Unamuniana

Ayer fui a ver la película “Mientras dure la guerra” de Alejandro Amenábar y me encantó. Me parece un título maravillosamente escogido para un pedacito de la Historia de España que viene a hablar de lo mismo que se habla siempre: medias verdades, fuerza contra inteligencia, la siempre presente picaresca, el posicionamiento obligatorio (o estás conmigo o contra mi). Yo políticamente me declaro UNAMUNIANA.

No solo porque admire a Don Miguel profundamente como autor sino por su defensa del diálogo y por su ejemplo – para algunos malinterpretado- de que en esta vida por encima de todo tenemos la capacidad de equivocarnos y de cambiar de opinión. Que no tenemos que ser siempre valientes aunque nos llamen cobardes. Y que siempre siempre podemos hablarlo.

Aunque el debate se haya centrado en la veracidad de las palabras pronunciadas durante el discurso del “Día de la Raza” o Día de la Hispanidad, en su sonado enfrentamiento con Millán Astray, la película va mucho más allá. Y dura mucho más de lo que duró la guerra. Muchísimo más. Hasta hoy mismo.

1525711624_377047_1525711819_noticia_normal.jpg

No estuvimos ahí, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, ninguno de los que podemos disfrutar ahora de la recreación cinematográfica de Amenábar. Pero por las mismas calles por las que paseaba Unamuno, cabizcajo, ya mayor y apoyándose en su bastón mientras cavilaba, por esas mismas calles más de ochenta años después sigue levantando ampollas hablar del conflicto de vascos o catalanes, y la bandera sigue siendo un símbolo malinterpretado por unos y otros bandos y si, siguen existiendo bandos, y la posibilidad de que alguien se alce algún día con unos colores determinados de la mano y pegue cuatro voces para ser coreado, aun en medio de una sala de cine, existe. De hecho, ya ha pasado.

Es una película que debe verse con la amplitud de miras que nos da el sentirnos parte de un cambio, de una sociedad que crece y mira atrás para seguir escribiendo la Historia sin olvidarse de los errores que se cometieron. No para perpetuarlos.

articulo-fichero_531195_20171231.jpg,950,380,0.jpg

Como “dijo” Don Miguel de Unamuno, “…convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España. He dicho”. 

Anuncios

Trenza tu cabello

43952895_10156184902791137_7250013273636995072_n

Estas dos que están en la imagen me han regalado un fin de semana tranquilo, relajado, lleno de momentos para respirar, compartir, reírnos, improvisar, no hacer nada y a la vez no parar. Y las tres, si os fijaos bien, llevamos trenzas. Con ellas, la melancolía, si es que nos ronda, nunca llega hasta el cuerpo, se queda atrapada en el pelo. Pero esto no lo digo yo, lo hice una preciosa historia de Paola Klug que descubrí hace tiempo. Aquí os la dejo:

“Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo.

Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza. Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole. Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo.

Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…

Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello.”

Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos.

Esta semana estuve en Madrid visitando la exposición de “Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos.” y no puedo dejar de recomendaros a tod@s que, si tenéis oportunidad os reservéis tres horas de vuestro tiempo para verla. Si, sales agotado. Si, te contagias de sentimientos que no deberían existir. Si, la necesitas.

99702B5F-77C6-4E26-86F7-BF49A566D326.jpeg

A veces nos hace falta una bofetada de realidad para comprobar los extremos hasta los que un ser humano puede llegar.    Y, aunque duele, después del golpe de crueldad, fanatismo, mentira y odio, viene un viento de generosidad, fuerza, fé y compañerismo que te ayuda a recuperar un poco de confianza en la Humanidad.

20D2C58B-BFDE-42D7-B8FE-46C09261F54C.jpeg

Somos capaz de lo mejor y de lo peor, y la delgada línea entre lo uno y lo otro está terriblemente relacionada con la capacidad de ser críticos, de tener una opinión bien formada y una voz fuerte para compartirla frente a fanatismos. Está ligada indefectiblemente a la educación.

07B20F1E-B14C-4654-B724-A62927297268.jpeg

No supimos cuidarla no hace mucho y no tan lejos. Pero hagámoslo ahora con lo que tenemos cerca.

El pozo de las Nieves

Hace muchos muchos años, allá por la Edad Media, Salamanca era una ciudad pequeña y amurallada protegida por trece puertas. Para entrar en ella, había que pagar, y dejar el caballo fuera porque no existían ni los coches ni los autobuses ni nada que se le parezca.

Plano_Salamanca_edad_media.jpg

En esa época en la que como os podéis imaginar, ni se imaginaban la electricidad, tenían que trabajar mas duro que ahora para conseguir cosas cotidianas como lo que ahora consiga una lavadora o un frigorífico con solo darle a un botón.

Salamanca en el siglo XVI.jpg

Precisamente los frigoríficos de antes son todo un elemento arquitectónico, peculiar y desconocido a la vez. Se llamaban neveros o POZOS DE NIEVE y eran pozos excavados en la tierra con muros de contención, de pequeñas o grandes dimensiones e incluso con techo, que disponía de aberturas para la introducción de la nieve y posteriormente la extracción del hielo  y cuya finalidad era conservarlo para poderlo usar posteriormente, cuando, de otra forma, la nieve ya estaría derretida. Todo un trabajo duro que ya ni imaginamos.

24099760_10155421460831137_1899222622_n.jpg

En Salamanca ahora lo recordamos gracias al Ayuntamiento y al equipo de profesionales que trabaja con ellos que recuperaron minuciosamente todos los elementos que componen ese pozo, después de muchos años en desuso, y ahora permiten que se visite y que se conozca su historia en boca de Elvira, la arqueóloga responsable de los trabajos de restauración.

Si quieres disfrutar con la historia del Pozo y los misterios que aparecieron en sus aledaños, no dejes de apuntarte en la Oficina de Turismo o al menos preguntar, porque la demanda de visitas es altísima pero merece la pena.

Argusino vive

Argusino: la historia de un pueblo que no quiere olvidar porque… vive. Aún sigo emocionada después de leer este artículo tan sincero sobre parte de la Historia de España que debió escribirse con minúsculas y que dejó a gente sin casas, sin recuerdos, sin raíces y sin esperanzas.

Comparto aquí un artículo impresionante sobre el tema y os invito a todos a que lo leáis:

http://www.elconfidencial.com/espana/2017-04-02/argusino-pueblo-pantano-cementerio-franquista_1359122/ 

argusinocementerio-enero13

Que no pasen otros cincuenta años sumergidos en el agua:-(

Museo de la Moto y el Coche Clásico

Este fin de semana Andrés y yo hemos estado en Hervás y hemos descubierto un lugar muy interesante que quería compartir con todos vosotros: el Museo de la Moto y el Coche Clásico.

Situado en la Carretera de la Garganta, el museo– iniciativa personal del constructor y ebanista Juan GIl Moreno- alberga más de 300 piezas en una colección que abarca desde carritos de bebé de época hasta carruajes funerarios pasando por automóviles americanos de los años 50, motos como las que aparecen en los retratos de nuestros abuelos e incluso vehículos de guerra. Una auténtica pasada.

img_2133img_2144museo-1museo-3museo2

Además de ser un plan ideal para disfrutar en familia, en pareja o entre amigos, no implica que todos los que acudan sean unos enamorados de las ruedas, porque el museo también destaca por un bonito mirador que permite disfrutar de unas vistas increíbles del Valle del Ambroz. La entrada cuesta 10 euros y ya se que no parece barata pero merece la pena.

fullsizerender-3

A mi me ha hecho pensar en cómo hemos ido evolucionando hasta construirnos una vida sobre ruedas, de mayor o menor lujo, pero con motores cada vez más sofisticados para no perder nunca el ritmo…

¿Mi vehículo favorito?

Ay, amigos. Mi vehículo favorito es y será siempre la bicicleta.

1898. Los últimos de Filipinas

“-¿Estás diciendo que nos gobierna un traidor?-

-No digo que sea un traidor, solo un incompetente”

10 de diciembre de 1898. La Guerra entre España y EEUU se da por finalizada con la firma del Tratado de París y las demandas del Imperio donde nunca se ponía el sol sobre Cuba, Puerto Rico, Filipinas Guamse desvanecieron en favor de Washington, que pasó a tutelar una Cuba “independiente” y a colonizar el resto de territorios por 20 millones de dólares. Sin embargo, un destacamento hispano formado por 57 militares queda sitiado en una iglesia remota en Baler, un pueblo de la isla filipina de Luzón. Sin saber que la contienda ha terminado, continúa luchando contra los insurrectos filipinos en representación de la patria. El conocido como ‘sitio de Baler’ es el episodio histórico del que trata, entre lo heroico y lo absurdo, 1898. Los últimos de Filipinas.

Marina Alías

Sigue aqui http://www.vozpopuli.com/cultura/ultimos-Filipinas_0_976103260.html