recordar después

salir a pasear. encontrarte un millón de cosas que querrías fotografiar pero… se te ha olvidado la cámara. y el móvil. así que te conformas con mirarlas con los ojos bien abiertos para que se te cuelen dentro y no las puedas olvidar. recordar después: más de 400 años divididos entre seis ancianos volvían a casa después de jugar la partida. pasa un coche. ellos y sus bastones se ponen en fila. solo uno que va en bici se descuelga de la estampa. pedalea con energía en una bh antigua con asiento acolchado. para ellos, se está acabando el día. un poco más adelante había un gato negro durmiendo encima de un televisor viejo, al lado del contenedor de vidrio. y en la calle arriba, en el almendro solitario del picón, se dejan ver los primeros brotes. si te fijas bien entre sus ramas, entre las de más arriba se cuela la luna impaciente. te vas. el sol se quiere ir también. pero mientras se marcha descubres colores que no sabes nombrar. cierras los ojos.

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