El apagón ( de Peter Shaffer)

Brindsley (Gabino Diego) es un joven escultor prometido con Carol (Eva Santolaria). Esta noche es especial para él pues vendrá a su estudio un reputado coleccionista de arte interesado en su obra. Además conocerá, mal que le pese, al padre de su novia. Para impresionarlos a ambos la feliz pareja ha tomado prestados los muebles y las obras de arte de un vecino que está de viaje, con la intención de devolverlas una vez finalizada la velada. Por desgracia un inesperado apagón lo trastocará todo y puede que arroje una nueva luz a su vida.

El apagón tiene un arranque visual muy original que se mantiene durante toda la función: la acción da inicio con el escenario a oscuras, mientras que los actores (Diego y Santolaria) de desplazan y actúan sobre él sin aparentes problemas. Cuando se produzca el apagón se encenderá la iluminación del escenario para el público, y al mismo tiempo desaparecerá en la trama teatral. Si bien nosotros podremos ver perfectamente que está pasando en cualquier momento, los actores estarán a oscuras y nos convertiremos en auténticos voyeurs de situaciones y comportamientos normalmente escondidos a la luz del día.

Una buena idea que hace que de verdad se sienta el apagón. El espectador observa como se mueven torpemente los protagonistas en la “oscuridad”. Una situación difícil que obliga a los intérpretes a moverse por la casa tropezando y (supuestamente) sin verse. Esto último consiguen transmitirlo los actores con un gran esfuerzo interpretativo y no pudiendo fijar la mirada en sus interlocutores cuando hablan entre ellos porque, claro, no se ven.

El apagón no deja de ser la típica comedia de enredos. Un vodevil a la vieja usanza aunque aquí las puertas han sido sustituidas por las idas y venidas de la luz, gracias a la presencia de mecheros y linternas. El versátil escenario de la obra recuerda una de las páginas del comic “13 Rue del Percerbe” del genial Ibáñez, pues nos muestra de una forma muy similar la casa de la pareja, en donde podemos ver el comedor, la cocina, el lavabo, el dormitorio y la azotea, todo en el mismo decorado. Una buena y aprovechada escenografía a la que se le saca mucho partido y en la que acabarán sucediéndose escenas simultaneas, que entrelazadas, provocan la risa del espectador. En eso consiste en parte un buen vodevil, en acción desmadrada y equívocos constantes. y El apagón los tiene.

Gabino Diego interpreta al sempiterno joven simpático con salidas a lo Woody Allen, que hará malabares para ir arreglando los continuos problemas y líos que se sucederán durante el apagón y que pueden acabar con su carrera e incluso con su pareja. En este aspecto destacan los esfuerzos que Brindsley (Diego) tendrá que realizar “a oscuras” para devolver los muebles “tomados prestados” a su vecino tras la vuelta prematura del mismo. Eva Santolaria es también ya una veterana (y joven) actriz y se nota. Sabe cambiar a diferentes registros y estados emocionales muy rápidamente, de dulce y melosa, a enérgica, a furiosa, y a histérica como si nada. Una actuación que recuerda su papel en la longeva serie de televisión Siete vidas. Ellos son los dos pilares de la función, pero en toda comedia que se precie los papeles secundarios son importantes y en ésta destacan por sus muy buenas interpretaciones. Diego Molero esta soberbio en su papel de Harold, el vecino algo amanerado y coleccionista de antigüedades, al igual que Aurora Sánchez, la metomentoda y atrevida vecina Miss Furnival, una mujer faltada de amor, que provocará no pocas risas a lo largo de la noche y que nos enseñará como podemos llegar a compórtanos cuando nadie nos ve, sobre todo si nos dejamos llevar por los “divertidos” estragos del alcohol. Para añadir más tensión tenemos al padre de la novia, un severo Paco Churruca que encarna a un estricto y malhumorado coronel. A ellos se suma el pobre operario de la compañía eléctrica enviado para solucionar el apagón, que se ve arrastrado por los acontecimientos y al que da vida Ramón Merlo. En la última media hora la entrada de Clea (Ana Arias), la antigua novia de Brindsley, brillará y destacará con luz propia en esta oscuridad.

La obra se cierra con un tinte algo surrealista y es que a Gabino Diego no se le puede dar una guitarra… Aunque El apagón sea una comedia nos permite darnos cuenta de que, si bien un apagón es triste, a veces lo necesitamos para que nuestras vidas cambien.

visto en www.elindienauta.com

(y visto también en  el teatro Álcazar en Madrid.

MUY RECOMENDABLE)

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Un comentario en “El apagón ( de Peter Shaffer)

  1. Gracias por este resumen! Es que hoy voy a verla y me gustaría saber que esperar… Ya veo lo que es. Básicamente, una obra divertida, alternativa y llevando las típicas escenas de líos, desengaños y amores al escenario del siglo XXI. Gracias por la info!

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