un gato que habla

¡Gracias, Juan Kruz!

Cuento:

Hace mucho tiempo, una muchacha estaba tejiendo de noche, y vio que se asomaba un gato por la chimenea, mirándola fijamente. La muchacha se asustó, y el gato le habló así:

–Dame tu dedo meñique.

La muchacha no se atrevió a negárselo, y el gato le lamió el meñique. Luego, de un salto, desapareció por la chimenea.

Al día siguiente, ocurrió lo mismo.

–Dame tu dedo meñique.

Y al siguiente, igual.

–Dame tu dedo meñique.

El dedo meñique de la muchacha estaba cada vez más delgado.

La muchacha tenía un hermano. Este se fijó en el dedo y preguntó:

–¿Qué te pasa en el meñique?

La hermana se lo confesó todo.

–Hoy, tejeré yo –dijo el chico.

Por la noche, se puso las ropas de su hermana, y comenzó a tejer, con un cuenco de café hirviendo a su lado. Se asomó el gato, lo miró fijamente, y dijo:

–Ayer firín-firín-firín, y hoy pordocón-pordocón-pordocón, eh?

Y es que el hermano tejía muy mal, haciendo mucho ruido, pordocón-pordocón-pordocón. El chico agarró la taza de café y contestó:

–Un gato que habla, eh?

Y le arrojó el café hirviendo. El gato, de un salto, desapareció porla chimenea. Novolvió a asomarse por allí.

Una mujer del vecindario anduvo varios días con la cara muy roja, como si se hubiera quemado con algo.

Para mis amigos de Salamanca. Gracias por el hermoso encuentro. No os olvidaré.

(Juan Kruz Igerabide)

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