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chile, LIJ, poesía, poeta, reflexiones
Vicente Huidobro conoció en Europa el canto del ruiseñor, un pájaro amante de la libertad y anunciador de la primavera. Desde entonces, soñó con llevar su canto a Chile para hacer realidad su sueño poético: poblar el cielo americano con esos pájaros de tan preciado canto. El poeta sabía que ”Hay locuras que salvan al mundo de la vulgaridad y la rutina.”. Fue así como embarcó de vuelta a América con una vaca, dos niños y trescientos ruiseñores. Pero su plan no salió bien, y consumido por la fiebre creadora durante la travesía, ni los esfuerzos de sus hijos por evitar la pérdida ni las adversas condiciones climatológicas posibilitaron que los ruiseñores llegaran a tierras chilenas con vida. Al bajar del barco, los periodistas le preguntaron por el fracaso de su extravagante aventura: “la belleza nunca es extravagante”, respondió Vicente “y la poesía es el camino, igual que la lucha por la supervivencia de los pájaros”.


