la gran familia española

ya lo ha hecho antes, al menos conmigo, y es que daniel sánchez arévalo tiene el don de hacerme creer en sus películas que estoy viendo la historia de mi vecina,de una compañera de clase o de un primo lejano, hasta que, de repente, alguno de sus personajes dice algo que se me queda grabado.

aquí ha sido quim gutierrez (como no podía ser de otra manera) y la frase, sin alardes ni complicaciones ni palabras estrambóticas, ha sido algo tan simple como esto:

¿me curas la herida?

y es que todos tenemos heridas, algunos más superficiales, otros más profundas, que necesitan o no ayuda para sanar. hay heridas que se hacen mas leves frente a la tele, viendo, por ejemplo, un partido de fútbol, y otras que necesitan miles de kilómetros para ir cerrando. a veces necesitan puntos de sutura. e incluso las hay que nunca curan. para todas esas heridas la receta del director es una buena dosis de humor, otra de valor para afrontar la realidad sin esconderse y la última de nostalgia, para emocionarse con aquella final en la que todos nos sentimos un poco marca españa y nos olvidamos de todo lo malo…por una noche que ahora es cine 🙂

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