pero- pero

Cada palabra que usas

lleva un animal por dentro

que puede ser duro, agrio

o alegre, suave y muy tierno.

Este animalito cambia

según lo vayas diciendo:

es distinto decir: ¡Hola!

a decir: olas y viento.

Como animal vivo, quiere

compañía y alimento, 

se acomoda con las otras,

solo come pensamientos.

Pero se achica o se ensancha,

crece, golpea, hace cuentos;

depende de otras palabras

y dónde pongas su aliento.

Por eso, hables seriamente

o hables todo el tiempo en verso,

hazlas tuyas las palabras

con su animalito dentro.

(María de la Luz Uribe/ Fernando Krahn)

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