La fiesta de la basura

Esta noche han llamado a mi puerta y cuando he ido a abrir había un funcionario del OADER.

– Buenas noches funcionario del Organismo Autónomo de Empleo y Desarrollo Rural.

– Perdone, pero soy del Organismo Autónomo de Gestión Económica y Recaudación. Del OAGER.

– Me disculpa, me pareció una D en lugar de una G.

– No se preocupe, a mucha gente le pasa, ¿puedo pasar?

– Claro, claro, entre.

Y luego le he dejado en la puerta. Es que es lo que me hicieron a mi el último día en Hacienda. Primero que si, que lo tenía todo, y luego que me faltaba algo. Juegan al despiste. Pero no se ha molestado. Debe estar acostumbrado a cosas así.

– Mire, ¿vive aquí Rebeca Martín, la mitad de la empresa esa que tiene un nombre tan raro y que no para de darle problemas a la administración?

– Si, soy yo.

Y entonces me ha enseñado una foto. Esta foto.

basura

– ¿Es suya esta bolsa de basura?

– Si, si. confieso. Pero no sé si le han comentado en el ayuntamiento que pusimos un recurso porque nos parecía excesivo el pago de las tasas de basura, que 113 euros al trimestre por un local tan pequeño… y encima que el contenedor más cercano está a cincuenta metros… y luego nos contaron que según la ordenanza teníamos que pagar lo mismo todos los locales comerciales de 0 a 500 metros cuadrados… y nos pareció tan indignante que empezamos a promover la fiesta de la basura en el barrio, pero no somos de olores fuertes así que decidimos…

– No siga, por favor. Si lo entiendo.

– ¿Cómo?

– Si, que lo entiendo. He venido personalmente a comentarle a usted (a su socia no la encuentro porque no tiene el domicilio actualizado en el padrón) que ha habido un lamentable error en la ordenanza y que tiene usted razón con lo que escribió en el recurso: es una cantidad desproporcionada que no deja crecer a las pequeñas y medianas empresas de la ciudad.

– Me deja usted muerta.

– Así que le traigo aquí los últimos 113 euros, más los 113 del anterior trimestre y otros 113 para que pueda pagar lo del próximo trimestre.

– Pero, ¿entonces?¡ no entiendo nada! ¿No van a cambiar las ordenanzas?

– Las ordenanzas no se pueden cambiar, señora.

– Señorita.

– Señorita, las ordenanzas no se cambian. Pero al que se queja, al que se queja siempre se le recompensa. Hay que quejarse. Hay que ejercer el derecho a la queja. Su queja ha sido valorada como creativa, y por eso la devolución de esos euros. Pero, por favor, sea discreta, si esto se sabe… Todo el mundo vendrá y querrá que su queja sea escuchada, y que cambie la ordenanza y entonces si que tendremos un problema.

– No se preocupe, no se preocupe. No diré nada.

– Pues en eso quedamos, entonces.

– ¿Le importa bajarme la basura al salir?

– Para nada, no es problema.

– Que vaya bien, entonces. Tome.

Y he cerrado al puerta.

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3 comentarios en “La fiesta de la basura

  1. Me dejas patidifuso. No se simas pati o más difuso, pero da igual. Por cierto tu en qué galaxia habitas? Es para mudarme

  2. Voy a empezar una selección “Llaman a la puerta” :-), P. Antonio, ¿mi galaxia? Una muuuy muuuy lejana, como a 200 y pico kilómetros de Madrid. Algo impensable, lo que pasa aquí.

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