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¿Cuántas veces alguien a quien aprecias demandaba comprensión y apoyo y a ti ni siquiera se te pasaba por la cabeza que esa persona te necesitaba? Decía Gandhi que ” las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”.
Pues yo no soy Gandhi ni mucho menos pero estoy haciendo un curso de Habilidades Sociales, Trabajo en Equipo y Motivación (en línea, por supuesto; en horario de trabajo, por supuesto) y me está gustando un montón. Tanto que tengo que enviarle un cuaderno de trabajo en equipo a mi tutor y se va a reír tela, porque le estoy escribiendo mi vida en verso. Un estilo a (y a continuación reproduzco una de las preguntas y una de mis respuestas):

Piensa en dos conflictos que hayas tenido. Intenta recordarlos bien y contesta, en tu cuaderno de trabajo, a las siguientes cuestiones.
1. Describe el conflicto.
- Uno, con M, mi mejor amiga de pequeña que empezó a reclamarme una atención exclusiva a medida que crecíamos y me negué a darsela de manera que dejamos de hablarnos y hasta hoy.

2. Una vez que el conflicto surgió, ¿este creció y empeoraron las cosas o fueron capaces de encauzarlo y solucionarlo?
- Creció y empeoró hasta tal punto que me criticaba, ponía en duda mi personalidad, la amistad que mantenía con otra gente, mis intenciones… Se agrió tanto la relación que fue imposible recuperarla.

3. ¿Qué crees que influyó en que el conflicto se apaciguara o se avivará aún más? Es decir, qué provocó que el conflicto fuera de mal en peor o que se encauzara adecuadamente.
- Pues que yo me mantuve tranquila y segura de mi postura, jamás hablé mal de ella ni busqué enfrentamientos, esperé simplemente a que las cosas se solucionaran pero al ver que era imposible renuncié y me mantuve indiferente.

Sin acritud…
Recomendaría en serio que en todas las empresas obligaran a los trabajadores a hacer este curso. Cuántas situaciones de desigualtad se solucionarían, cuántas críticas acabarían, cuánto aprenderíamos todos. Y miraríamos al vecino a ver si le podemos ayudar de alguna manera en vez de cargarle, posiblemente sin querer, de un trabajo que ni siquiera le corresponde.

Y que conste que no es una reflexión biográfica que yo estoy muy a gusto en mi cubículo.

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