Cachete Jack

En mi viaje a Valencia también descubrí a Cachetejack. Es un dúo de ilustradoras españolas cuyo trabajo se caracteriza por la cotidianeidad más absoluta mezclada con mucho sentido del humor e ironía. Somos tal cual ellas nos muestran, con mucho color, mucho sabor y mucha tontería encima.

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Os recomiendo que echéis un vistazo a su trabajo en http://www.cachetejack.com/

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Parodias de libros infantiles solo para adultos

Al investigar sobre libros infantiles y sus distintas versiones uno se puede llevar sorpresas. Por ejemplo, puede descubrir, como yo, unas divertidísimas y gamberras adaptaciones solo aptas para público adulto. En ellas algunos autores han conseguido convertir clásicos universales de la literatura para niños en gamberras parodias de la vida adulta. Desde el lugar “Donde viven los monstruos” hasta “Mi pequeña oruga glotona” pasando por “Buenas noches luna” o “El árbol generoso”. No tienen desperdicio. Si quieres reírte sin censuras y con el convencimiento de que los libros son un objeto vivo, que crece con el lector, te los recomiendo:

 

 

 

 

 

 

 

Y mi favorito, aún sin editor:

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Querido Facebook:

tenemos que hablar. 

De un tiempo a esta parte siento que lo nuestro no funciona, al menos no como antes. Siento que- no te ofendas- estoy perdiendo el tiempo contigo. Al principio pensé que me conocías, te conté todo de mi: mi biografía, cuándo estudié en el Colegio Santísima Trinidad de Salamanca, dónde trabajé y dónde trabajo ahora. Te dije quiénes eran mis amigos y a qué universidad fui. Todo.

Pero siento que lo nuestro ya no funciona. Me cuentas cosas qué… o entiendo… no sé por qué me las cuentas a mí. Antes de ayer me enseñaste a hacer tortillas en moldes de magdalenas. Luego me mostraste el gatito al que el pastor alemán le ayuda a subir los peldaños de las escaleras. Ayer a la niña a la que le han regalado por su cumpleaños una escopeta. La otra que se ha leído mil  libros con cuatro años. Hace un tiempo me contaste cómo serían las princesas de Disney si no llevaran maquillaje, si fueran ya abuelas o si fueran madres. Sé que ha sido de todos y cada uno de los exconcursantes de Gran Hermano. Me has descubierto cien mil manera de hacer manualidades en cinco minutos, Facebook.

Y lo peor de todo es que sabes que no me interesa, pero lo veo. Estoy cansada, Facebook. Me tienes la cabeza como un bombo con tantas cosas absurdas e inútiles que me hacen perder tiempo. Una relación así no funciona, me estás fundiendo las neuronas. 

Así que creo que tenemos que darnos un poco de espacio. Reflexionar, por separado, sobre qué queremos en la vida y hacia dónde vamos. Y no es por Twitter, ni por Instagram, no hay nadie mas en esto. No eres tú, soy yo. Creo que ha llegado el momento de pararme a pensar en qué quiero invertir mi tiempo y dejar de lado los vídeos de gatitos. No te enfades. Al menos, y si a ti no te molesta, podemos seguir siendo amigos. 

15 ventajas de veranear en el pueblo que te darán ganas de irte al tuyo

Estamos en plena temporada alta del verano, con lo que las playas y aeropuertos comienzan a llenarse de viajeros ansiosos por disfrutar de su descanso estival. Los destinos exóticos y costeros son los más deseados en estas fechas, aunque muchos otros emprenden un viaje quizá con menos glamour pero con muchas otras ventajas: al pueblo.

Bien sea porque se tiene una segunda residencia allí, porque se quiere pasar unos días con la familia o porque el presupuesto no da para otra cosa, numerosos pueblos de España aumentan su número de habitantes en estas fechas. Lo que a algunos les puede parecer unas vacaciones aburridas y monótonas esconde sin embargo multitud de beneficios, como pueden ser disfrutar de la calma, del entorno natural o de pequeños placeres que sólo se encuentran allí.

Aquí tienes 15 ventajas de pasar unos días en el pueblo que te van a dar ganas dehacer las maletas y volver al de tu infancia por unos días… o sacar el mapa y buscarte uno de inmediato si eres urbanita de toda la vida:

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1. No te despertará el ruido del tráfico

Si durante el resto del año antes que tu propio despertador es el ruido del atasco de la mañana el que te hace abrir los ojos, en el pueblo nada te quitará el sueño. Y si canta el gallo, media vuelta y a seguir durmiendo.

2. Podrás aparcar el coche y desempolvar la bici

Di adiós por unos días a las grandes distancias y a pasar gran parte de tu día en el transporte público o conduciendo. Podrás llegar a cualquier sitio andando e incluso aprovechar para volver a montar en bicicleta.

3. Todo el mundo te conoce (o quiere conocerte) y te saluda

Vale, si buscas el anonimato quizá no es tu destino ideal, pero para unos días no está mal que los vecinos te saluden y se paren a hablar contigo. Eso sí, no esperes que te llamen por tu nombre, allí siempre serás el hijo de la Luisa, el pequeño de los Pérez o directamente se dirigirán a ti por el mote de toda la vida.

4. Reconectarás con la naturaleza

¿A quién no le sienta bien un poco de aire fresco? Podrás pasear por el campo, hacer excursiones a lugares cercanos, improvisar un picnic o pasar el día en el río si el calor aprieta demasiado.

5. Podrás salir a la calle con lo primero que pilles

Las chanclas y las camisetas de propaganda están permitidas. No está mal relajarse de cuando en cuanto a los dictados de la moda. De hecho, si vistes demasiado moderno rápidamente te conocerán como el rarito.

6. El tomate sabe a tomate

Y el pan está más rico, la fruta más sabrosa y las verduras son de foto.

(VENTAJA EXTRA: los bodegones que podrás montar para tu Instagram)

7. Podrás recuperar el hábito de la siesta

Después de una buena comida, nada mejor que unas horas unos minutos de sueño reparador. Todo un lujo que de lunes a viernes no puedes darte.

8. Todo suele ser más barato

Siempre hay excepciones (como la tienda de comestibles), pero los precios en los pueblos suelen estar por debajo de los de las grandes ciudades. ¿Otra ronda?

9. Podrás aprovechar para salir a coger moras

¿Acaso no es un placer salir a dar un paseo, coger las más maduras y comerlas directamente de la zarza?

10. Volverás a jugar al dominó

O a la brisca. O al mus. O al parchís.

11. Podrás salir a tomar la fresca

De pequeño te parecería un aburrimiento, pero es una oportunidad para pasar un rato agradable de charla a buena temperatura para acabar el día de manera relajada.

12. La rebequita y la mantita son necesarias

Al contrario que en la ciudad, por la noche refresca. ¿Recuerdas la sensación de tener que taparse en pleno verano?

13. Sabrás la hora por el sonido de las campanadas de la iglesia

Un sonido que raramente escuchas en tu día a día y con el que podrás olvidarte de mirar el reloj. Sí, también el del móvil. Con ellas también te enterarás de las noticias del pueblo: si hay bautizo, si alguien se casa…

14. Las verbenas, con sus pasodobles, sus agarraos y el Paquito Chocolatero

Sólo hay que perder la vergüenza y arrancarse con los pasodobles para acabar dándolo todo con las canciones viejunas de la orquesta (y aunque te cueste reconocerlo, pasártelo en grande).

15. Recordar lo mucho que brillan las estrellas

Siempre están ahí, pero la contaminación lumínica impide apreciar su belleza desde las ciudades. Por fin podrás aprenderte de una vez por todas cuál es la estrella Polar o dónde está la Osa Menor.

Visto en Huffington Post