Mayo 3, 2008...11:13 am
Google, amigo
Cuando a Victor Manuel alguien le preguntaba cómo se llamaba su mejor amigo, no dudaba ni un segundo en responder: “mi mejor amigo se llama Google”. Y la gente sonreía así de medio lado como preguntándose interiormente si Victor Manuel estaba loco, o de verdad tenía un amigo con un nombre tan peculiar, pero no, nada más lejos de la realidad. Porque su mejor amigo era el famoso buscador virtual, si señor.
Si una mañana se levantaba con dolor de cabeza en el frontal derecho, Victor Manuel no tenía que llamar ni a su médico ni a su madre ni a nadie. Se conectaba inmediatamente, tecleaba la dirección de su mejor amigo y escribía su saludo “dolor de cabeza frontal derecho”, y su amigo siempre tenía respuestas para todo: estrés, falta de calcio, cefaleas, posibilidad de tumor cerebral, malestar pasajero. Toma una aspirina, ponte paños húmedos, descansa, toma vitaminas, haz deporte, vete al médico. Victor Manuel escogía la respuesta que mejor le convenía a su estado de ánimo, y siempre quedaba contentísimo con la ayuda de su mejor amigo.
Si a la mañana siguiente había quedado con unos compañeros para jugar al golf, Victor Manuel enchufaba el ordenador y hacia no una sino dos búsquedas: “tiempo atmosférico 2 de mayo” y “campos de golf más baratos Madrid alrededores”. Enseguida comenzaba a arrojar resultados: nublado, posibilidad de precipitación, 60% de humedad, campos en Madrid, Somontes golf, club de golf de Madrid, golf olivar de la hinojosa… Y si el precio y la previsión meteorológica no le convencían, como ocurría casi siempre, pues se quedaba en casa y punto. Siempre se le ocurría una búsqueda nueva que hacer.
Pero Victor Manuel no es de esos que simplemente se enganchaban tanto a la vida virtual que ya no salían de casa ni compraban más que por Internet o sólo chateaban, no, nada más lejos de la realidad. Salía si a Google le parecía conveniente y adecuado; compraba donde Google le ofrecía los mejores precios; se medicaba con las recetas de Google; aceptaba sus sugerencias respecto a menús en relación calidad- precio y nuevos bares; y salía siempre con el paraguas si así lo aconsejaba. Nunca dejó de seguir ni uno solo de sus consejos.
Hasta que un día pasó lo que tenía que pasar.
Y Victor Manuel conoció a una chica y puso en el Google “regalos novia primer aniversario” después de un año saliendo juntos, y le regaló un viaje a Londres para dos personas y ambos llevaron sólo cazadoras de paño porque su mejor amigo le dijo que no iba a llover, en Londres, fíjate que raro, y visitaron todos los lugares que le recomendó y llevaban en una ruta impresa y compraron la reproducción del Big Ben en la tienda más barata de todo Camden Town y bebieron cerveza en el George Inn porque era el más tradicional y londinense del centro. El viaje fue perfecto.
Pero a la vuelta su chica se cansó de tanta perfección y tanto detalle adecuado, estaba aburrido de la vida sin altibajos, ni discusiones ni nada. Y pasó lo que tenía que pasar.
Que le dejó.
Y el mismo día que le dijo a Victor Manuel que ya no le quería, que era demasiado bueno para ella y tenía que buscar a una chica que lo apreciara más y que le quisiera de verdad, ese mismo día corrió Victor Manuel al ordenador y tecleó “recuperar novia demasiado bueno” pero no le salía nada. Lo intentó otra vez con “novia no dejar ser malo” pero nada. Y lo siguió intentando con “trucos mantener novia después año”. Y con “cambiar ser cabroncete por novia”. Peor no.
A la semana siguiente probo con “volver novia después de una semana” “posibilidades retomar relación fallida” y nada. Después de un mes sólo escribía “cómo superar relación fracasada” “encontrar otro novia para novio demasiado bueno”. Pero su mejor amigo, en todo ese tiempo, fue incapaz de darle respuestas adecuadas, ni una sólo vez encontró algo que pudiera satisfacer a Victor Manuel. Definitivamente, su mejor amigo era un fraude.
Así que una mañana, cansado de teclar, y esperar delante de la pantalla para consultar “Resultados 1 - 10 de aproximadamente 501.000”, cogió el ordenador, pero así entero, la pantalla, la torre el ratón y el teclado y todo lo que llevaban enganchados y lo tiró a la basura.
Adiós Google.
Fin de la historia.


2 Comments
Mayo 3, 2008 at 11:26 am
Hay multitud de aspectos en la vida, como las relaciones personales, que por mucha tecnología que dispongamos no sirve de nada.
Mayo 6, 2008 at 6:55 am
Y además hay multitud de cosas que Google no “encuentra” pero que existen. Como decían ayer en la película que me pusieron en el AVE, “there’s a remarkable world out there”.
(Con la voz de Michael Caine queda mejor, lo asumimos).
Leave a Reply