Feliz 2019

No han pasado ni veinticuatro horas desde que empezó el año 2019 y ya venimos de un velatorio. Los cambios de año siempre me hacen pensar lo frágiles que somos y cuánto tenemos que cuidarnos cada día, cada minuto que estamos juntos.

4793CFA1-A7A3-4C57-ABCB-87D98FCB33F1.jpeg
Ilustración de Rodrigo Marín Matamoros

Y si te apetece hacer una llamada, pues no la dejes para luego. Si quieres enviar un mensaje, decir “te echo de menos”, “lo siento” o “te quiero”, pues piensa que cualquier momento es buen momento. Si tienes que pedir un deseo, que sea Salud, para que luego te salga una sonrisa sana y vayas por ahí contagiándola.

0A3E2F05-5947-4250-911F-858676F9C899.jpeg

No te preocupes por si tienes mucha o poca gente cerca. No es el número: es el cariño, los sentimientos que te despiertan, la facilidad de darles un abrazo sin necesidad de preguntar “¿cómo te va todo?”, “¡solo nos vemos en Navidad!”. Si solo te ves una vez al año, si solo te escribes para quedar porque hay que quedar… Entonces pierdes el tiempo.

EAE1F19F-6322-4495-A413-75692ADE183A.jpeg

Y el tiempo es lo poco que tenemos para compartir con los demás. Así que si tienes que hacer propósitos de Año Nuevo que sean abrazos no pedidos, whatsapp en febrero, en marzo o en abril, regalos hechos a mano o una conversación sin el móvil en la mano, incluso, de corazón, un buen regalo es poner a menudo el modo AVIÓN.

C2314ACE-BB2C-414A-98B0-6A69F2F5D377.jpeg

Feliz 2019.

A volar.

 

Ya que estamos

No tenía pensado escribirte

pero es navidad.

No tenía pensado salir

pero hay casamiento.

No tenía pensado viajar

pero son vacaciones.

No tenía pensado comer

pero ya estás sirviendo.

No tenía pensado mirar

pero fue señalado.

No tenía pensado avanzar

pero están empujando.

No tenía pensado emigrar

pero vino la crisis.

No tenía pensado volver

pero oí tu llamado.

No tenía pensado besar

pero abriste la boca.

No tenía pensado brindar

pero alzaste la copa.

No tenía pensado volar

pero me diste alas.

No tenía pensado concluir

pero oí los aplausos.

Gif-aplausos.gif

Luis Pescetti

Unidos contra Drácula.

Navidad, tiempo y paciencia

c0cvzthxaaafutt

Desde uno de los lugares mas bonitos del mundo para mi, mi pueblo, donde a veces las cosas no se ven tan bonitas como son, pero están escondidas bajo esa niebla que nos pide tiempo y paciencia, desde allí os deseo Feliz Navidad, os deseo la tranquilidad que da el saber disfrutar del tiempo y la alegría que proporciona aportar paciencia ante lo que no podemos tener en el momento. Navidad, tiempo y paciencia.

 

Las cartas del topo

“¡Cartas! ¡Yo! ¡Yo nunca recibo cartas!”- pensó el topo.- Nunca. Invadido por un sentimiento de injusticia se puso a abrir una galería subterránea en la tierra oscura.

“Ni un triste saludo- pensó. NI una invitación a excavar bajo el desierto. O bajo el hielo. Nada.” Golpeó la tierra de rabia. Pero no hubo respuesta.

“Solo hay una persona que quiera escribirme- pensó- y ese soy yo mismo.” Y así, en la oscuridad profunda de la tierra, se escribió a si mismo una carta tras otra.

Apreciado topo: Muchos abrazos. El topo. 

o:

Apreciado topo: Te echo de menos. El topo. 

Cuando acababa de escribir cada carta la escondía en el barro, se la encontraba más tarde, como por casualidad, y la leía. A veces se le saltaban las lágrimas.

“Muchas gracias, topo”- pensaba entonces. O: “A tí también te echo de menos, topo”. Y hasta: “Siempre serás bienvenido, topo. Siempre, siempre.”

A  veces daba fiestas para los remitentes de todas las cartas. Entonces corría de un lado a otro por sus galerías y madrigueras más oscuras. Y también bailaba.

“Pero feliz, lo que se dice feliz- pensaba mientras bailaba consigo mismo,- no sé si lo soy”.

Al final de una de esas fiestas se sentó en un rincón y se escribió una carta a si mismo que decía:

Tienes que irte de viaje, topo.

Asintió con la cabeza y se fue de viaje. Hacia arriba: en dirección al aire misterioso. Contuvo la respiración al ver los primeros rayos de luz que traspasaban la tierra y prosiguió la lenta ascensión.

Aquella noche hizo una visita inesperada a la ardilla.  Tomaron un té negro y el topo le habló de sus fiestas en la profundidad de la tierra. Grandes, oscuras fiestas, sin un rayito de luz. la ardilla meneaba la cabeza asombrada. El topo removía el té en la taza y rogaba por que el tiempo se detuviera de una vez para siempre.

Close-up_of_mole

Cartas para todos. Toon Tellegen/ Jessica Alhberg.

Tres libros navideños para personas especiales

Cuando llega la Navidad parece mentira cómo todo a nuestro alrededor se vuelve navideño: las luces de las calles, los escaparates de las tiendas e incluso las películas de sobremesa de Antena3. La navidad nos invita a consumir historias y detalles que abren nuestros corazones e intentan llenarlos de buenos deseos.

Aquí os dejo mi propuesta para trasladar esos buenos deseos a los libros. Tres historias ideales para lectores especiales que buscan en la Navidad algo más que el portal de Belén, los tres Reyes Magos o un montón de regalos.

El-pequeño-Rey-DiciembreEl pequeño Rey Diciembre de Axel Hacke. Ilustraciones de Michael Sowa. Editorial Lumen, 2002. Un día, el pequeño Rey Diciembre II apareció en el piso de un oficinista triste y solitario. No era mayor que un dedo índice y estaba tan gordo que no podía ni abrocharse su regio abrigo rojo, pero aún así, al oficinista le enseñó muchas cosas de un mundo desconocido donde se nace grande y sabiendo todo lo que hay que saber. “Os hacéis mayores”, reflexiona el pequeño Rey, “Al principio queríais todavía ser bomberos o cualquier otra cosa, y queríais ser enfermeras o cualquier otra cosa. Y un día sois bomberos y enfermeras. Y no podéis llegar a ser ninguna otra cosa, porque es demasiado tarde. Eso también empequeñecerse, ¿o no?”. 

parenoelEl inesperado regalo de Papá Noel de Eva Heller. Ilustrado por Michael Sowa. Bárbara Fiore, 2004. Papá Noel tiene un problema. Este año le ha sobrado una muñeca. Seis niñas no han recibido muñecas, y 2.348.167 de niños tampoco tuvieron una. Junto a la muñeca que no hablará si no se le pregunta, Papá Noel se embarca en la misión de visitar a las seis niñas para descubrir quién es la dueña. Aunque, la verdad, el pobre hombre no tiene mucha suerte y tiene que acabar por recurrir a doña Felicidad y a don Amor, los que le acabarán por confundir más de lo que está. Tras unos cuantos intentos frustrados y conflictos casi existenciales, la que acaba resolviendo es la muñeca.  El lector adulto se sonreirá en muchos momentos, pues hay fragmentos en los que entre líneas se nos da una buena lección de sentido común.

portada2286Pralino de Axel Hacke. Ilustrado por Michael Sowa. Bárbara Fiore, 2007. Es Navidad. Un padre busca la complicidad con su hijo y, también, el perdón por viajar tanto y tenerlo algo abandonado a través de un extraño, mágico y divertido cuento que gira en torno a la idea de lo que es o debe ser un regalo. Pralino es un regalo y a la vez es un robot “ reciclado”, con la cabeza y el cuerpo hechos a base de una caja de bombones y otra de detergente, que el niño, Arthur, quiere regalar a su padre. Un robot que habla muy raro -utilizando las palabras, las frases sobre los ingredientes de los bombones o las instrucciones sobre el detergente impresas en las cajas en varias lenguas- y que antes de ser regalado al padre, vive una aventura con otros juguetes de Arthur. Una historia ideal para estas fiestas, imaginativas, sensible y mágica.