cuando lo absurdo se vuelve real y todos los compartimos y lo hacemos normal el mundo cobra un sentido diferente
Ayer fuimos a la Tapadera otra vez. La Tapadera es un piso que tienen alquilado unos amigos para jugar a la play, hacer botellones y dormir cuando no les apetece ir a casa. Esta es la versión oficial.
La real es que se alquilaron el piso del barrio chino donde antes iban los drogatas con la contraseña a pedir droga a la ventana, y ahora lo utilizan para quilar, maquinar leyes que ayuden al desarrollo de la humanidad (como la Ley del Congelador) y especialmente para meterse unos con otros utilizando recursos originales y siempre tremendamente graciosos.
Llegamos a la Tapadera a las 12 menos cuarto y estuvimos esperando a la puerta media hora. Es que teníamos unas patatas del McDonalds y rpeferimos comérnoslas fuera para no manchar. Además, que pasó la policía por delante y se nos quedó mirando asi que preferimos quedarnos fuera por si querían pasar otra vez y registrarnos, multarnos o algo similar. Esta es la versión oficial.
La real es que llegamos y no había naaaaaaadie.
Cuando al final vino Ch ya nos acomodamos y empezamos a hablar, de Sevilla, del Avenida, de su amistad, de la vida, del piso, … Luego llegó J y nos dijo que olíamos mal, que yo parecía la dama de Elche, que si nos liábamos todos con todos y esas cosas. Esta es la versión oficial y la real.
Cuando ya estábamos todos, cuatro para cuatro, decidimos jugar a algo nuevo. Siempre que vamos a la tapadera les enseñamos algún juego. Esta vez, como ya supondréis por posts anteriores, escogimos TINIEBLAS. En Tinieblas uno se la queda, los demás se esconden a oscuras y después de contar veinte, el que se la queda tiene que encontrarlos. El primero al que encuentra y del que adivina el nombre, se la queda. Y así sucesivamente. Esta es la versión oficial.
La real es que jugar a Tinieblas es muy peligroso. Sobretodo si no sabes el nombre de uno de los que están jugando, si dejas contar a J, que no sabe contar hasta veinte, o si se la queda Ch, que no quiere encontrar nunca a sus amigos aunque se los encuentre continuamente. O si R se cae del sofa y alguien tira el zapato de DobleM a la cabeza de otro alguien. Si alguien en vez de esconderse se deja caer, y otros se están chivando todo el rato de los pocos escondites que quedan. De sobar, ni hablamos.
Al final, cogimos dos taxis después de tenerlos esperando a la puerta durante un rato, y bajamos al centro. Allí ya nos dispersamos, alguno hizo bomba de humo y entre tanta gente, tanto amigo, tanta copa etc pues se pasó la noche.
Se que me dejo muchas cosas asi que el espacio para los comentarios queda a disposición de los participantes para que completen, Si se acuerdan, claro:-)


