Con las ganas (Zahara)

Hoy la cantan en la televisión en un programa musical, y supongo que es como vanalizar algo que te ha tocado mucho por dentro. Lo harán bien, seguro, pero tendrían que llorar mucho por dentro para ser capaces de sentir una mínima parte de su sufrimiento. No es una canción de amor, es música y letra para un lamento.

Me recuerdo a mí misma en un tren, en Londres, apoyada en la ventanilla, sin saber exactamente dónde iba, llorando, sola,  y escuchando en bucle esta canción. Estaba triste y escucharla me ponía mas triste todavía, pero así somos los humanos: frágiles, flojos, inclinados al sufrimiento gratuito. Solo al sentir los primeros acordes mi cabeza ya sabe que recordar. Y me gusta recordarlo porque sufrir nos hace más humanos.

Un día le pregunté a Zahara después de un concierto por qué nunca la cantaba en directo. Y su respuesta fue simplemente que “no podía”. Justo yo necesitaba escucharla cuando ella no podía cantarla. Y ahora ya no la escucho y ella la canta. Qué curiosas, somos las personas. Tan frágiles, tan sentidas, tan olvidadizas…

 

 

La palabra

Pablo Neruda

… Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… Tiene sombra, trasparencia, peso, plumas, pelos, tiene de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto trasmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaban arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.

Suite francesa

“Todos sabemos que el ser humano es complejo, múltiple, contradictorio, que está lleno de sorpresas, pero hace falta una época de guerra o de grandes transformaciones para verlo. Es el espectáculo más apasionante y el más terrible del mundo. El más terrible porque es el más auténtico. Nadie puede presumir de conocer el mar sin haberlo visto en la calma y en la tempestad. Sólo conoce a los hombres y a las mujeres quien los ha visto en una época como ésta. Sólo ése se conoce a sí mismo”.

(Suite Française, de Irene Némirovsky)

FUN!

Si sólo necesitáramos una razón para amar a FUN. esa sería, sin lugar a dudas, la elección de su nombre: simple y certero. ¿Quién no quiere pasárselo bien y punto? Precisamente eso es lo que evoca el nombre de la banda de Nate Ruess, que pese a que no lo parezca, ya había publicado un disco anterior (‘Aim and Ignite’). No ha sido hasta los seis últimos meses cuando el grupo ha empezado a levantar la cabeza hasta convertirse en el fenómeno de masas que son ahora mismo. Su tema ‘We Are Young’ es una canción tan absurdamente perfecta que se ha convertido en un hit en este país y ha llevado a los componentes del trío a la gloria más absoluta. Las claves del éxito están propiciadas porque la canción es capaz de gustar a adultos y adolescentes por igual sin importar sus gustos previos. Convertida en himno generacional, su éxito parece basado en la utilización sin tapujos de un estribillo optimista como pocos (“Tonight / We are young / So I set the world in fire / We can go brighter / Than the Sun”), pero también en el hecho de que la banda de Ruess ha incluido algún lenguaje destinado a un público más talludito, con algunos guiños bastante obvios (“my friends are in the bathroom / getting higher than the Empire State”), cuidándose siempre muy bien de manejar esta provocación en su propio beneficio y consiguiendo que, incluso a pesar del lenguaje y de esa portada en la que uno de los fotografiados se está haciendo un porro antológico, pasen las restricciones de las madres de América. (Fuente jenesaispop)

Ahora la banda neoyorkina vuelve a atacar con una nueva canción titulada Some Nights, que da título a su disco. El videoclip del tema, que salio esta semana, muestra a los integrantes de la banda yendo a la guerra, al son del cantante de la banda, Nate Ruess, que canta “This is it, boys, this is war”. Probablemente este tema no repita las cifras de We Are Young, pero porque eso es demasiado difícil, no porque no tenga el potencial suficiente. Some Nights es una composición que crece sin parar y engancha desde el principio gracias a su fuerte percusión. El grupo presenta un excelente vídeo en el que se trasladan a la guerra civil estadounidense. Todo ello rodado como si fuera una película. La banda, con un demasiado teatral Nate Ruess, interpreta la canción en pleno campo de batalla. (Fuente onehitwonderfactory)