Jóvenes y lectores: PASAPALABRA

Los jóvenes leen y escriben en la actualidad mas que nunca, aunque en muchas ocasiones ni ellos mismos se dan cuenta de que lo están haciendo porque utilizan nuevos lenguajes, expresiones difíciles de clasificar o jergas que no identificamos. Y tú, ¿les entiendes cuando hablan? Puedes ponerte a prueba en el siguiente juego de PASAPALABRA 🙂 ¿te atreves?

Captura de pantalla 2017-01-31 a la(s) 17.14.05.png

Haz clic aquí o sobre la imagen para jugar. ¡Adelante!

** si juegas con el teclado de tu ordenador nunca pulses ENTER 🙂

Anuncios

Enigmaster Salamanca

Para los que aún no lo sabéis, las propuestas de ocio para los jóvenes y no tan jóvenes están cambiando, y del típico botellón- kurda- resaca horrible para el domingo hemos pasado a otras actividades mas originales que tengo la suerte de poder disfrutar con mis amigos. Desde las noches de juegos frikis, como las llamamos nosotros, en las que nos reunimos en un bar o en una casa para jugar al Time’s Up, Ciudadelas o el Dobble, hasta las sesiones de Escapismo.

Una habitación misteriosa, una cuenta atrás de sesenta minutos y decenas de enigmas por resolver. De poco sirve la fuerza o los títulos universitarios; para encontrar la salida hay que utilizar la lógica, el ingenio y el pensamiento divergente. Son los principios básicos de los juegos de escapismo en vivo. En Salamanca podéis disfrutar ya de cuatro salas de las que escapar.

La última que hemos probado nosotras ha sido Enigmaster Salamanca (Calle Arco, 11 Oficina 5). Y no puedo dejar de recomendarla. Un diamante robado, una hora que pasó volando, un equipo bien estructurado y ¡OBJETIVO CONSEGUIDO! No puedo contaros nada mas porque cualquier dato podría daros pistas innecesarias así que mejor lo probáis y luego hablamos. Mientras tanto os dejo nuestra foto del triunfo:

15032091_1458005404217291_5192971127945938028_n

Qué divertido…¡ QUÉ DIVERTIDO!

Jóvenes, lectura y creatividad

Medio centenar de alumnos de 1º y 2º de Secundaria del Instituto Vía de la Plata participaron este jueves en un taller de animación a la lectura en la Biblioteca Municipal David Hernández.

Bajo el título ‘¿Tú que lees?’, Rebeca Martín, del proyecto ‘Unpuntocurioso’, ofreció a los estudiantes múltiples opciones de lectura que se salen de lo convencional. Desde libros con los que acercarse a materias como las Matemáticas, la Educación Física o las Ciencias Naturales de forma gráfica a volúmenes que se asemejan a Redes Sociales como Facebook o aplicaciones como whastapp. “El objetivo es que los chicos sean conscientes de que, aunque no lo crean, son lectores a diario”, explicaba Rebeca Martín quien destacaba la necesidad de que las lecturas sean muy gráficas. “El mundo en el que vivimos se basa mucho en lo visual”, indicaba recalcando que la lectura puede ser un proceso compartido. “Es importante que los chicos conozcan que el proceso de leer no tiene porqué ser un acto solitario sino que se puede hacer en grupo a través de los clubes de lectura”, añadía.

A lo largo de 90 minutos, los estudiantes pudieron conocer múltiples alternativas como páginas web, cuentos para niños de más de 12 años o libros de bolsillo con los que ‘Unpuntocurioso’ quería ofrecer “alternativas para conectar con estos adolescentes y que los convierta en lectores”.

La concejal de Cultura, María Jesús Moro, que asistió a la sesión, remarcó el importante trabajo que con respecto al fomento de la lectura se ha hecho este mes con motivo del Día Internacional del Libro. “Se ha hecho una apuesta por el trabajo con dos colectivos que entendemos son muy importantes. Por un lado, los jóvenes a los que es difícil atraer y por otro, con los bebés que se convertirán en futuros lectores”, señalaba Moro Tejedor recordando que por la tarde se llevaría a cabo un segundo espectáculo de narración oral de ‘Unpuntocurioso’ destinado a bebés de entre 9 meses y 3 años.

– See more at: http://www.salamanca24horas.com/guijuelo/14-04-2016-el-instituto-de-la-plata-participa-en-una-sesion-de-animacion-la-lectura#sthash.SNPtb1d3.dpuf

Nada, de Jane Teller

9788432296963.jpg

Barcelona, Seix Barral, 2011. 1ª ed., 1ª imp. 160 p. 23×14 cm.

Censurado, reeditado, prohibido, alabado, detestado… Desde su aparición en el año 2006 este libro de la danesa Janne Teller no ha dejado indiferente a nadie. ¿Será porque la autora ha escogido a un grupo de niños como protagonistas de una durísima fábula moderna? ¿O es que la sociedad aún no está preparada para enfrentarse a la tan temida “nada” que nos rodea y nos absorbe?

El libro cuenta la historia de Pierre Anton, que decide subirse a un árbol el mismo día en el que cae en la cuenta de que “nada importa”. A partir de ese momento sus compañeros de clase harán lo imposible por convencerle de que la vida merece la pena pero, hartos de esperar a que el protagonista entre en razón y abandone sus derrotistas argumentos filosóficos, deciden demostrarle el verdadero valor de la vida con ejemplos.

Cada uno ofrecerá algo que realmente valora contra la nada de Pierre.  Y lo que empieza como un inocente juego infantil plagado de buenas intenciones, va cobrando tintes de tragedia cuando los niños comienzan a demostrar la envidia, la codicia y el orgullo que impera en la sociedad moderna. Sus regalos se convierten en auténticos sacrificios que se exigen unos a otros. Unas zapatillas nuevas, tu diario, una de tus mascotas… Nada es suficiente.

La autora consigue reflejar magistralmente el drama de la contemporaneidad más absoluta, con un inocente cuento plagado de fanatismo, miseria, falta de valores y una importante ración de filosofía. Con esta obra ha conseguido entrar en la lista de los crossover, aquellos libros de apariencia juvenil que seducen a un lector adulto y logran romper barreras generacionales.

nada (1)

Nada ha conseguido numerosos premios, entre otros, Mejor libro en 2001 en Dinamarca, Premio Libbylit a la mejor novela del ámbito francófono, o Mejor libro 2010 por el periódico alemán Die Zei. Al escribirlo Janne Teller pensaba en dos cosas: en la novela que le habría gustado leer con 14 años y en huir del encorsetamiento que le sobra a la literatura juvenil. En sus propias palabras opina que “a menudo los jóvenes están más abiertos a nuevos pensamientos, estilos e ideas que los adultos”.

No lo expliques, ¡cuéntalo!

Hace unos días leí un artículo en El País que venía a confirmar algo que llevó sospechando mucho tiempo: estamos rodeados de historias. Es cierto. Lo único que debemos hacer es tomarnos el tiempo suficiente para descubrirlas, o el necesario para crearlas, ni más ni menos. Todo lo que nos rodea es una historia, y aunque nos empeñemos en darme mil explicaciones sin sentido, terribles argumentaciones, discusiones, disgustos, teorías, teoremas… son historias.

El artículo comienza diciendo que “cuando no existían las empresas, ni las marcas, ni los psicólogos, y solo había hogueras y humanos alrededor, ya hacíamos uso del arte de la narración para transmitir valores, ideas o proyectos. Es lo que ahora se conoce como storytelling (narración, en inglés). Y si este arte ha permanecido, por más que algunas cosas hayan cambiado tanto, es porque nuestro cerebro se implica de forma diferente cuando explicamos una historia que cuando nos limitamos a enumerar acontecimientos.”

La clave está en descubrir las posibilidades de uno mismo para convertir un detalle, una prueba, una bronca, un contratiempo, una duda… en una historia. Vivir para contarla, que decía Gabriel García Márquez. Y no puedo estar más de acuerdo.

Pensad en las matemáticas, por ejemplo, esa materia tan estática que muchos se empeñan en menospreciar porque es como es, sin más, sin vueltas. Pensad en una suma, esta misma,”29+2″, y comenzad a imaginar: ¿29 qué? ¿más 2? ¿puede ser el anuncio de la llegada de gemelos en una familia de 29 miembros? ¿los minutos de horneado de un pastel más dos que se tarda en comerlo? ¿los huevos que puso una gallina sumando los que le quedan para completar el mes? Nos empeñamos en aprender memorizando, en copiar enunciados y repetir esquemas pero nos olvidamos de lo divertido que es crearlos.

Captura de pantalla 2016-03-30 a la(s) 16.45.02.png

Pensad en el arte, por ejemplo, esa disciplina tan libre y subjetiva que algunos se empeñan en no disfrutar con la simple excusa de “es que no lo entiendo”. Os invito a observar atentamente esta fotografía de Sam Taylor Wood, fotógrafa británica.

STW 14

STW 14

Pertenece a su serie “Self Portrait Suspended” y es uno de los ejemplos que utilizo al trabajar con adolescentes que visitan el Museo de Arte Contemporáneo de Salamanca, DA2. Cuando les animo a crear significados a través de esta imagen, algunos comienzan con sencillas ideas como “está dormida”, “va a una academia de baile”, “está soñando”, “vuela”, “se va a caer”, “la veo triste, como ausente”, ” a mi me gusta porque me parece que flota”, “pues yo diría que está muerta…” Y después de disfrutar escuchando sus versiones de la historia, tan reales todas, tan de verdad, les cuento que a la autora le diagnosticaron una grave enfermedad y decidió crear esta serie de fotografías en las que juega con el concepto de “estar suspendido” en ese momento en el que no sabes si te vas a curar y volarás, o si no llegarás a conseguirlo y caerás. Nunca volverán a mirar esa imagen con los mismos ojos porque saben que no es una foto, es una historia.

Todos somos historias, que no se nos olvide, y convertir en historias también lo que nos rodea, y usar para ello las palabras adecuadas, combinarlas e hilarlas para que digan lo que queremos decir, nos ayudará a explicarnos y a ser entendidos de una forma más creativa. Y la creatividad, amigos, es la fuente del conocimiento.

Termino mi reflexión con un párrafo del artículo en el que encontré la inspiración.

“Hay que empezar a comunicarse a través de historias. Dejar de explicar meros hechos, más o menos aburridos. Da igual que los relatos puedan ser escritos o hablados. Lo importante es que sean de verdad. Que hablen de nosotros y que, al hacerlo, nos hablemos a nosotros mismos. Pero también es fundamental escuchar los cuentos de los demás. Ya sea en directo, leyendo un libro, frente a la pantalla de la televisión o en una sesión de cine. Llenarse de buenas narraciones. De cuentos. De fábulas. Hacer un esfuerzo para estar cerca de los buenos narradores y dejarse llevar. Escuchar como lo hacíamos cuando éramos niños. Con los oídos, pero con los ojos también. Con todo el cuerpo.”

Seamos historias, pues.

Facebook

“Me doy cuenta de que todo el mundo dice que las redes sociales son un unicorno, ¿pero y si sólo es un caballo?” (Jay Baer, social-media strategist)

Si te gusta el tema, también te gustará este artículo, ¿Por qué todo el mundo trata de parecer tan feliz en Facebook? y seguramente que también te guste (y te haga reír) este otro Quince cosas que no debes hacer este año en redes sociales

Las redes sociales como capital en el campo de la lectura

Si entendemos el capital social “como el conjunto de normas de confianza, valores, actitudes y redes entre personas e instituciones en una sociedad, que define el grado de asociatividad entre los diferentes actores sociales y facilita acciones colectivas y de cooperación” , al situarnos en el presente e incluso el futuro más inmediato, no podemos dejar pasar la obligación de hablar de las REDES SOCIALES.

Históricamente la relación entre capital social y desarrollo, aunque velada, deja patente la importancia y la fuerza de la sociedad como agente dinamizadora de cambio. Al fin y al cabo, la Historia es, en conjunto, miles de historias diminutas protagonizadas por agentes sociales concretos. Y dentro de un análisis del capital social se hallan múltiples elementos de la cultura, entre ellos, la lectura.

Año 2015. Nos encontramos inmersos en la Sociedad de la Información, nos relacionamos mediante la lectura de flujos informativos cada vez más virtuales que admiten retroalimentación. Configuramos la Historia a megabytes y conectamos con distancias de miles de kilómetros en segundos. El capital social ya no está determinado por una cuestión de espacio físico. Si tuviéramos que hablar, entonces, de un factor determinante que favorezca este capital, deberíamos unir términos como tecnología, asociatividad, identidad, amistad para acabar obteniendo un resultado: las REDES SOCIALES.

Se han convertido en la forma preferida de comunicación entre los jóvenes; favorecen la movilización de grupos sociales; ayudan a conseguir miembros para causas compartidas, a informar sobre estas causas; facilitan el uso del espacio virtual y como tal la comodidad de participar en algo grande, pero desde el lugar escogido (la casa, el instituto, un parque, una plaza).

Si confiamos en la fuerza de estas redes como agentes dinamizadoras de la cultura, podemos fácilmente aplicar esta conclusión al campo de la lectura. Leer nunca estuvo más de moda que ahora. Los adolescentes reconocen que leen, y no sólo eso, sino que no tienen ningún reparo en incluir información detallado sobre sus lecturas favoritas en sus perfiles públicos. Actúan, casi sin saberlo, como recomendadores de lecturas, agentes literarios de promoción.

Ilustración de Daniel Montero Galán

Ilustración de Daniel Montero Galán

Como promotores de la lectura tenemos que luchar por aprovechar este capital. Es nuestra labor el reconocer que la historia se va reescribieendo, y ahora la fuerza del cambio no se encuentra en reuniones clandestinas, manifestaciones públicas, etc, sino en la Red. Las nuevas generaciones se refugian en el espacio virtual, inician movimientos desde el ciberespacio, y tienen más fuerza de la que podemos imaginar, si nos quedamos fuera. Sus eventos reenviados son auténticas manifestaciones de opinión, un ejemplo de la fuerza social que reside detrás de cada pantalla. La Red es un espacio de intercambio de preocupaciones, inquietudes, recomendaciones… Comencemos a estudiar las posibilidades que nos ofrece para conectar con las nuevas generaciones y utilizar el mismo idioma que ellos usan, para transmitirles valores culturales y hacerles ver la importancia que tiene cada una de sus singulares propuestas u opiniones, de forma gratuita, libre y necesaria.

Es la hora de movilizar el capital de la cultura.