Enero 27, 2008...6:44 pm

villaverde

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me gusta muchísimo ir a mi pueblo. cada cierto tiempo necesito una tarde paseando o montando en bici hasta los pinares o fuentelateja, notando cómo el aire me da en la cara y me despierta, cómo crecen las lentejas y cambia el color del campo en función de la época del año.

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siempre he asociado a villaverde con algo mágico, y no sé exactamente por qué. era mi escondite perfecto, el lugar que me permitía tener una doble vida y aprender cosas que la mayoría de mis amigos no sabían. ellos disfrutaban de la calefacción y yo del brasero. comían en casa de los abuelos cuando yo ayudaba a cambiar los tubos o a coger alpacas. paseaban el domingo por la plaza mientras nosotras nos acurrucábamos en el cuento buscando la obrigada. 

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así que siempre he dicho que cuanto tenga hijos vivirán la infancia como la viví yo, en villaverde, rodeados de animales de verdad, de naturaleza de verdad, de campo y de comida que se come después de recogerla en la huerta. un sitio para pasar las vacaciones donde el edificio más alto es el depósito de agua y dónde, si pasa algo a las 5, todo el pueblo lo sabe a las 5 y 5 y eso que nadie tiene internet.

ssa44244.jpgy mis hijos sabrán regar la huerta y darle de comer a las gallinas además de jarrear una pared. tendrán una bici de montaña con ruedas de cross y serán amigos de la gente de pedrosillo, la vellés y pitiegua si hace falta pero nunca se acercarán a nadie de gomecello. les contaré cómo se juega al “alto o te atizo” y les cantaré alguno de los villancicos autóctonos para pedir el aguinaldo y tener unos eurillos para gastar en los jubis. por supuesto sabrán jugar  a las cartas muy bien, sobretodo al remi, a la pindonga, la brisca y el tute. y tendrán que saber también dónde se esconden las cosas más interesantes del sobrao, o en qué casa abandonadas puedes meterte sin que nadie te denuncie. Les llevaré a sordos, a los pinares, a fuentelateja y a la laguna, y les explicaré que de pequeñas hacíamos como que éramos los vigilantes de la playa y rescatamos con cuerdas y trozos de ladrillos a algunas culebras. Les pediré por favor que nunca pierdan la imaginación. Y que no se olviden de dónde vienen para poder saber más adelante a dónde quieren ir.

2 comentarios

  • Qué de ratos hemos echado en nuestro amado y adorado village…De vez en cuando me gustaría retroceder y que echáramos guerras de insultos con los chicos en mitad de la calle, o que nos vinieran a ver los de Gomecello o que nos tumbarámos en la eras a ver las estrellas o nos fuéramos a pueblos a 20 y pico km y que alguna siempre pinchara y volver andandito…
    Que echáramos de comer a los “toros” o diéramos de beber a los terneritos esa leche en polvo que olía tan bien. Me gustaría poder volver a jugar a la pindonga con Dolo y con Lola sólo por lo que se les notaba cuando se pasaba la sota. O volver a la despensa y encontrar siempre perronillas del chusco, o arroz con leche, o vainillas, o torrijas en Semana Santa…
    Despertarme en esa cama tan grande con el pitido del panadero más o menos a las 10.45 o que Lola nos comprara gominolas a la frutera de los Viernes.
    Hacer cabañas en los pinares o escaparnos a Fuentelateja a celebrar los cumpleaños.
    Son tantas y tantas cosas….

  • jo, eso si que me ha dado ternura…


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