El pequeño Rey Diciembre

Un día, el pequeño Rey Diciembre II apareció en el piso de un oficinista triste y solitario. No era mayor que un dedo índice y estaba tan gordo que no podía ni abrocharse su regio abrigo rojo, pero aún así, al oficinista le enseñó muchas cosas de un mundo desconocido donde se nace grande y sabiendo todo lo que hay que saber.

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El pequeño Rey Diciembre quiere demostrarle al inquilino de la casa que es mejor nacer sabiendo todo lo que uno necesita saber, e ir olvidando poco a poco las cosas con la edad, en lugar de esperar alcanzar la sabiduría plena con el crecimiento y darse cuenta, cuando uno ha envejecido, de que ya no queda nada más por hacer.

Os hacéis mayores”, reflexiona el pequeño Rey, “Al principio queríais todavía ser bomberos o cualquier otra cosa, y queríais ser enfermeras o cualquier otra cosa. Y un día sois bomberos y enfermeras. Y no podéis llegar a ser ninguna otra cosa, porque es demasiado tarde. Eso también empequeñecerse, ¿o no?”.

¿Cómo se te ha ocurrido esa idea?– le pregunté.

Pienso que también vosotros empezáis siendo grandes- dijo.- Si es verdad lo que me has contado…Bueno, yo lo imagino así: tenéis todas las posibilidades y cada día se os quitan un par de ellas. Mientras sois pequeños, poseéis una gran fantasía, pero sabéis muy poco. Así las cosas, tenéis que imaginároslo todo. Tenéis que imaginar cómo llega la luz a la lámpara, y la imagen al televisor, y también imagináis cómo viven los enanos bajo las raíces de los árboles y cómo se siente uno en la mano de un gigante. Luego crecéis, y los que son todavía mayores os explican cómo funciona una lámpara y un televisor. Entonces aprendéis que no hay enanos ni gigantes. Vuestras fantasías se hacen cada vez menores y vuestro saber siempre mayor. ¿es así? 

La obra está concebida como un diálogo filosófico entre los dos protagonistas. A partir de las reflexiones que comparten le transmiten al lector sus inquietudes respecto a la vida, la eternidad, el trabajo o el mal. Son textos surrealistas, protagonizados por personajes surrealistas que, en el fondo, comparten mucho más de lo que aparentan. De hecho, en ciertos fragmentos de la obra, el oficinista se empequeñece hasta tal punto que se hace del mismo tamaño que el pequeño Rey Diciembre. ¿Realidad o ficción?

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Es difícil asignarle un lector de una edad determinada a historias con una carga metafórica tan grande como está, pero conviene no negar a aquellos que están creciendo la posibilidad de pensar cómo sería un mundo distinto al nuestro.

la mala noticia es que semejante obra maestra de Axel Hacke, escritor y periodista alemán, está descatalogado y es muy difícil de conseguir. La buena noticia es que ha publicado otras obras para niños acompañado por el ilustrador Michael Sowa, como Pralino, o Esterhazy, que si se pueden disfrutar y adquirir con facilidad.

 

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