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“Me doy cuenta de que todo el mundo dice que las redes sociales son un unicorno, ¿pero y si sólo es un caballo?” (Jay Baer, social-media strategist)

Si te gusta el tema, también te gustará este artículo, ¿Por qué todo el mundo trata de parecer tan feliz en Facebook? y seguramente que también te guste (y te haga reír) este otro Quince cosas que no debes hacer este año en redes sociales

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Las redes sociales como capital en el campo de la lectura

Si entendemos el capital social “como el conjunto de normas de confianza, valores, actitudes y redes entre personas e instituciones en una sociedad, que define el grado de asociatividad entre los diferentes actores sociales y facilita acciones colectivas y de cooperación” , al situarnos en el presente e incluso el futuro más inmediato, no podemos dejar pasar la obligación de hablar de las REDES SOCIALES.

Históricamente la relación entre capital social y desarrollo, aunque velada, deja patente la importancia y la fuerza de la sociedad como agente dinamizadora de cambio. Al fin y al cabo, la Historia es, en conjunto, miles de historias diminutas protagonizadas por agentes sociales concretos. Y dentro de un análisis del capital social se hallan múltiples elementos de la cultura, entre ellos, la lectura.

Año 2015. Nos encontramos inmersos en la Sociedad de la Información, nos relacionamos mediante la lectura de flujos informativos cada vez más virtuales que admiten retroalimentación. Configuramos la Historia a megabytes y conectamos con distancias de miles de kilómetros en segundos. El capital social ya no está determinado por una cuestión de espacio físico. Si tuviéramos que hablar, entonces, de un factor determinante que favorezca este capital, deberíamos unir términos como tecnología, asociatividad, identidad, amistad para acabar obteniendo un resultado: las REDES SOCIALES.

Se han convertido en la forma preferida de comunicación entre los jóvenes; favorecen la movilización de grupos sociales; ayudan a conseguir miembros para causas compartidas, a informar sobre estas causas; facilitan el uso del espacio virtual y como tal la comodidad de participar en algo grande, pero desde el lugar escogido (la casa, el instituto, un parque, una plaza).

Si confiamos en la fuerza de estas redes como agentes dinamizadoras de la cultura, podemos fácilmente aplicar esta conclusión al campo de la lectura. Leer nunca estuvo más de moda que ahora. Los adolescentes reconocen que leen, y no sólo eso, sino que no tienen ningún reparo en incluir información detallado sobre sus lecturas favoritas en sus perfiles públicos. Actúan, casi sin saberlo, como recomendadores de lecturas, agentes literarios de promoción.

Ilustración de Daniel Montero Galán

Ilustración de Daniel Montero Galán

Como promotores de la lectura tenemos que luchar por aprovechar este capital. Es nuestra labor el reconocer que la historia se va reescribieendo, y ahora la fuerza del cambio no se encuentra en reuniones clandestinas, manifestaciones públicas, etc, sino en la Red. Las nuevas generaciones se refugian en el espacio virtual, inician movimientos desde el ciberespacio, y tienen más fuerza de la que podemos imaginar, si nos quedamos fuera. Sus eventos reenviados son auténticas manifestaciones de opinión, un ejemplo de la fuerza social que reside detrás de cada pantalla. La Red es un espacio de intercambio de preocupaciones, inquietudes, recomendaciones… Comencemos a estudiar las posibilidades que nos ofrece para conectar con las nuevas generaciones y utilizar el mismo idioma que ellos usan, para transmitirles valores culturales y hacerles ver la importancia que tiene cada una de sus singulares propuestas u opiniones, de forma gratuita, libre y necesaria.

Es la hora de movilizar el capital de la cultura.

Encuentra la felicidad a través de las emociones positivas

visto en La Mente es maravillosa

GabrielPacheco02

Por distintos caminos, algunos acertados, otros no tanto, pero sin dudas, todos andamos buscando la felicidad en nuestras vidas. Por ello, es importante saber que una gran clave para ser feliz está en las emociones.

Si tienes emociones positivas como el amor, el perdón y la gratitud, te sentirás contento, satisfecho, plenoSi, por el contrario, te invaden los sentimientos negativos, como el rencor, la tristeza, la preocupación y el enojo, entonces no te sentirás satisfecho con tu vida y te costará mucho disfrutarla.

En este artículo se brindan algunas pautas para que puedas deshacerte de las emociones negativas y reemplazarlas por emociones positivas, lo cual transformará el modo en que vives tu vida, además de muchos otros beneficios, psicológicos y físicos.

Los pensamientos determinan nuestras emociones

Los pensamientos son la materia prima de las emociones. Por ejemplo, si estás pensando en que no le caes simpático a tu compañero de trabajo, en que el dinero no te alcanza o en que tu pareja tiene muchos defectos que podría mejorar, entonces las emociones que se manifestarán en ti serán negativas: rechazo, tristeza, frustración.

En cambio, si piensas que seguramente tu compañero de trabajo tuvo un mal día, pero eso no tiene nada que ver contigo, que puedes conseguir otras fuentes de ingresos o que todas las personas tienen defectos (incluidos tu pareja y tú), entonces ya no tendrás esas emociones negativas y te sentirás mejor. Es imposible sentirse bien si estás teniendo pensamientos negativos.

La clave está en sustituir lo negativo por lo positivo

No es fácil, pero se puede lograr. El primer paso para deshacerse de los pensamientos negativos es reconocerlos y aceptarlos. Es natural que en algunos momentos te sientas enojado, triste o frustrado, a todos nos sucede. Lo que debes hacer cuando te sientas así es reconocerlo internamente y pensar en cuál es la razón de ese sentimiento. Por ejemplo, “estoy enojado porque mi hermana no recordó mi cumpleaños”. Lo acepto, me puedo enojar porque a todas las personas les pasa, y luego, dejo ir ese pensamiento, esa emoción. La sustituyo por algo positivo como, por ejemplo, “Seguro no se acordó porque tenía mucho trabajo, la voy a llamar para invitarla a tomar un café”.

También puedes tomar una libreta y anotar cada vez que tengas un pensamiento o una emoción negativa. Así identificarás claramente las emociones negativas y podrás sustituirlas por emociones positivas. Al principio tendrás que hacer un esfuerzo para lograrlo, pero con la práctica, los pensamientos y las emociones positivas te llegarán naturalmente.

Los beneficios de las emociones positivas

Las emociones positivas, además de hacerte sentir mejor, te ayudarán a ser más creativo, flexible y eficiente. Te ayudarán a salir más rápidamente de las situaciones adversas y reducirán el estrés, lo cual beneficiará notablemente a todo tu organismo.

Estas son algunas de las emociones positivas en las que puedes enfocarte para dejar de lado las negativas:

– La gratitud. Agradece las cosas que tienes, aún las más pequeñas. Tener una deliciosa taza de café caliente sobre la mesa por la mañana, poder disfrutar de la fresca brisa primaveral o de un paseo por el parque, son pequeñas cosas que no todo el mundo puede disfrutar; agradécelas.

– El perdón. Es necesario ponerlo en práctica, ya que es un sentimiento liberador. Perdónate a ti mismo por tus defectos, por los errores del pasado y perdona a los demás, pues tampoco son perfectos. Tal vez te hirieron, tal vez te hicieron sufrir, pero el rencor solo te perjudicará. El perdón liberará tu corazón de estos sentimientos negativos y te abrirá el camino a la felicidad.

– El humor. Aprende a reírte de ti mismo y a encontrar el lado risueño de cada situación. A veces nos tomamos la vida demasiado en serio. La risa libera endorfinas, nos hace sentir bien y aleja los pensamientos negativos. Cada uno debe buscar la forma de encontrar esos momentos liberadores en los que la risa nos alimenta el espíritu.

¿deben los jóvenes salir a formarse fuera de España?

El peligro sería que todos se fueran al mismo tiempo y que solo quedaran los ancianos. La mayoría de las personas no se han enterado todavía de que el aislamiento del exterior, el hermetismo del país y de las instituciones, fue la principal responsable de nuestras carencias innovadoras.

Un interesante  y acertado artículo de Eduard Puset que puedes descargarte aquí: http://www.eduardpunset.es/19843/punset-en-los-medios/deben-los-jovenes-salir-a-formarse-fuera-de-espana#sthash.surBbEyK.dpuf

Lectores consolidados: propuestas para fomentar la lectura con niños de más de 9 años

Publicado en Boolino

Por Rebeca Martín García.

A partir de los 9 años se van consolidando en los niños algunas de esas capacidades: fluidez en la lectura, comprensión de textos cada vez más complejos, corrección en la entonación… Es una edad muy propicia para afianzar el hábito lector, teniendo en cuenta que se amplían sus gustos y se perfilan sus preferencias.

Con esta edad, sus gustos personales se van diversificando y se consolidan poco a poco. Adquieren mayor independencia, aunque en algunas cuestiones continúan requiriendo los consejos de los adultos. Conviene estar pendientes de sus gustos y de cómo evolucionan, además de explorar temáticas que guarden estrecha relación con los intereses, las experiencias y las competencias propias de la edad, sin olvidar que los libros y demás soportes de lectura se pueden encontrar y disfrutar en los lugares y momentos más variados.

Algunas indicaciones para convertir la lectura y la escritura en actos cotidianos

– Explorar las posibilidades de lectoescritura a través de tabletas móviles como el iPad: su uso permite reforzar contenidos escolares como matemáticas a través de aplicaciones lúdicas; practicar inglés de una forma cómoda y divertida; mejorar la competencia oral con aplicaciones de voz y video… la atracción que ejerce la tablet en toda la familia la convierte en un instrumento motivador y adaptado a todas las edades.

– Para propiciar el encuentro de los niños con la lectura en estas edades, en la que abundan las actividades y falta el tiempo libre, hay que tener en cuenta los intereses del lector. El entusiasmo que provoca la práctica o aprendizaje de un deporte, por ejemplo, puede fácilmente trasladarse al papel si se escogen los materiales adecuados.

– Existen multitud de películas que han surgido de los libros. En definitiva, adaptaciones que han llegado al público por su versión cinematográfica y no por la literaria. Utilizar los distintos lenguajes a través de los que nos llegan las historias es una práctica con muchas posibilidades que contribuye a entender las características de cada medio y a profundizar más en los argumento.

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lo que quiero ahora

(hace tiempo mi madre me trajo a casa este artículo impreso. desde entonces lleva vagando por las estanterías, mesas bajas y revisteros, siendo releído con cada cambio de situación. unos días atrás mi hermana descubrió las mismas palabras en Internet, por un asunto personal, y creo que es momento de dejarlas aquí plasmadas para ue os rodeen también a vosotros)

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

Ángeles Caso

sabías que no deberías llevar el móvil, las tarjetas, el usb ni siquiera una horquilla en el mismo bolso?

Para evitar la desmagnetización de las tarjetas de crédito y de débito y alargar, así, su vida útil, es conveniente tener presentes los siguientes consejos:

  • Intentad mantener separado vuestro móvil de vuestras tarjetas. El funcionamiento de los teléfonos y de su vibración se produce por campos magnéticos que afectan mucho a la integridad de las bandas;
  • Vigilad, también, con los imanes. Un ejemplo habitual son los de las bolsas de mano, que provocan desmagnetización y dejan inservible la tarjeta. Por lo tanto, intentad evitar tanto el contacto directo como la aproximación entre una tarjeta y un imán. Os podéis encontrar en situaciones en qué no sois conscientes de la existencia de este objeto. Por ejemplo, las fundas de los smartphones Blackberry suelen llevar uno, oculto, para activar algunas funciones, y en ocasiones al guardar la tarjeta dentro de esta funda, con el móvil, cerca de la misma, se puede deteriorar la banda;
  • Si tenéis un coche que funciona sin llaves, con un mando que activa ciertas utilidades a distancia, es muy conveniente que lo mantengáis por separado de las tarjetas, también pueden provocar una desmagnetización;
  • En general, prestad atención siempre a las situaciones en las cuales entra en juego un campo magnético. Por ejemplo, en muchos comercios como tiendas de ropa o deportivas, cada vez es más habitual encontrarse con placas de desactivación de alarmas de los productos que comercializan. Si quien os está atendiendo o vosotros mismos dejáis la tarjeta encima de esta placa, probablemente le estaréis alterando la banda.

Así que, a partir de ahora, visto que soy un campo magnético andante, o vuelvo a la cartilla, como los viejos, o me forro el bolso y sus apartados correspondientes con papel de aluminio. he aqui unos modelos nuevos a los que les he echado el ojo…

bolso aluminio