De vacaciones sin Internet

Este año decidí que mis vacaciones estarían libres de Whatsapp, Facebook y Twitter. Libres de conexión y de Internet. A cambio, un destino paradisíaco, la isla de Madeira, y una compañía preciosa.

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Ya estoy de vuelta y solo puedo recomendaros muy mucho la experiencia. No solo la de visitar la isla, un lugar mágico con miles de posibilidades para explorar la naturaleza, la montaña, el mar y disfrutar de todo lo que te ofrece. También la experiencia de desconectar, de vez en cuando. De mirarse a los ojos al cenar sin el móvil sobre la mesa. Charlar de mil cosas en el coche. Hacer fotos para ti. Para verlas. Una y otra vez. Y luego ya decides si las quieres compartir. Mas adelante.

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La vida tiene muchos puntos curiosos si nos paramos a disfrutarlos. Infinidad de sorpresas que necesitan tiempo y atención para ser descubiertas. La gente es el mejor Google que existe; los ojos, la cámara más perfecta; perderse es el mejor mapa; hablar y hablar y hablar, la red social más completa.

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Parece difícil, en el mundo en el que vivimos en el que todo va tan rápido que nos da la impresión de que estar desconectado es perderse algo. Pero da igual que lo sepas o no, estés dónde estés recuerda que el mundo sigue girando. El paisaje y la conversación en tus oídos te recordarán con más intensidad que ningún dispositivo que estás vivo. VIVO.

Vivos.

 

 

¿Y tú, qué edad tienes?

De las preguntas más absurdas que nos pueden hacer en la vida es qué edad tenemos. Porque no nos da ninguna pista de a quién tenemos delante. Yo la verdad es que no lo sé. Ni me importa. Porque lo importante no es cuantos años tenemos, sino en cuantos de ellos hemos vivido.

Yo prefiero decir que tengo 42 miradas en el metro que me han hecho sonreír. Tengo 2 “te quiero” suicidas que dije sabiendo que quien tenía delante no me quería a mi. También tengo 14 abrazos inolvidables, 3 de ellos irrepetibles porque quien me los dio ya no está. Tengo unos 35 “lo siento” de los cuales 8 jamás me perdonaron. Tengo 6 noches de hospital al lado de alguien que me importaba y 7 madrugadas pensando en una persona a quien no le importaba yo. Tengo unos 5.200 besos, pero solo me acuerdo de 6. Tengo 4 veranos que fueron infinitos y 3 inviernos demasiado fríos. Y solos. Y tristes.

Tengo 25 noches sin dormir y algunas lágrimas gastadas en cosas que no importaban. También tengo 4 lágrimas muy amargas invertidas en algo que merecía llorar durante años. Tengo 150 carcajadas de esas que hacen que te falte el aire y 10 sonrisas por compromiso. Tengo 9 deseos de infancia que se dan de hostias con las promesas que nunca cumplí. Tengo 3 consejos recibidos que entendí mucho tiempo después. Tengo unas 12 camas donde me acosté sin querer estar y 4 donde hubiera matado por despertar. Tengo 5 errores que volvería a cometer y 2 de los que me arrepiento mucho, aunque solo un poco. Tengo miles de cenas, pero pocas como aquellas 3. Y tengo 43 escalofríos que me han recorrido el cuerpo entero. 120 conciertos, 350 películas… y no soy capaz de contar las canciones. Tengo 31 tardes comiendo pipas en un parque viendo la vida pasar con mis amigos. Y 500 tardes más recordándolas unos años después. Tengo 5 adioses. En dos de ellos nunca quise despedirme en realidad. Tengo tantas cosas por decir que nunca diré y tantas que me tendría que haber callado…

Para quién quiera saberlo, esa es mi edad.

Y no tengo ni puta idea de en cuántos años cabe eso.

(Enric Sánchez)

Encuentra la felicidad a través de las emociones positivas

visto en La Mente es maravillosa

GabrielPacheco02

Por distintos caminos, algunos acertados, otros no tanto, pero sin dudas, todos andamos buscando la felicidad en nuestras vidas. Por ello, es importante saber que una gran clave para ser feliz está en las emociones.

Si tienes emociones positivas como el amor, el perdón y la gratitud, te sentirás contento, satisfecho, plenoSi, por el contrario, te invaden los sentimientos negativos, como el rencor, la tristeza, la preocupación y el enojo, entonces no te sentirás satisfecho con tu vida y te costará mucho disfrutarla.

En este artículo se brindan algunas pautas para que puedas deshacerte de las emociones negativas y reemplazarlas por emociones positivas, lo cual transformará el modo en que vives tu vida, además de muchos otros beneficios, psicológicos y físicos.

Los pensamientos determinan nuestras emociones

Los pensamientos son la materia prima de las emociones. Por ejemplo, si estás pensando en que no le caes simpático a tu compañero de trabajo, en que el dinero no te alcanza o en que tu pareja tiene muchos defectos que podría mejorar, entonces las emociones que se manifestarán en ti serán negativas: rechazo, tristeza, frustración.

En cambio, si piensas que seguramente tu compañero de trabajo tuvo un mal día, pero eso no tiene nada que ver contigo, que puedes conseguir otras fuentes de ingresos o que todas las personas tienen defectos (incluidos tu pareja y tú), entonces ya no tendrás esas emociones negativas y te sentirás mejor. Es imposible sentirse bien si estás teniendo pensamientos negativos.

La clave está en sustituir lo negativo por lo positivo

No es fácil, pero se puede lograr. El primer paso para deshacerse de los pensamientos negativos es reconocerlos y aceptarlos. Es natural que en algunos momentos te sientas enojado, triste o frustrado, a todos nos sucede. Lo que debes hacer cuando te sientas así es reconocerlo internamente y pensar en cuál es la razón de ese sentimiento. Por ejemplo, “estoy enojado porque mi hermana no recordó mi cumpleaños”. Lo acepto, me puedo enojar porque a todas las personas les pasa, y luego, dejo ir ese pensamiento, esa emoción. La sustituyo por algo positivo como, por ejemplo, “Seguro no se acordó porque tenía mucho trabajo, la voy a llamar para invitarla a tomar un café”.

También puedes tomar una libreta y anotar cada vez que tengas un pensamiento o una emoción negativa. Así identificarás claramente las emociones negativas y podrás sustituirlas por emociones positivas. Al principio tendrás que hacer un esfuerzo para lograrlo, pero con la práctica, los pensamientos y las emociones positivas te llegarán naturalmente.

Los beneficios de las emociones positivas

Las emociones positivas, además de hacerte sentir mejor, te ayudarán a ser más creativo, flexible y eficiente. Te ayudarán a salir más rápidamente de las situaciones adversas y reducirán el estrés, lo cual beneficiará notablemente a todo tu organismo.

Estas son algunas de las emociones positivas en las que puedes enfocarte para dejar de lado las negativas:

– La gratitud. Agradece las cosas que tienes, aún las más pequeñas. Tener una deliciosa taza de café caliente sobre la mesa por la mañana, poder disfrutar de la fresca brisa primaveral o de un paseo por el parque, son pequeñas cosas que no todo el mundo puede disfrutar; agradécelas.

– El perdón. Es necesario ponerlo en práctica, ya que es un sentimiento liberador. Perdónate a ti mismo por tus defectos, por los errores del pasado y perdona a los demás, pues tampoco son perfectos. Tal vez te hirieron, tal vez te hicieron sufrir, pero el rencor solo te perjudicará. El perdón liberará tu corazón de estos sentimientos negativos y te abrirá el camino a la felicidad.

– El humor. Aprende a reírte de ti mismo y a encontrar el lado risueño de cada situación. A veces nos tomamos la vida demasiado en serio. La risa libera endorfinas, nos hace sentir bien y aleja los pensamientos negativos. Cada uno debe buscar la forma de encontrar esos momentos liberadores en los que la risa nos alimenta el espíritu.

¿el corazón perfecto?

Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni máculas ni rasguños. Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar .

De pronto un anciano se acercó y dijo: “Perdona mi atrevimiento, pero, ¿por qué dices eso?, si tu corazón no es ni tan, aproximadamente, tan hermoso como el mío, o el de tantas otras personas”.

Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos.

La mirada de la gente se sobrecogió ¿cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?, pensaron …

El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se echó a reír. “Debes estar bromeando”, dijo.

Compara tu corazón con el mío… El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor”

“Es cierto, dijo el anciano, tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo…

Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor.

Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido.”

“Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos, dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día -tal vez- regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón. “¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?”

El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció.

El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección.

Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.

El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

Sí, en verdad ahora, puedo ver lo hermoso que es tu corazón.

Autor desconocido