Marcha contra el Cáncer en Salamanca

Esta mañana he participado por primera vez en la Marcha contra el Cáncer en Salamanca y todavía me dura la sensación de pertenecer a algo grande y bonito que solo creamos cuando nos juntamos por una buena causa.

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Mas de 8.000 personas hemos decidido unirnos a esta iniciativa en una mañana que pronosticaba lluvia pero nos daba igual, porque teníamos ganas y paraguas. Y entonces, con toda nuestra ilusión conseguimos que saliera el sol para comenzar la marcha. Seis kilómetros compartidos con familias, bebés, ancianos y perros, todos con sus camisetas color esperanza. Me gusta pensar que a veces el mundo es algo así, un camino plagado de gente bonita con la que compartir preocupaciones, pasos hacia adelante, risas, una mañana de domingo y todo lo que haga falta.

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Felicidades, Salamanca.

¿Qué es estar burlao?

Estar burlao es ir a cenar a casa de una amiga y aprovechar cada una de las visitas a la cocina para encenderle el horno a traición, con una intención no muy clara de o quemarle la casa o hacerla reir o sin una intención muy clara.

Estar burlao es aprender a hacer el rucurrucu three sixty con apenas dos ensayos.

Estar burlao es probar un juego nocturno nuevo que se llama Head Up y consiste en adivinar palabras, acciones, canciones, países y otra charadas que tu equipo te representa o te comenta mientras tu tienes el teléfono móvil en la frente e intentas descifrar la palabra que aparece en la pantalla. No, eso no es estar burlao. Estar burlao es hacer eso pero con una televisión que no tenga pantalla plana. Probad.

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Estar burlao es no hacer esto más a menudo, está claro.

Un Halloween de muerte

Nunca me ha gustado Halloween, quizás porque no le veo mucha sentido al asunto de importar costumbres de fuera cuando tenemos las nuestras casi olvidadas. Mucho truco o trato pero poco monaco… En fin, la cuestión es que según se acerca la fecha, Halloween nos envuelve, nos sopla en los orejas y nos obliga a pensar que el naranja es un color agradable y que hay que homenajear a los muertos con algunos bailes. Yo no celebro Halloween pero por trabajo me he visto vaciando calabazas y comprando capas más de uno y de dos y de tres años. Así que habrá que sacarle partido de alguna manera al esfuerzo profesional…

Y ayer quedamos para cenar y con tanto terror y tanto naranja al final se nos fue de las manos, y terminamos planificando un terrorífico concurso de “Adivina la película de miedo” que, si bien no tiene ni mucho sentido ni da nada de miedo, lo cierto es que nos provocó unas horas de risas. Y esas, esas son las que de verdad dan vida.

Ahora…ADIVINA LA PELÍCULA 🙂

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a veces me pregunto si un recuerdo es algo que tengo… o algo que he perdido

hoy ha tocado tarde de recuerdos, y rebuscando entre las cajas de las 15, los 18 y los 20 años, he encontrado recuerdos que ya no me parecían míos. los había perdido. afortunadamente, son cosas que nunca se pierden de verdad, solo se extravían entre experiencias más cercanas que no dejan hueco para lo de atrás. a veces, merece la pena abrir la caja, y recordar.

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1. esta es la única medalla que ganamos después de pasarnos toda la vida escolar jugando al baloncesto. año tras año, el equipo de trinitarias conseguía un “honroso” penúltimo o último puesto en la liga. hasta que frente al reto más difícil, el año de COU, plagadas de exámenes, de bajas y de hormonas, nos liamos la manta la cabeza y decidimos jugar. ganamos todo. campeonas póstumas.

2. de adolescente nunca robé pero alguna vez me convertí en ejecutora de hurtos sin importancia. algunos chicles del kiosko de la cristi, accesorios de menos de cien pesetas y, el día que más, robé un precio. 6.499 pesetas. añejos recuerdos.

3. cuando toda tu infancia y adolescencia la pasas en un colegio de monjas es inevitable que manejes a la perfección términos como” sembradores de estrellas”, “vigilia” o “jornadas de convivencia”. en estos eventos dominaban los buenos sentimientos como paz, amor, perdón…e incluso leit motiv como el que se incluye en la foto “pon en tu vida el corazón”.

4. él no se acuerda pero yo sí. no tendríamos más de 13 o 14 años pero paseábamos en grupo por la era de detrás del hogar del jubilado, aburridos, una tarde cualquiera de agosto. entonces encontró unas hierbas y se entretuvo trenzando. cuando acabó, se acercó a mi, sin discreción, porque nunca ha sabido qué es eso, y me dijo “este anillo es para ti, no lo pierdas porque lo necesitarás el día que nos casemos”.

5. los veinte años me trajeron una rasta y mucha fiesta. disfrutábamos tanto… quemábamos las gracias y los litros en el bombín, para después bailar a medias con una copa de la mano. entrábamos en nuestros lugares favoritos como si no hubiera pasado la semana. pero el que más nos gustaba era uno que no podíamos compartir: nuestra compañía. de ahí nació el carnet chip (que no vip).