más víctima y que te  condena a la soledad, la peor trinchera.

Necesito parar

He pasado unos días increíbles en Casablanca: primero trabajando con Soraya para el Instituto Cervantes en el SIEL y luego recorriendo la ciudad casi sin parar ni un momento, mientras hablábamos mucho sobre todo lo que hacemos cada día, qué significa nuestra empresa y cómo la gestionamos a nivel personal y profesional. Nos encanta nuestro trabajo pero le ponemos tanto de nosotras mismas que nos está afectando demasiado a nivel personal. Y yo necesito parar.
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Porque voy corriendo a todas partes: a la sala de embarque, al stand, a las Twins, al hotel, a leer el correo, a contestar asuntos que no sé si son prioritarios o no, a comprobar la agenda una y otra vez, a estar disponible siempre y dispuesta a dar respuestas que a veces ni tengo. Y llega la hora de dormir y me sigue durando este ritmo frenético. A nivel personal me tiene agotada ni saber qué necesito ni que parte sigo siendo yo: la que habla a veces con retranca, que disfruta tomando una copa de vino o dos con tranquilidad, que quiere vivir sin ansiedad y sin angustia. A nivel profesional no sé cómo hacerlo mejor porque no puedo dar más.

Y así compartiendo esto se nos han pasado los tres días en una ciudad de contrastes, como nosotras mismas. Que te da lo mejor y lo peor que tiene y no para nunca. Así es Casablanca.
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Yo vuelvo con ganas de parar. Y creo que el primer paso es este: reconocerlo, pedir ayuda, decir bien alto que no puedo más y que para aprender a hacer las cosas de otra manera necesito mi tiempo. Minutos para no pensar, para ir a la peluquería o simplemente dar un paseo. Horas leyendo sin más, sin tareas por hacer, sin que el libro sirva para algo -una actividad, una propuesta-, por el simple placer de leer. Pasar tiempo con la gente, cuidarla, no ser la que nunca está libre para quedar o siempre se queja por estar cansada. Quiero eso, de verdad. Lo necesito. Necesito parar.