Salamanca y te miro

Me gusta el punto de vista de Salamanca que cuenta Raúl Vacas y muestra Victorino García en este libro, “Salamanca y te miro” , presentado hoy mismo en la Feria del Libro de esta ciudad, blanca y negra a la vez, con una tendencia a quedarse un poco gris.

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Dice en él Raúl Vacas cosas tan bonitas como esta:

“Tal vez una mañana inesperada nos detendrá nos detendrá un instante en el olvido para aprender el precio de las cosas. Tal vez no es poco que amanezca. Que la ciudad donde prendió nuestra raíz se nos antoje eterna. Que el amor estrenado en los apuntes pase con nota las convocatorias. Que conquistemos cada territorio. Que murmuremos a los cuatro vientos: ¡Yo aprendí en Salamanca!”

Yo también me fijo, como ellos, en las historias que ocultan los que pasean, en los secretos que esconden los vuelos de las cigüeñas o los años de las piedras. Las palabras y las imágenes de este libro nos invitan a curiosear, a descubrir otra historia dentro de la Historia que todos cuentan y ya nos sabemos de memoria.

De verdad, salmantinos. Merece la pena.

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Barcelona, única

“Pues bien, Arnau, no sé si será el mejor templo del mundo. Lo que te aseguro es que será único, y lo único no es ni mejor ni peor, es simplemente eso: único.”

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Calla. No existe el pasado. No hay nada que perdonar. Empecemos a vivir desde hoy. Mira, el mar. El mar no sabe nada del pasado. Ahí está. Nunca nos pedirá explicaciones. Las estrellas, la luna, ahí están y siguen iluminándonos, brillan para nosotros. ¿Qué les importa a ellas lo que haya podido suceder? Nos acompañan y son felices por ello; ¿las ves brillar?. Titilan en el cielo; ¿lo harían si les importara?

La Catedral del mar. Ildefonso Falcones.