Supongo que sobran las palabras cuando las propias no van a estar a la altura de las del poeta, certero elector de términos que conectan con otros términos que terminan uniéndonos a todos, humanos, palabras y versos. Tampoco voy a intentarlo con la música. No lo intento. 

Prefiero quedarme con los ojos cerrados y escuchar. Simple. Dejar que las voces y los ritmos y las cadencias se me cuelen por el oído y alcancen a recorrer todo mi cuerpo. Prefiero descansar. Que pase el tiempo. Hasta que me despierte de nuevo,  en el mítico Savor, una frase que creo haberle escuchado a ellos.

“Es la hora: borrachos, go home”. 

Advertisement