Cachete Jack

En mi viaje a Valencia también descubrí a Cachetejack. Es un dúo de ilustradoras españolas cuyo trabajo se caracteriza por la cotidianeidad más absoluta mezclada con mucho sentido del humor e ironía. Somos tal cual ellas nos muestran, con mucho color, mucho sabor y mucha tontería encima.

cachetejack_cachete_jack_exhibition_madrid_spain_centrocibeles_ciudadenvinetas_siesta_5_1000

 

 

 

Os recomiendo que echéis un vistazo a su trabajo en http://www.cachetejack.com/

Gif_04

 

 

Déjame salir

Hoy os recomiendo una película increíble para reconciliarse con el cine y pagar 7 euros sin cargo de conciencia ni miedo de estar tirándolos a la basura porque vas a ver algo que ya te han contado antes de otra forma diferente. Para nada.

Se llama “Déjame salir” y cuenta la historia de una pareja que se acerca un fin de semana a conocer a los padres de ella. A partir de ahí empiezan a entrar en juego otros factores: por ejemplo, que ella es blanca y él es negro. Que viven en una zona tranquila pero clasista. Y que tienen unos sirvientes que se comportan de una forma terriblemente extraña. A partir de aquí todo lo que os pueda contar se carga el sentido de la película.

Trailer-en-espanol-de-Dejame-salir-la-pelicula-de-terror-del-ano_reference.png

Porque es necesario que la veáis dudando si habla de cine social, si es un thriller, una americanada, ciencia ficción o un drama. Tenéis que empaparos con las miradas que intercambian – qué importantes son las miradas- y seguirlas y sentirlas para ir descifrando todos y cada uno de sus curiosos enigmas.

De verdad, no dejéis de verla.

13 reasons why

(esta entrada está plagada de spoilers)

4fcef888a7cbc8e4179e1d8db997ab50ae73ddfe.jpg

Powerful.

Painful.

Ayer terminé – por fin- de ver la serie de Netflix “13 reasons Why” y lo agradezco muchísimo porque llevo días debiéndole horas al sueño y así uno no puede vivir. Hacía tiempo que no me enganchaba a una serie y ya no recordaba ese autoengaño tan tonto de ver solo el comienzo de un capítulo mas, total, así me entero de que va a pasar, para terminar a las tantas de la mañana con el ordenador encendido y la sensación de que está pasando algo muy importante pero no te estás enterando de nada. Ese es otro de los fabulosos problemas que no teníamos cuando las series las ponían UN día a la semana a UNA hora en la tele y si no estabas en casa te jodías. Y punto. Al día siguiente te la contaban y tan agusto que te quedabas. Pero esa es otra historia.

195663_1_590256b683928.jpeg

Ayer antes de terminar el último capítulo pensé que la serie debería haberse llamado “Una serie de catastróficas desdichas de Hanna Baker” pero entonces llegó el fin y me quedé con dos palabras clave: POWERFUL. PAINFUL.

La vida en el instituto es eso: poder y dolor, a partes iguales. Cuando eres adolescente no tienes muy clara la intensidad de lo que estás viviendo, y te centras mucho en amigos que te ayudan a equilibrar la balanza, en miembros de la familia que te recuerdan que hay vida más allá del horario escolar y que, dentro de su sabiduría, te recuerdan constantemente que todo pasará. Todo pasa.

En el instituto todo pasa por primera vez: la primera fiesta, el primer cigarro, la primera gran bronca, la primera vez que sientes de verdad la soledad o que experimentas desengaño. El primer amor, el primer dolor, la primera herida y también la cicatriz. Creo que Hanna Baker es un personaje bien logrado que todos hemos conocido en nuestra vida adolescente. Y tuvo muy mala suerte, si, pero tuvo poco valor para darle la vuelta a las cosas cuando aún estaba a tiempo de hacerlo. Hanna Baker de mayor habría seguido siendo Hanna Baker.

El resto de personajes beben de los tópicos de los “High School” americanos y completan a la perfección un cuadro muy contemporáneo: familias desestructuradas, padres que viajan mucho, figuras paternas autoritarias, madres ausentes, y de ahí en la mayoría de los casos, los peores adolescentes. Solo se libra Clay. Tener diecisiete años y no sentir miedo de ser distinto del resto, es digno de un protagonista de calidad. Creíble, tranquilo, inseguro a la vez y enamorado. Un cóctel de emociones que le hacen crecer capítulo a capítulo y le permiten conectar- espero- con el espectador joven.

Porque si están prohibiendo en algún lugar del mundo esta serie o temiendo qué pueden hacer los adolescentes después de ver los trece capítulos, es porque en el mundo real tendemos a  crear más Hannas Baker que Clays Jensen.  Y eso no es culpa de una serie.

No. Que cada uno escuche su cinta interior y piense de dónde viene todo esto. Dónde empezó a faltarle la ilusión o la fuerza para cambiar las cosas que no le gustaban. En qué momento se sintió tan poco que necesitó pertenecer a algo mucho mas grande, olvidando el tamaño de sus sueños o de sus deseos. Pulsad play.

Felices sueños.

 

El pack

Si la tecnología nos permite elegir entre el mundo real y otro paralelo más placentero, ¿acabaremos por vivir rodeados de fantasmas?

c6b35qgxmaadboh

Este es el punto de partida de la obra de teatro de “El pack” que el otro día llegó hasta el teatro Juan del Enzina de la Universidad de Salamanca. A partir de la protagonista, Thais, que nos presenta una realidad completamente dirigida por pantallas que le permiten trabajar desde casa, interactuar con sus amigos, bailar, hacer deporte y cualquier otro acto rutinario reconvertido en algo virtual. A lo largo de la obra descubrimos con estupefacción que Thais no parece echar de menos el mundo real, hasta que en un momento dado, casi por casualidad, se hace una pregunta clave: ¿cómo sabe que las personas que están a través de la pantalla son reales?

Marta Solaz, la actriz protagonista, hace un trabajo magistral dialogando continuamente sobre el escenario con pantallas sin dar en ningún momento la imagen de grabación o montaje, al contrario. Le aporta una naturalidad que exige la historia para poder hacerlo aún mas escalofriantemente terrible. Porque es cierto que no estamos muy lejos de la situación que presenta: vivimos en un mundo hiperconectado y cada vez, nos encontramos más solos.

Muy recomendable.

Jungho Lee

Acabo de descubrir a Jungho Lee y me tiene fascinada. Sus ilustraciones representan a la perfección el poder de la lectura como viaje, como alimento, como recuerdo. Leer es tan bello como muestran sus ilustraciones y tan potente como demuestran sus significados.

c5x-d5hwcaazjobC5x-D6FXMAA8rJ_.jpgc5x-d5jxmaicoxmc5x-d5rwaaalibd

Afortunadamente si te gusta su trabajo puedes comprarte el libro “Paseo” editado por la siempre maravillosa Barbara Fiore 🙂

Drawing Room

La primera edición de DRAWING ROOM MADRID se ha desarrollado en el corazón del madrileño barrio de Salamanca, desde el miércoles 22 hasta el domingo 26 de febrero de 2017, coincidiendo con la semana más excitante del arte contemporáneo en la capital.

Allí nos fuimos el sábado 25 y descubrimos proyectos inéditos de una treintena de artistas, presentados por 20 galerías de arte contemporáneo, nacionales e internacionales, que permiten admirar el buen momento del arte y la calidad del dibujo adaptada a la sociedad mas contemporánea.

Comparto aquí unos maravillosos dibujos contemporáneos de Enrico Tealdi, Laurina Paperina, Elisa Bertaglia, Cristina Almodóvar o Estefanía Martín Saénz, entre otros. Para no perder de vista estos nombres.

16864186_10154616933901137_1730675933455841449_n

Angeles Agrela

16999092_10154616933831137_1960203694671788198_n.jpg

Enrico Tealdi

16939495_10154616933976137_6400640730731227656_n

Elisa Bertaglia

16999089_10154616933826137_4041589159366434146_n

Estefanía Martín Sáenz