Wait calmly and overlook the situation

70498436_10156935768361137_8458658160683515904_n.jpg

Facebook me recuerda (porque mi cabeza no llega ni por asomo al nivel de Facebook) que tal día como hoy hace cinco años paseaba por una tierra cosechada a la espera de ser removida de nuevo, y entonces me contaron una leyenda sobre unas fosas que aparecieron en las gavias de esa misma tierra, y allí, restos de inocentes asesinados en la España Franquista. En esos enterramientos improvisados y oscuros escondían a los que tiroteaban de noche de forma injusta, denunciados algunos por sus vecinos con la intención de quedarse con su tierra. Esas zanjas estaban llenas de envidias, de orgullos y de problemas mal resueltos que en su día tuvieron nombre y apellido pero lo perdieron en la tierra y por la tierra.

Pensé mucho en eso hace cinco años, y pienso mucho en eso ahora. Qué frágiles somos, cuánto daño nos hacen cosas del pasado que no sabemos superar, y cuánto daño hacemos al removerlos. Y luego pienso en que la tierra, esa misma tierra que escondía -según la leyenda- fosas comunes e hizo de cementerio, esa misma tierra sigue dando lentejas, trigo, cebada y lo que le siembres, demostrando que por encima de nosotros siempre hay algo mas, aunque no sepamos qué es, algo que da fruto si lo cuidas y lo mimas. Y que nos permite siempre que queramos seguir reescribiendo la historia. La de todos (con mayúsculas) y la nuestra propia.

Anuncios

Mirar dos veces

2B1FB52B-39AB-4BD8-ACA8-1177B8CB58E2.jpeg

Esto que veis en la imagen no es una montaña, porque en mi pueblo nunca ha habido ni habrá montañas. Eso que veis en la imagen es un montón de mierda y aún así, la foto es bonita, vamos, que si no lo explico mucha gente pensaría que es un precioso atardecer a dos alturas en plena Armuña. Pero es un montón de mierda.

 

Algo parecido pasa con la vida: que tenemos que aprender a mirar dos veces todo lo que nos rodea, porque puede ser que pienses que eso que tienes enfrente es una montaña, y no es más que un montón de mierda. Aún así, el sol no distingue entre las dos cosas y sale y se esconde tenga lo que tenga enfrente, sin hacer diferencias. Sin entrar a valorar la tremenda importancia de dicho montón, posiblemente más necesario que una montaña al menos en esta comarca.

Gracias.

Filosofía rural, lo llaman.

Paquita Salas

paquita-salas.jpeg

Mi amigo Jorge me había dicho un montón de veces que tenía que ver la serie, que me iba a encantar, y tenía tanta razón que me la he visto de un tirón. Ahora adoro a Paquita y a su humor macabro, a Magui -su contrapunto ideal-, a la “emprendedora” Noemí, a Lidi y su ingenuidad tan naif, a todos los que se mueven en esa broma tan poca divertida que es a veces la realidad. Por eso por encima de todo adoro a Los Javis y su discurso, su reivindicación de”ser humano” como la forma más auténtica de equivocarse y su capacidad de hacer humor con TODO. Con todo. Pero con todo.

Es un historión, el de Paquita. No una historia, sino algo más, porque el guión trasciende a lo que te van contando y tienes que jugar con lo que ya sabes y es ahí donde he visto algo que nunca había visto antes en televisión. Es una serie inteligente y burda a la vez, lo mismo te hace un cameo Julio Medem que Terelu Campos; una temporada te canta la sintonía Sergio Dalma y a la siguiente fichan a Isabel Pantoja. esa es otra, la Banda Sonora, ¡qué gran acierto! Como la vida misma, a ratos te salta el dance o el reggeaton, como te canta Rocio Jurado o Julio Iglesias. Esa, amigos, esa es la vida. Que a veces suena como “Pobre Diabla” pero otras te atrapa con “Fliyng Free” para terminar diciendo “No sé por qué te quiero”.

No sigo porque llenaría el post de spoilers y, de verdad, tenéis que verla. Si ya habéis llegado al final de la tercera temporada podéis divertiros leyendo las 34 curiosidades de Paquita Salas publicadas en Fuera de Series.

Fijaros si me ha tocado la patata la serie, que me ha dado pena que se acabase. Y eso solo pasa con las buenas historias, que cuando te las cuentan bien se convierten en algo distinto, en algo real, tan real como el elenco de mujeres supervivientes que rodea a Paquita a lo largo de todos los capítulos de las tres temporadas. Porque son mujeres como tú y como yo, que se equivocan y lo reconocen sin problemas; las que tienen ganas de llorar pero acaban riendo; y aguantan críticas descabelladas solo por ser buenas en lo que hacen o al menos por creérselo (“vosotros los llamáis haters, yo los llamo hijos de puta”); o creen que no pueden cuando llevan toda la fuerza del mundo dentro; las mismas que llegan a las siete de la mañana a casa después de decir “esta noche no salgo que no tengo ganas”.

Bravo, PS.

tuYOpequeño

Os presento la nueva idea curiosa que se ha plantado en la cabeza de esta familia. Se llama “tuYOpequeño” y consiste en la realización de muñecos de madera personalizados a gusto del consumidor, con detalles que permitan identificar a la persona retratada, ¡nos encanta!

721CB938-D548-42A2-B3AA-EBD72F4B8D662D0FC8CA-119D-49AA-957E-FF8057859ED369DBEB4B-B1A3-45ED-81CF-C9104A15DC9D

¿Y sabéis por qué nos gusta tanto? Porque mi padre hace las figuras al torno, una a una, y yo las pinto con cariño y con cuidado, y no tenemos prisa sólo ganas de que os gusten y se conviertan en un regalo para personas especiales.

Así que… ¡encarga pronto tuYOpequeño!

 

Pastel de limón

Ingredientes necesarios:

– Tres limones

– 60 g de mantequilla

– 200 g de azúcar

– 200 g de harina

– 8 g de levadura

– 4 huevos

Todo el mundo sabe que para cocinar hay dos ingredientes imprescindibles: paciencia y tiempo. Cuando los tienes, para hacer un pastel de limón tan solo necesitas además exprimir tres limones y rallar la piel de uno o dos, al gusto.

Después metes en el vaso de la batidora (por este orden) la mantequilla, la ralladura del limón y el azúcar y bates un poco; añades los huevos uno a uno y vas batiendo; sumas la harina y el zumo de los limones y bates de nuevo; untas el molde con mantequilla o harina y echas la mezcla.

Por último la pones en el horno a la máxima velocidad que tengas y vigilas que no se queme con la “mágica” prueba del palillo. Si no la conocéis preguntadle a Google porque es de Primero de Cocina.

0CB8B909-F4B5-4CF1-ADFD-AB8FF8D410D1.jpeg

En unos treinta minutos tendréis un pastel tan delicioso como el de la foto. Del que ya no queda nada, por cierto.

Feliz Día de la Fotografía

“You don”t take a photograph, you make it”

(Ansel Adams)

Me gusta mucho observar todo lo que me rodea y a veces escribo sobre ello o lo fotografío. Es la mejor manera de mirar dos veces.

Es problema es que la gente ha vanalizado tanto el tema de las fotos que cree que basta con posar, poner caras sonrientes y disparar trescientas cincuenta y cinco veces hasta conseguir la imagen perfecta. Pero se equivocan. Va mucho más allá.

Hacer una fotografía es CREAR un momento único. Da lo mismo si estás viendo el estallido de un volcán o a un gato tumbado en la ventana. He visto puestas de sol increíbles en Grecia, Valparaíso y no menos bonitas en mi pueblo, Villaverde de Guareña. Por eso estoy convencida de que una fotografía no tiene nada que ver con el lugar, con la cámara o con lo bien que pose el modelo. Tiene que ver con el momento.

Ahora vamos tan rápido que la gente prefiere capturar cientos, miles de momentos para luego decidir (eliminar imagen, retocar, poner filtros) cuál de todos fue el mas perfecto. Es un intento constante de capturar el presente sin prestarle atención para luego compartirlo sin tener muy claro qué lo hizo tan especial, si fue la luz , la emoción, el ruido o el silencio. No lo entiendo.

Por eso yo sigo a lo mío, capturando momentos únicos, jugando a recordar con imágenes instantes mágicos que viví en Rumania, en Nueva York o en mi casa de Salamanca, fotografías que hice con el móvil o con la cámara, algunas de paisajes y otras con personas que no siempre miran a la cámara, robados, posados divertidos, escenas únicas que se vuelven eternas precisamente porque pudieran ser fotografiadas.

Aquí va una humilde selección de lo que me pide mi ojo fotográfico. Disfrutadla.

D10B4F66-66F7-4262-B8D4-55FE9DB24DB26A333535-063B-4C9C-AA6B-905D2B17E8C97233071B-4002-4F5B-971A-8869A05534D9853FD68A-6300-41E3-B065-DE89607F543AF3BC4EBC-39C9-4A5D-9474-21ACDD6F8B65AFF579C8-695C-4AA5-82D5-8910BE3177877C1FFCD2-D5AC-41DA-BD32-8BD9294F8548049B0D8D-C3FE-454A-A392-19EC04BEEFAD341C9737-630F-4075-BA48-6100F1962DC55FC4400C-97C5-4C79-8CB9-5659410B88A6EB5992A9-A6EC-491C-AF5B-711A606EE4600C5ACC0C-10BD-447F-98A1-2078D68DC29B891020B0-1397-48F7-8549-8F3B1372AA0805D81DC7-A879-46D5-A5DE-483649EFF87434661057-4425-4BAA-9FEA-133E83B059C6C33D5A40-D836-4FFF-A753-D6DCAA05BF653E1AE098-2218-4F6E-BFD4-CD65209FA1BEA9BFDC08-ACFD-45FB-9EE9-839769E8F166A6003429-955A-4600-8325-E453EDD2CA97D9533BDC-3F3B-405F-A2CE-D3E185A55DB5