el beso

Nadie puede pensar de un modo abstracto sin imaginar las palabras; nadie puede imaginar las palabras sin que éstas resuenen en el interior del cerebro. Así funciona el pensamiento, como una música hermética cuya clave a muchos les está vedada. La prosa antes fue verso; el verso antes fue canto; el canto antes fue grito. El grito partió de aquel gruñido o espasmo de la garganta mediante el cual cierta estirpe de simios trataba de imitar los sonidos que la naturaleza producía: el gorgoteo del agua, el chasquido de los cuerpos, el fragor de las fieras. Cada uno de aquellos gruñidos ahora se ha transformado en una palabra dulce o profunda, de igual forma que alguno de los salvajes mordiscos del primer hombre ha terminado siendo un beso.

Beso_mono

Manuel Vicent

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