las illuminati se van a cádiz

el viernes s y yo nos enteramos de que había un concierto de los caballati en cádiz, el sábado, asi que nos lo pensamos durante cinco minutos y después cogimos un autobús rumbo al Sur. total, por ocho horas de nada… como el concierto no empezaba hasta las 23, pues decidimos desayunar una buena tostada y luego ya de paso acercarnos a la playa, que es algo que todo el mundo de interior hace cuando va a la costa.

después de buscar el sitio perfecto durante aproximadamente dos kilómetros y medio, y de buscar a pablo alborán sin resultado alguno, decidimos acomodarnos en la zona de la tercera edad. la razón no la sé. el caso es que estiramos nuestras toallas, nos embadurnamos en crema bronceadora y pasamos unas horas disfrutando de nuestra literatura erótico festiva.

a la hora de comer decidimos apostar por el arroz marinero. el caso es que iba acompañado de una botella de vino blanco bien fresquito asi que entre gamba, langostino y choco nos empezamos a tambalear en las sillas mientras visualizábamos la dificultad de cruzar la calle en ese estado para llegar hasta la playa. eran veinte metros, pero parecían una eternidad con tremenda melopea.

al final llegamos, si. nos plantamos en primera línea de playa y, efectivamente, a dormir. el problema es que ni s ni yo controlábamos con rigor la tabla de mareas, así que  el vino se me bajó a los pies cuando una ola traicionera me despertó de sopetón. rápidamente zarandeé a s, pero no había manera, estaba muerta. creo que si no hubiera insistido un poco, ahora mismo estaría buscándola por el pacífico.

la cuestión es que subimos nuestras toallas cosa de un metro, convencidas de que hasta AHÍ el agua no iba a llegar. repetimos el proceso hasta cuatro veces. el agua llegó TODAS. pero al final nos despejamos con tanto trajín, y ya estábamos casi listas para el concierto. casi, casi… porque nos quedaba desandar los dos kilómetros y medio de vuelta, recuperar nuestras maletas, localizar la cena, etc.

una vez acabadas todas las misiones, con ración de pescaditos incluida, nos pusimos en camino hasta el pay- pay, el local donde iban a actuar los caballati. ahora os tengo que confesar algo: no sabíamos ni quienes eran, ni quién cantaba ni siquiera a que hora pensaban vendernos las entradas. pero nos daba igual, el caso es que estábamos en cádiz en lugar de en salamanca, y podía salir a cantar joselito o julio josé iglesias, que más da, la cosa era disfrutar.

y disfrutamos. mucho. tanto que acabamos en la playa de la caleta escuchando a una familia de gitanos cantando el flamenco más sentido y más blanco que yo haya podido ver en mi vida. hecho esto, nuestro día de veintisiete horas terminó, y nos fuimos a dormir. nos íbamos a quedar hasta el lunes pero decidimos no mentir en el trabajo y en otras ocho horitas de nada estábamos en casa.

descansadas.

y con las pilas cargadas.

fdo. las illuminati

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s