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las primeras reformas laborales del gobierno están levantando polémica. a nadie le gusta nada.

los españoles solo quieren puestos de trabajo nuevos pero no quieren saber de dónde salen. no quieren mini jobs porque no son estables. no quieren despidos más baratos ni facilidades para cambiar condiciones laborales.no quieren que se pueda rebajar el sueldo por razones de competitividad o productividad, sin necesidad de alcanzar un acuerdo.
sale a la calle a expresar su miedo de “quedarse en la calle con más facilidad”. pero ¿y los que ya están en el paro? ¿y los que a los veintitantos todavía no han encontrado ni siquiera su primer trabajo? ¿y los que tienen un puesto público de ocho horas de las que cumplen en activo la mitad? ¿quienes son los que salen a la calle y claman contra el “despido libre”? pensar en que te despidan cuando estás trabajando es como vivir y cumplir años obsesionado con el momento de la muerte; pensar en que te despidan cuando aún no tienes trabajo es como ser un feto de siete meses que no quiere que llegue el momento del parto por lo que le pueda esperar fuera; pensar en que te despidan cuando tienes un trabajo precario es andar en la cuerda floja (te caes, vuelvas a levantarte y a tirar para adelante). pensar en que te despidan… pensar en que te despidan… pensar en que te despidan… ¿PERO LA CUESTIÓN NO ERA PENSAR EN EL TRABAJO?

