Somos lo que hablamos

Hablar. Ponerle palabras a lo que sientes. Si tienes ganas de llorar, saber que eso se llama estar triste. Si tienes ganas de insultar a alguien, es estar enfadado. Decir más “cuéntame”, “perdona” y “te quiero”. Hablarte a ti mismo. Y escuchar. Escuchar también es importante. Escuchar a LUIS Rojas Marcos, por ejemplo. https://youtu.be/GMOCcZokR_I Y leer su último libro porque tiene razón: “Somos lo que hablamos” publicado por la editorial Grijalbo.

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“Había una vez una palabra
redonda, entera, brillante.
Adentro de la palabra estaba el mundo.
Y en el mundo estábamos nosotros,
diciéndonos palabras.”
(Graciela Montes)

Jean Jullien

Jean Jullien es un artista gráfico francés que vive en Londres en la actualidad. Trabaja desde ilustración hasta fotografía pasando por video creaciones, animaciones, libros, prendas de ropa…

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En 2011, fundó Jullien Brothers, un dúo especializado en imagen en movimiento con el que ha creado videos tan interesantes como Statues o Adieu. Además trabaja en estrecha colaboración con el músico Coward.

Me ha conquistado la sencillez de sus ilustraciones y el gran fondo que esconden, traten el tema que traten. Los papeles de Panamá, la pereza de los lunes, el abuso tecnológico… Todos los argumentos que aborda nos rodean y preocupan en la actualidad pero desde su punto de vista además nos invitan a pensar.l artista es famoso por burlarse de nuestra obsesión, que nos separa de la vida real, dejándonos solitarios. Además de su sátira también utiliza las redes sociales como una plataforma política, es ampliamente conocido por la creación de la “Paz para París” símbolo que se ha convertido en un signo de solidaridad en todo el mundo con Francia después de los atentados de París.

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Nada, de Jane Teller

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Barcelona, Seix Barral, 2011. 1ª ed., 1ª imp. 160 p. 23×14 cm.

Censurado, reeditado, prohibido, alabado, detestado… Desde su aparición en el año 2006 este libro de la danesa Janne Teller no ha dejado indiferente a nadie. ¿Será porque la autora ha escogido a un grupo de niños como protagonistas de una durísima fábula moderna? ¿O es que la sociedad aún no está preparada para enfrentarse a la tan temida “nada” que nos rodea y nos absorbe?

El libro cuenta la historia de Pierre Anton, que decide subirse a un árbol el mismo día en el que cae en la cuenta de que “nada importa”. A partir de ese momento sus compañeros de clase harán lo imposible por convencerle de que la vida merece la pena pero, hartos de esperar a que el protagonista entre en razón y abandone sus derrotistas argumentos filosóficos, deciden demostrarle el verdadero valor de la vida con ejemplos.

Cada uno ofrecerá algo que realmente valora contra la nada de Pierre.  Y lo que empieza como un inocente juego infantil plagado de buenas intenciones, va cobrando tintes de tragedia cuando los niños comienzan a demostrar la envidia, la codicia y el orgullo que impera en la sociedad moderna. Sus regalos se convierten en auténticos sacrificios que se exigen unos a otros. Unas zapatillas nuevas, tu diario, una de tus mascotas… Nada es suficiente.

La autora consigue reflejar magistralmente el drama de la contemporaneidad más absoluta, con un inocente cuento plagado de fanatismo, miseria, falta de valores y una importante ración de filosofía. Con esta obra ha conseguido entrar en la lista de los crossover, aquellos libros de apariencia juvenil que seducen a un lector adulto y logran romper barreras generacionales.

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Nada ha conseguido numerosos premios, entre otros, Mejor libro en 2001 en Dinamarca, Premio Libbylit a la mejor novela del ámbito francófono, o Mejor libro 2010 por el periódico alemán Die Zei. Al escribirlo Janne Teller pensaba en dos cosas: en la novela que le habría gustado leer con 14 años y en huir del encorsetamiento que le sobra a la literatura juvenil. En sus propias palabras opina que “a menudo los jóvenes están más abiertos a nuevos pensamientos, estilos e ideas que los adultos”.

Anomalisa

Cuando estoy en casa – raro- y me apetece ver una película casi siempre paso un rato largo intentando localizar una portada que me cuente algo, un título que me llame la atención y despierte mi curiosidad.

Hoy la elegida ha sido Anomalisa, de Charlie Kaufman. La primera escena ya me ha sorprendido gratamente, porque es una película de animación. Pero en contra del tono infantil y ligero que adquieren algunos títulos animados, Anomalisa es lenta y mas bien oscura. Yo os recomendaría encarecidamente que la vieseis en versión original, porque la voz tiene un papel importantísima en la historia.

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Anomalisa está protagonizada por un auténtico gurú de la comunicación que se dedica a dar charlas motivacionales para los trabajadores de las secciones de Atención al Cliente. El problema es que al bajarse del estrado se convierte en un hombre monótono, gris, al que todo lo que le rodea le parece igual y no lo motiva en absoluto. Vaya redundancia… Ni su familia, ni su entorno, ni nada consigue sacar de su letargo a este personaje aparentemente sin identidad, hastiado y algo insufrible. Hasta que se cruza en su camino Lisa, y el simple detalle de descubrir en ella un tono de voz distinto, despierta algo en él que le hace recobrar la esperanza. ¿Será suficiente Lisa? ¿O será solo una anomalía en su rutina?

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Me he encantado la película porque habla de tantas cosas sin nombrarlas… Habla de un mundo superfluo y poco motivado en el que nos hemos convertido casi en marionetas, seres anodinos sin nada que contar. O a lo mejor habla de seres anodinos en un mundo cambiante y activo que ya no quieren cooperar al cambio. O a la mejor habla de un mundo sin identidad con montones de personas que quieren cambiarlo pero no saben ni por dónde empezar.

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Os animo a convertiros por un rato en anomalías también, digo, en Anomalisa.