Abrazos, de Beatriz Adela

El otro día estuve de viaje de trabajo en Valencia y, además de aprender un montón y conocer gente extraordinaria, me dio tiempo a pasear, a darme un baño en la piscina del hotel y a descubrir curiosidades de esas que me encantan.

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Una de ellas fue la colección” Abrazos” de Beatriz Adela. De paseo llegué hasta el IVAM y en su fantástico librería “Dadá” me pasé una hora entre fanzines, álbumes ilustrados e ilustraciones. Entonces, descubrí unos abrazos extraordinarios, de una sencillez asombrosa pero a la vez cargados de emociones. Algunos eran liosos, otros profundos e incluso algunos tristes. Peor me encantaron todos. Por eso hoy os los recomiendo: podéis descubrirlos aquí en www.beatrizadela.com y soñar con ellos o comprarlos o simplemente compartirlos o hacer todo a la vez, como hice yo.

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Educar en el asombro

Educar es buscar la perfección de la que es capaz nuestra naturaleza. Uno de los problemas de los últimos años es que estamos buscando perfecciones de las que no somos capaces. Eso ocurre porque basamos muchos métodos del sistema educativo en los neuromitos.

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Los neuromitos son falsas interpretaciones de la literatura en neurociencia. Por ejemplo:«el niño solo usa el 10 % de su cerebro», «tiene una inteligencia ilimitada». O el mito de los 3 primeros años, según el que habría una ventana de aprendizaje, un periodo crítico que después se pierde para siempre. Estos neuromitos están reconocidos como tales en la literatura científica, no hay debate sobre ello. Sin embargo, cuesta llevar a cabo una buena divulgación científica en el mundo educativo. Aún hay muchos métodos basados en los neuromitos. Por ejemplo, la estimulación temprana es un método que no tiene ninguna base científica. Está basado en una teoría biológica totalmente obsoleta y ha sido condenada por decenas de asociaciones como Neurology y la Academia Americana de Pediatría.

Estamos considerando al niño como un cubo vacío en el que vamos echando conocimientos tal y como si de él mismo no surgiera ningún deseo, ninguna motivación intrínseca. Esto hace que el niño se acostumbre a que se lo den todo hecho.

Sigue leyendo en http://www.abc.es/familia/educacion/abci-nino-no-sepa-aburrir-suele-sintoma-esta-sobreestimulado-201611021714_noticia.html

El cuento de los tres cerebros

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Había una vez una cabeza y dentro de esa cabeza habitaban tres cerebros. Se llaman Cerebro Racional o Neocórtex; Cerebro Emocional o Límbico; y Cerebro Reptiliano o Animal. Los tres eran bien distintos pero se complementaban muy bien. Por ejemplo, Neocórtex era el más tranquilo y reflexivo de los tres. Límbico era más emocional y Reptiliano… Pues era el más irreflexivo e impetuoso.

Cuando alguien llamaba a su casa, y llamaban un montón de veces al día, pues si les apetecía abrían la puerta de la Atención. Era la puerta de su casa y entre los tres le habían puesto nombre: Atención.

El que abría la puerta era siempre Límbico y al observar al que llamaba decidía si le dejaba pasar y le invitaba a tomar algo con Neocórtex o si no se fiaba de él y entonces llamaba corriendo a Reptiliano para que lo sacara de allí.

Si llamaba a Reptiliano era porque el desconocido no le gustaba, le parecía peligroso o amenazante. Pero si le dejaba pasar hasta el salón para tomar un café con Neocórtex entonces es que le resultaba interesante y Curioso, que quería saber más de él y pasar un rato juntos. Así echaban las horas a veces con desconocidos interesantes y otra veces con viejos conocidos que venían a contarles novedades.

Eso si, Límbico tenía que estar de buen humor para abrir la puerta porque si no… Si estaba muy cansado ni se levantaba a abrir, así que la puerta de la Atención permanecía cerrada. Si estaba malhumorado no abría porque no quería y si estaba muy triste o estresado lo mismo. Así que era muy importante que Límbico se encontrara bien para que la puerta de la Atención se abriese y tuvieran visitas.

CONCEPTOS CLAVES: cerebro racional, neocórtex, cerebro límbico, emociones, cerebro reptiliano, instinto, atención, aprendizaje, curiosidad.