Mayo 5, 2008...8:55 pm
frena
cuando dejas la nacional 620 y coges el desvío de la derecha a quince kilómetros de salamanca, te encuentras con esta señal.
y puede que ponga una velocidad máxima pero en villaverde es imposible ponerse freno. me gusta llegar, ponerme al sol en mi jardincito de verano, jugar con mi prima a volar el avión que me regalaron en el club megatrix, tomar un cafe de los de microondas, ponerme las bermudas de white label que me regaló S hace años y las victoria aunque no peguen y bajar a los hinchables a comprobar que sí que hay niños en el pueblo y que ya estoy en esa edad en la que también tengo que hablar con las madres; subir y bajar de nuevo la larguísima calle generalísimo franco (aunque ahora quieran llamarla solo calle arriba) y hacer tertulia en el porche mientras MC nos ameniza la tarde con sus aventuras en el cuartel, y después coger la carretera para alante y ponernos a caminar y a caminar hasta llegar a pedrosillo como hacíamos las noches claras de verano mientras mirábamos de reojo y siempre a la derecha a la osa mayor; acabar en la laguna pensando en qué sería de mi piedra de meditar y en que el agua sube y baja pero siempre siempre siempre hay agua. cenar, hablar, reír, soñar en voz alta y recordar sueños que tuvimos antes y que oh sorpresa no se han cumplido. pero da igual porque vuelves a la plaza y hay baile en el ayuntamiento, no hay gente pero hay música y da igual si la gente va o no va a la verbena porque está en el pueblo y el pueblo sigue siendo pueblo y no una “urbanización a tan solo quince kilómetros de salamanca” asi que aún puedes coger el camino del mata y llegar a una peña que, la tiren o no, siempre será peña, y tendrá sillones que nadie quiere ya en sus casas y ordenadores deshauciados con consolas viejas frigoríficos que aún congelan y señales que algún día estuvieron en la autovía pero ahora ya no. pase lo que pase el domingo habrá misa y alguien cantará , es igual que en la procesión, siempre siempre habrá alguien que sujetará al cristo de sordos y otros, aunque no lo digan, se acordarán de esa leyenda armuñesa que dice que ” ni los bueyes de pitiegua ni de los de gomecello consiguieron llevarse la magnífica talla del cristo que apareció en sordos, y fueron, en cambio, unas vacas flacas de villaverde las que, como por arte de magia, lo llevaron casi en volandas hasta la iglesia de san cornelio y san cipriano, de donde no ha de salir ya más”, lo van pensando y se sienten un poquito orgullosos pero no lo dicen, y siguen caminando al ritmo que marca el cura y las andas hasta llegar de nuevo a la iglesia, devolver todo a su sitio, despedirse y pensar (también para dentro, sin decir nada) que es una suerte que un año más hayamos podido volver a encontrarnos todos y en silencio, cada uno de camino a casa, va imaginandose que ya queda un día menos para las del año que viene.
Frena.



5 Comments
Mayo 6, 2008 at 6:53 am
Mmm me voy unos días y tu producción sigue al mismo nivel (en calidad y frecuencia), qué bien.
Me ha encantado este post, muy “El camino” de Delibes…
Mayo 6, 2008 at 12:57 pm
te daba por perdido en el ciberespacio pero no, tu ausencia se debía a que entras dentro del porcentaje de españoles jóvenes que tienen puentes, snifff.
me ha gustado mucho Películas en el tren, aunque soy de esas personas que no pueden viajar de espaldas a la cabina porque se marean, y que además se enchufan los cascos del ipod nada más sentarse en el asiento. si, lo confieso, también me quedo dormida muy fácilmente y a veces se me escapan las típicas cabezadasy se me abre un poquito la boca y esas cosas:-).
me pierdo todas las potenciales imágenes mentales que me podría hacer de mis compañeros de viaje, pero a cambio puedo escuchar la canción con la que me toque rallarme en esa época, unas treinta o cuarenta veces, dependiendo de si voy a la costa o a castilla.
aún así, enhorabuena, porque tu idea de rocío y carlos casi puedo verla
Mayo 6, 2008 at 1:04 pm
Jajajajaja qué dulce eres hasta para confesar tus pecaditos.
Confieso que yo iba con el iPod puesto, con mi grupo de rayada actual del que hablé en mi blog, y me lo quité porque empezó la película… Una de Demi Moore (¡sigue viva!) con Michael Caine, que trata de un robo brutal de una compañía de diamantes en Londres, estaba decente. Y durante y al final de la peli me concentré en los niños.
Ave de 18:45 a 21:15, no es buena hora para dormir, y me da vergüenza que se me escape un ronquido con alguien justo enfrente… Y mi libro me lo dejé en Sevilla.
Mayo 6, 2008 at 1:18 pm
y que libro era?
Mayo 6, 2008 at 1:40 pm
Jajaja empieza a costarme trabajo seguir tus preguntas…
Era “Matadero Cinco”, de Kurt Vonnegut, me quedaba poco y me estaba gustando mucho. Jo.
http://es.wikipedia.org/wiki/Matadero_cinco
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